Se encuentra usted aquí

Kill 'Em All

Kill 'Em All

Kill 'Em All

Lunes 04 Abril, 2016

1983. Megaforce Records

A mediados de la década de los 70, cuando grupos como Judas Priest empezaron a endurecer cada vez más su sonido y a su vez emergieron nuevas y briosas bandas en Inglaterra como Saxon, Iron Maiden y Diamond Head, los críticos especializados del viejo continente dijeron: “"momentito, este nuevo estilo de rock es mucho más acelerado y punzante que el hard rock que ya conocemos de Deep Purple, Black Sabbath y Led Zeppelin; esto va un paso más allá y definitivamente esta música es mucho más heavy metal”". Y así nació el nombre genérico que todos conocemos y que dieron origen a posteriores nomenclaturas como la famosa NWOBHM (New Wave Of British Heavy Metal).

Por ello, a mediados de 1983, cuando unos jóvenes y espinilludos muchachos de Los Angeles conocidos como Metallica lanzaron su disco debut, los críticos nuevamente se quebraron la cabeza buscando un nombre para definir la nueva propuesta, que era “mucho más acelerada, agresiva y extrema” que el heavy metal. De esta forma nació el thrash metal y Metallica se llevó casi todo el crédito por esta nueva música, simplemente porque su disco salió antes que el debut de Slayer, Anthrax, Exodus, Megadeth y las cientos de bandas thrasher que vinieron después. La fusión de sonidos del metal con la agresión del hardcore punk, hizo de “Kill ‘em All” el equivalente a una bomba nuclear; aún recuerdo cuando alguien llegó al colegio con una roñosa copia en cassette del disco y durante un recreo dijo “miren, escuchen esto”, y todos los alumnos de sexto básico que éramos fanáticos del metal, nos caímos de traste al escuchar semejante velocidad de la batería y las guitarras. Sin duda, fue una impresión que marcó a fuego nuestros cortos años de vida y dio inicio a una etapa realmente excitante en materia musical, donde empezamos a descubrir un montón de bandas notables del estilo, como por ejemplo, los alemanes de Kreator y Sodom, unos primigenios canadienses de Voivod o nuestros locales Necrosis.

Todo ello hace de "“Kill ‘'Em All"” un disco tan fundamental es la historia de la música pesada, porque provocó una explosión subterránea que transformó a Metallica en la punta de lanza de una insolente y extrema nueva propuesta musical, y que convertiría al influyente cuarteto en una de las bandas más grandes de la historia algunos años más tarde. Pero todos sabemos que sin buenas y memorables canciones, no hay ninguna revolución que se sustente y "“Kill 'Eem All"” está lleno de ellas, varias de las cuales se transformaron en grandes clásicos del grupo. Sin temor a exagerar, este trabajo es uno de los más grandes, excitantes y excelentes discos debut de la historia del rock, equivalente quizás al disco homónimo de Black Sabbath (1969), Van Halen (1978) o al "“Appetite for Destruction"” (1987),  de Guns ‘N’ Roses.

Con esta placa, los sueños de Lars Ulrich, un muchacho danés que cambió el tenis por las baquetas, comenzó a hacerse realidad junto a su socio e inseparable compañero James Hetfield, un surfer norteamericano que compartió su visión y pasión por el metal, quienes junto a los nuevos integrantes del grupo, el guitarrista Kirk Hammett (ex Exodus y que era alumno de Joe Satriani y que llegó en reemplazo de Dave Mustaine), y el bajista Cliff Burton (ex Trauma), le dieron vida a este fenomenal disco debut de Metallica, del cual sólo se imprimieron 1.500 copias en su tirada de lanzamiento y que originalmente se iba a llamar “"Metal Up Your Ass"” y en su portada se podía ver un brazo emergiendo con un cuchillo desde una taza de WC, hasta que a último minuto se cambió el nombre del disco y se diseñó esa sencilla pero brutal portada en negro y rojo con el martillo y la mancha de sangre, que gráficamente representaba con gran exactitud, el aplastante, brutal y asesino contenido musical de la placa.

El inicio con ‘'Hit the Lights'’ no podía ser mejor, con su groove contagioso, con sus guitarras aceleradas y filosas y con un Hetfield que ya sonaba con gran personalidad en las voces a pesar de su corta edad, y a pesar de que ni él mismo estaba muy convencido de su papel como cantante. Incluso para la grabación del segundo disco “'Ride the Lightning'” (1984), el grupo quería transformarse en un quinteto y le ofrecieron el puesto de cantante a John Bush, que por esa época era el líder de una relativamente exitosa y genial banda de power metal de Los Angeles llamada Armored Saint, para, años más tarde, convertirse en vocalista de otro ícono del Thrash como Anthrax, reemplazando al despedido Joey Belladona. La siguiente, la extensa ‘'The Four Horsemen'’ es uno de los cuatro temas de la “era” de Mustaine que quedaron como testimonio de su paso por la banda.

Originalmente se llamaba ‘'The Mechanix'’, y en el disco debut de Megadeth aparece otra versión de este tema titulado simplemente como ‘'Mechanix'’, y ambas versiones (la de Metallica y la de Megadeth), representan las dos caras de una misma moneda: sencillamente, un tema espectacular. Luego llega ‘'Motorbreath'’ un tema corto, conciso, directo a la vena, con un gran imput de la batería de Ulrich, que se mostraba como un percusionista impetuoso, lleno de grandes ideas. Tras cartón cae ‘'Jump in the Fire'’, quizás el tema que menos destaque dentro del disco por la simple razón de estar colocado justo antes de esa impresionante ‘'(Anesthesia) Pulling Teeth'’ donde el grandioso Cliff Burton nos entrega un alucinante solo de bajo utilizando el pedal del wah-wah como nadie lo había hecho hasta entonces; innovación y talento puro concentrados en tres minutos y veintisiete segundos para engancharse directamente con el inicio de '‘Whiplash'’, sin lugar a dudas, el tema más extremo, brutal y veloz de todo el disco; speed metal desatado, con las guitarras de Hetfield y Hammett bramando fuego puro y con Burton y Ulrich taladrándote el cerebro.

'Phantom Lord'’ mantiene las revoluciones a mil con un melódico cannon central donde llega el momento del lucimiento de Hammett y todos sus matices heredados de su maestro Satriani, redondeando otro momento inmenso de un disco sin puntos bajos. '‘No Remorse'’ baja un poco los ritmos, pero pone el énfasis en el mensaje, un tema claramente anti-bélico, tópico que se iría haciendo presente cada vez con más fuerza en los siguientes discos de Metallica. El penúltimo corte del disco se convirtió con el tiempo en el clásico más grande del álbum, desde entonces '‘Seek and Destroy'’ ha estado presente en los setlits de la banda en vivo, por lo general en extensas versiones, para que todo el mundo pueda cantar ese pegadizo coro de “"searching, seek and destroy"” una y otra vez, antes de rematar la canción con los inspirados solos de Hammett. La caída de telón llega con una incendiaria ‘'Metal Militia'’, redondeando 52 minutos de agresión sónica sin igual hasta ese momento. Desde entonces, el mundo no volvió a ser el mismo, ni la historia del rock tampoco.

Cristián Pavez

Tags: 

COMENTARIOS

Contenido Relacionado