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Kick Out The Jams

Kick Out The Jams

Kick Out The Jams

Miércoles 13 Julio, 2011
1969.Elektra

Considerando que esto se trata de un álbum en vivo grabado en un par de noches de Halloween en 1968, “Kick Out The Jams” de los norteamericanos MC5 suena aún hoy en día sorprendentemente bien. Un incansable y agresivo set que despliega el frenesí arrebatado de una banda de garage rock (por nombrar un genérico) bombardeando lírica politizada a través de unos parlantes que no fueron tan inmensos como parecen al escuchar el disco décadas más tarde.

“Kick Out The Jams” es una redada de asalto, puro hard rock que erupciona del duelo de guitarras que establecían Wayne Kramer y Fred “Sonic” Smith más la voz del comando de ataque, Rob Tyner. MC5 eran como los The Stooges con actitud de guerrilleros con ideales, motivados de planes por asaltar siempre la próxima barricada y literalmente transformar su ciudad (Detroit, también conocida como The Motor City) en la Meca del exceso sónico y el epicentro geográfico en el que se aplastaron los nebulosos sueños de la obnubilada América hippie.

Desde su machacante partida con la canción que le da el nombre al disco hasta la extravagancia del final con ‘Starship’, un tema de Sun Ra, esto debe ser archivado en la anales de su estado y ciudad (Michigan, Detroit) pero también bajo los rótulos de Proto-Punk (o sea punk antes del punk) y el de "Los Mejores Álbumes Jamás Registrados". “Kick Out The Jams” es de esos discos que con su avasallante pomposidad, arrogancia y crudeza te hace pedazos la cabeza, eso si te animas a subirle el volumen hasta 10+. Esta época y la música que resultó de ella no volverá de nuevo, “Kick Out The Jams” funciona hoy día como un saludo desde el pasado a nosotros, que hoy día resultamos ser la gente del futuro.

Aunque los finales de los sesenta -en relación a lo enrarecido que estaba entonces el ambiente- fue la época de "The Revolution Will Not Be Televised" que proclamó justamente eso: "Que la revolución no será televisada", lo cierto aquí es que hubo una vez en que la revolución estuvo a punto de ser grabada en un disco de Rock and Roll: el debut de los MC5, la grabación en directo de tal vez una pequeña revuelta, pero que pudo haber tenido repercusiones políticas y sociales si no hubiera sido convenientemente aplacada por el "sistema", pero que significó sin duda una revolución musical.

El manager y gurú de MC5 era John Sinclair (el mismo a quien John Lennon públicamente apoyó) y bajo la dirección ideológica que él planteaba (el advenimiento de los White Panther y su dudosa revolución de "Drogas, Rock and Roll y Sexo en la calle") este tremendo combo de Rhythm & Blues liderado por Tyner, "Sonic" Smith y Kramer, más la fundación sónica de Michael Davis en el bajo y de Dennis Thompson en la batería, encontraron un paraguas estético e ideológico para su sonido salvaje, un exponente extremo del rudo Detroit Rock, un sonido que en todo caso le debía a The Kinks, a Blue Cheer, a The Who y a The Troggs.

Nada que decir ante la apabullante apertura del disco con dos cañonazos de la potencia, inédita entonces, del rock and roll de ‘Ramblin' Rose’ y la iniciática ‘Kick Out the Jams’, un tema que hasta el día de hoy es reversionado por montones de bandas, poniéndole otros nombres, es como decir ‘Search & Destroy’ de The Stooges pero cinco años antes. Ya ahí, sobre todo a partir del tercer tema ‘Come Together’, se puede notar como a los MC5 parece hablar de crear otro lenguaje, el "Avant Rock", es decir Rock and Roll primitivo y básico, con firmes raíces en el Rhythm & Blues, pero cruzado con el espíritu del Free Jazz de Ornette Coleman, John Coltrane y Sun Ra.

En algunos momentos, la banda parece transmitir una energía que no puede contener del todo, tal como una olla a presión que esté a punto de estallar. Acorde nos acercamos al final del disco, esto se transforma en un desborde hacia el caos sin control, prácticamente el desmadre sin orden aparente, principalmente en la versión de ‘Starship’ del ya mencionado Sun Ra, es como que nos empezamos a ir todos a la mierda. Es esa precaria sensación de equilibrio, la inestabilidad y lo volátil de la ejecución y la instrumentación lo que hace más interesante al disco. Destacan en este aspecto ‘Borderline’ y ‘Rocket Reducer nº62 (Rama Lama Fa-Fa-Fa)’. Finalmente impresiona ‘I Want You Right Now’, versión de una canción de los Troggs (los mismos de "Wild Thing") que parece provocar ondas expansivas de sonido a la manera de las cosas verdaderamente heavies.

Perpetrada y documentada a un volumen brutal, esta revolución del disco “Kick Out The Jams” fue una que no llegó ser (tal vez para mejor). Sin embargo, representa aún hoy la referencia para cualquiera que crea posible hacer del rock algo que de un poco de miedo, el estrictamente necesario para no sea como que todo es un show... que dé una sensación de algo más peligroso que lo recomendado. Los MC5 encarnaban a la perfección en puro Rock and Roll el nuevo y más oscuro espíritu del final de los años sesenta, la progresiva radicalización y virulencia del ambiente social, político y artístico. Tiempos bastante menos confortables que los que hoy día vivimos, la era de Vietnam, el cuestionamiento de los derechos civiles, en fin tiempos de cambios radicales y violentos. De muestra está ‘The Motor City's Burning’, que se refiere a los disturbios de 1968 en Detroit en los que turbas de la población incendiaron parte de la ciudad y se tuvo que llamar al ejército para que interviniese.

En aquellos tiempos la sola inclusión de la palabra "motherfuckers!" en la presentación de la canción que le da el nombre al álbum provocó que el trabajo de marketing de este disco fuera seriamente afectado, ya que la compañía (Elektra, la misma que se inspiraría luego para firmar a The Stooges) no quería saber nada con una agrupación que no fuera capaz de controlarse en lo más básico, incitando al desorden desde la partida del show. Las polémicas continuadas más la persecución de las autoridades gubernamentales, que se creyeron a pies juntillas la peligrosidad revolucionaria de una simple banda de rock, acabaron por hundir tanto el disco como la proyección comercial de los MC5. A partir de ahí su carrera se condenó a ser reducida al papel de banda de culto, influyente y reverenciada, pero que al igual que sus vecinos los Stooges, no alcanzó a ser del todo reconocida mientras se mantuvieron en actividad.

El mismo Rob Tyner escribe en las anotaciones de una de los reediciones de este disco algo como que MC5 eran punk antes del punk, y new wave antes de la new wave, eran metal antes que el metal e incluso eran MC's -obvio, a partir de su denominación- antes de los hip hoperos. Un salvajismo primitivo que no se produce muy a menudo y, por supuesto, dura muy poco -MC5 duró cuatro años- al menos algo más de lo que demora en explotar un generador eléctrico después de un terremoto.

Enrique Martínez

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