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St. Anger

St. Anger

St. Anger

Viernes 27 Mayo, 2011

2003. Universal

Metallica es una banda a la que odias o amas, pero jamás te será indiferente. Con "St. Anger" pasa exactamente lo mismo, ya que el grupo dio un nuevo giro en su carrera luego de la saga "Load" - "Reload" en que, absorbidos por el éxito del "Álbum Negro", se aventuraron en caminos no explorados: sonidos más ligados al hard rock setentero que al metal creado por ellos a comienzos de los 80.

El disco trae consigo varias paradojas. De partida, Bob Rock, el mismo "culpable" de sacar definitivamente al grupo de su vertiente thrash, ahora conduce a la banda en la creación de una de sus grabaciones más potentes y agresivas en 15 años. Pero no sólo eso, el productor se dio el lujo de tocar el bajo y ayudó en la composición de los 11 temas que dan forma a este "Santo de la Ira". Paradójico decíamos, si pensamos que Newsted siempre quiso un disco así: lleno de riffs de la vieja escuela y creados en el mismo estudio por todo el grupo (incluso, decidieron compartir la creación de las letras).

"St. Anger" es el resultado de todas las tensiones vividas por la banda: el alejamiento de Newsted y la posterior internación y rehabilitación de James Hetfield. Pero, quizás, lo más importante es la reinvención de una banda que ha sobrevivido más de 20 años, a pesar de modas pasajeras como el glam, el grunge y el cada vez más estancado aggro metal. Para las sesiones de "St. Anger" la banda entró en una verdadera catarsis sónica y llegó a componer cerca de 40 temas. A diferencia de lo hecho en la era "Load", aprendieron su lección de humildad y decidieron hacer una selección. Hetfield, Ulrich, Hammett y Bob Rock coincidieron en cuatro temas: 'Sweet Amber', 'Dirty Window', 'St. Anger' y 'The Unnamed Feeling': los cortes más rápidos, agresivos, complejos y brutales del álbum. Por ello, resolvieron llevar por ese camino las grabaciones.

Los tracks reflejan los cuatro vértices del álbum. 'Dirty Window' es el más hardcore escrito por la banda desde "Kill'em All", listos para el mosh pit. Por contraparte 'The Unnamed Feeling' es, quizás, el punto más alto del disco, ya que une rabia, sentimiento, odio y desconsuelo ("Get The Fuck Out Of Here/I Just Wanna Get The Fuck Out Away From Me/ I Rage, I Glaze, I Hurt, I Hate,/I Hate It All, Why?, Why?, Why Me"). 'Sweet Amber', por su lado, tiene varios elementos de la era "Master Of Puppets" por sus afilados riffs y constantes cambios de ritmo, pero con un toque marcadamente moderno. 'St. Anger', tema-título del disco, ahonda en los temores más profundos de Hetfield durante su experiencia vivida en rehabilitación. La canción marca claramente la intención de Ulrich de recordar su pasado, ya que en varios pasajes la batería rememora clásicos como 'Dyers Eve' o 'Disposable Heroes'. Además, uno de sus versos trae a la memoria un par de líneas clásicas: "Fuck It All And Fucking No Regrets/I Hit The Lights On These Dark Sets", sacadas de 'Damage Inc' y 'Hit The Lights'.

El capítulo Newsted es uno de los factores eje que impulsan la rabia y agresividad de este furioso regreso. Tras la salida del bajista y la posterior internación de Hetfield, la banda se paseó por un final que parecía cercano: las dudas y temores parecían derrumbar el imperio Metallica. En estas experiencias el grupo se apoyó para dar forma a la rabiosa agresividad que se escupe en cada tema de la placa.

Capítulos como el odioso centralismo de Hetfield (causante del alejamiento de Jason de la banda) se plasma en 'All Within My Hands', uno de los temas más complejos y estructurados del disco, pero que a su vez muestra aquella suciedad y crudeza, extraña para un disco de Metallica. James Hetfield grita hasta desangrarse la garganta con un "Kill, kill, kill", al más puro estilo Tom Araya. Es más, el cantante/guitarrista muestra su faceta más cruda, visceral y hasta desgastada en su voz. 'Frantic', canción que abre el disco, es una clara sinopsis de los restantes 70 minutos: una batería seca con bombos potentes y una caja que recuerda en su sonido los tarros utilizados por los percusionistas de Slipknot.

La selección de sólo 4 tracks de las sesiones originales, obligó a la banda a dejar atrás una treintena de temas escritos que incluían baladas, canciones al estilo "Load" e incluso algunas cosas con arreglos de piano. El grupo rescató algunas partes de los cortes descartados y crearon 7 nuevas composiciones, que unidos a las 4 originales dieron forma definitiva a este nuevo santo para invocar. El disco no es una vuelta radical al pasado ochenteno ni menos un disco de nü metal. Esta octava placa de la banda de San Francisco es una reinvención de los cuatro jinetes, creada a partir de una amalgama sonora que integra los 22 años de carrete de estos cuarentones músicos: el trabajo se pasea por veloces riffs de la vieja guardia thrash de los 80, con muchas armonías aprendidas en su etapa más noventera y la justa cuota de metal moderno (cosa que molestará a los fans más puristas).

Hay muchos riffs algo stoner, tipo Kyuss, y elementos del manoseado nuevo metal. La clave es que Metallica mezcló inteligentemente todo esto y llenó el disco con guitarras, muchas guitarras y riffs. Además, "St. Anger" muestra el renacer de Lars Ulrich, que se acordó de cómo tocar y sacó de su bitácora sus patentados dobles bombos y quiebres de batería. El trabajo de Bob Rock como bajista es respetable, pero muy lejos de lo hecho por Newsted y de seguro a años luz de lo que puede ofrecer Robert Trujillo que, por lo mostrado en el DVD extra, hace pensar en lo genial que hubiesen sido las líneas de bajo en el álbum. El DVD es una excelente forma de asimilar -entender- mejor el disco.

Cambios constantes de ritmo y la vuelta de temas épicos que bordean los 8 y 9 minutos marcan el estilo de este disco: seco y crudo en su sonido (punto aparte es la mezcla, que sin duda sobrepone la voz de Hetfield y el 'criticado' sonido de la caja de Ulrich. Quizás faltó un mejor trabajo en las guitarras y en el sonido en general, pero es lo que la banda quería expresar.), espontáneo y vivo en su interpretación. La banda experimentó como nunca antes con las guitarras. Por varios pasajes aparecen las 7 cuerdas de la mano de Hetfield y en otras ocasiones sonidos más áridos, seguramente por la admiración de Hammett y Ulrich a gente de la talla de Queens Of The Stone Age.

No obstante el disco sobra y carece, por algunos pasajes, de algunos elementos. A ratos se echa de menos los solos de Hammett (tendencia claramente heredada del llamado nü metal). Por instantes, también, se llega a pensar en lo prescindible que tienen algunos pasajes de temas que son innecesariamente largos (uno de los grandes problemas que tuvo "...And Justice For All").

Álvaro Arroyo

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