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Redeemer Of Souls

Redeemer Of Souls

Redeemer Of Souls

Jueves 17 Julio, 2014

2014. Epic
 
“Welcome to my world of Steel”. Esa sola frase al inicio del tema de apertura ‘Dragonaout’, resume de un puro paraguazo 40 años de sólida carrera. Con más de seis décadas a cuestas, Rob Halford, Glenn Tipton e Ian Hill, podrían estar hacer rato disfrutando de sus suculentas jubilaciones en una playa de Ibiza donde el grupo compuso varios de sus discos, pero cuando el metal es el combustible que corre por tus venas, es imposible dejar de lado lo que ha sido la pasión de toda una vida. Por ello, con esa misma pasión y convicción, el “Redentor de Almas” se nos presenta como un disco purista, básico, lleno de esencia, pero ante todo honesto. “Esto es lo que hay y esto es lo que somos”, pareciera decir la formidable criatura creada por el artista habitual de la banda Mark Wilkinson desde hace 24 años, siguiendo la senda que dio vida a los seres de universos imaginarios del “Screaming For Vengeance”, el “Defenders Of The Faith” y el “Painkiller”, portada cuya gama cromática tiene muchos puntos de concomitancia con la de la nueva obra, y donde la historia del personaje está contada como una declaración de principios en la parte de atrás del álbum, tal como en aquellos elepés.
 
Con R.O.S. Priest nos presenta un viaje atemporal, revisando y enlazando muchos de esos momentos brillantes del pasado, pero agregando algunos nuevos para el presente y el futuro. De partida no está KK Downing, icónico guitarrista que abandonó el barco en 2011, y cuando se pasan 35 años en un grupo, está más que claro que el estilo es parte fundamental del ADN de esa banda. Sin duda se extraña la presencia de KK, pero Richie Faulkner ya demostró en vivo que los zapatos que tenía que llenar no le quedaron grandes y ahora en estudio, sin intentar emular a Downing (aunque le rinde un homenaje en un solo con trémolo al inicio de ‘Halls of valhalla’), su aporte mantiene la integridad del sonido del acero británico. Por otro lado es evidente que los años de giras y máxima exigencia no han pasado en vano para las cuerdas vocales de Rob Halford. Su caudal vocal ha disminuido en los rangos altos, pero aún así se las ingenia para meter algunos high pitch marca de la casa en algunos temas. Y quien tuvo retuvo, y en el rango medio y grave, la voz del Metal God aún tiene muchos recursos para emocionar. La clase no se regala, y con elegancia y maestría Robert Halford sigue siendo un grande. Glenn Tipton quizás haya perdido algo de velocidad, pero su precisión y agudeza siguen ahí, con riff afilados y algunos solos junto a su nuevo partner francamente memorables. Ian Hill sigue estando impertérrito con su bajo, sosteniendo la estantería tal como un Cliff Williams o un Peter Baltes, donde la solidez y la potencia no te la regala nadie. Y Scott Travis sigue siendo ese dínamo de precisión suiza (o alemana), aunque sea gringo y toque en uno de los pilares del metal británico, lo de Travis es sobresaliente, metiendo unos tresillos, redobles y síncopas de un gran nivel técnico.
 
En el aspecto sonoro, al igual que en “Nostradamus” (que tenía un sonido de batería horroroso), la banda optó por la auto-producción. “Con 40 años de carrera nadie sabe mejor que nosotros mismos cómo queremos sonar”, pero aunque Glenn Tipton haya contado con la ayuda del ingeniero Mike Exeter en estas labores, es imperdonable que para el que puede ser el último disco de sus carreras, no hayan llamado a productores claves en la grandeza de la banda durante su historia como lo fueron Tom Allom (que produjo todos sus discos desde 1980 a 1988), o Chris Tsangarides (que produjo el “Painkiller”), incluso podrían haber llamado al mejor productor de metal del momento, el británico Andy Sneap que a Testament, Accept, Exodus y otras bandas, las ha hecho sonar como un cañón. “Redeemer Of Souls” notoriamente tiene un mejor sonido general que “Nostradamus”, pero hay detalles y aspectos que sólo un gran productor como los antes mencionados pueden pulir para obtener un diamante de una canción. Además ‘Metalizer’, el tema más agresivo del disco y alineado con la brutalidad sónica del “Painkiller”, tiene un sonido de demo imperdonable para la talla de la banda de la que estamos hablando.
 
Con 18 tracks en la edición deluxe, hay abundante nuevo material para disfrutar, analizar y comentar. Partiendo de atrás para adelante, de lo macro a lo micro, creo que la mejor decisión hubiera sido lanzar una sola edición igual para todo el mundo con 15 canciones. Porque por ejemplo ‘Creatures’ (disco 2), tiene ese toque oscuro del Judas medio industrial de la era Ripper Owens, que aunque Halford le saca partido, no tiene mucho que ver con la cohesión del resto del disco, queda algo fuera de contexto. Y ‘Bring it on’ (disco 2) y la balada semi-acústica ‘Never forget’ (disco 2), a pesar de su letra bastante melancólica con indicios de despedida, notoriamente están un peldaño por debajo del resto de la calidad de la material. Pero las otras 15 que quedan, sin duda harán las delicias de los fans, porque hay muchos momentos para gozar y emocionarse, aunque no se pueda tildar al disco como un opus magnun a la altura de un “Stained Class”, o un “British Steel”, porque luego de 40 años de carrera, sería imposible pensar en que la banda sacará hoy su obra definitiva, porque eso ya lo hicieron muchos lustros antes. Pero aún así, cuando uno se topa con la grandeza de un ‘Snakebite’ (disco 2) con todo ese espíritu de los temas más hard rockeros del “Screaming” es para sacarse el sombrero. O ese sublime y majestuoso tamdem de guitarras de Tipton/Faulkner llena de la esencia del “Defenders” en ‘Tears of blood’ (disco 2), es para quedar con un nudo en la garganta, amén de la gran interpretación de Halford. De verdad no me explico como estos dos tremendos tracks, quedaron fuera de la edición normal, si hay seguidores que incluso comentan que ‘Tears of blood’ podría ser la mejor canción de todo el disco.
 
En la edición normal o disco 1, los truenos y relámpagos de la intro anuncian que pronto se va a desatar una tormenta de auténtico Heavy Metal y así nomás sucede, con el vibrante riff de ‘Dragonaut’, un mid tempo poderoso y lleno de garra, que presenta el disco con un as ganador bajo la manga. Tremenda apertura con una gran sección de solos y con un Halford y un Travis brillando con luces propias. Esta canción de  seguro será con la que la banda iniciará los shows de su inminente próxima gira norteamericana. El tema título se deja caer a continuación con su galope de caballería a paso forzado, como muy bien lo hizo la banda antes en esa inmensa ‘Hell patrol’. Sin tener el mismo nivel de maestría, el tema se queda fácilmente en la memoria, quizás por ello fue elegida como el primer single. Los redobles de Travis aquí son fuera de serie. En un inicio consistente, directo y al grano, el tercer tema es de los mejores de toda la placa. ‘Halls of valhalla’ es brillante en su contexto vocal como instrumental. Aquí tenemos a un Judas al tope de sus facultades actuales, y con 62 años Halford no se guarda nada. Corte épico a raudales, tremendo, con un gancho inmediato y solos de guitarra electrizantes.
 
Curiosamente, la que sigue ‘Sword of damocles’ de ambientes más elaborados y algún pasaje progresivo, tiene una armonía medieval en voces y guitarras que recuerda al Maiden del ‘Brave New world” o el “Dance Of Death”; por ello, si alguien alguna vez fantaseó de cómo sería un tema de Maiden en versión Judas, pues aquí tiene la respuesta. ‘March of the damned’, que ya había sido adelantada antes del lanzamiento, es simple y directa, recreando el espíritu del “British Steel”. Riffs de acordes abiertos, ritmo marcial en la batería, un bajo penetrante y listo, el tema ya está grabado en tu masa encefálica. ‘Down in flames’ por el contrario, nos recuerda a esa etapa más melódica del “Turbo”, buen quiebre en el canon central para endurecer un poco la base y solo con las twins-guitars perfectamente sincronizadas. Si esto no es Priest clásico no se qué más pueda serlo. ‘Hell & back’ arranca como balada con un Halford muy emotivo, para luego darle paso al protagonismo del bajo de Ian Hill que irrumpe sólido como el granito, para redondear un tema muy consistente cercano al estilo del “Nostradamus”.
 
Luego llega otro de los momentos culmines del disco con ‘Cold blooded’, donde Halford se muestra emotivo hasta la médula en la intro para paulatinamente ir endureciendo el main riff que desemboca en un tema épico a lo ‘Blood red skies’ del “Ram It Down” (salvando las distancias). Sin duda, otro temón de la placa, muy completo y magistralmente elaborado en su parte instrumental. Luego viene el equivalente al ‘Painkiller’ del disco y esa no es otra que ‘Metalizer’, pero que como ya se comentó, tiene una producción de sonido deficiente, con un bajo algo saturado y distorsionado y una batería demasiado sucia. Nadie me saca de la cabeza que esta canción se quedó en su versión demo y que nunca fue debidamente mezclada y masterizada, quizás porque se les acabó el tiempo para entregar el disco al sello. Espero que en alguna entrevista la banda aclare lo que realmente ocurrió con esta canción, porque con ese mal sonido, pierde mucho de su impacto visceral.
 
‘Crossfire’ viaja en el tiempo a los inicios de la banda cuando esas influencias del blues oscuro de Sabbath también tenían protagonismo en los primeros LP’s de Judas. La intro en guitarra recuerda a la de ‘I’ de Sabbath del disco “Dehumanizar” con Dio, aunque luego el tema cambia radicalmente. Para esos primeros fans que tuvo el grupo que descubrieron a la banda con discos como “Rocka Rolla” y “Sad Wings Of Destiny” a comienzos de los 70’s, sin duda este tema será un regalo. ‘Secrets of the dead’ podría ser otro tema etapa “Nostradamus” por su oscuridad lúgubre, su marcha consistente y sus melodías como de ultratumba en las voces de Halford. Luego llega el tremendo opus ‘Battle Cry’ a medio camino entre “Painkiller” y el “Defenders”, el tema sin duda alcanza gran altura con una banda sonando ajustadísima y con mucho vértigo, aún después de tantos años de carrera. El disco en su edición normal baja el telón con la inspirada balada ‘Beginning of the end’ que deja una sensación melancólica de que efectivamente el final podría estar cerca, quizás por eso la banda nos entrega ahora este Redentor de Almas, para que venga a redimirnos cuando llegue ese triste momento.
 
Considerando las capacidades actuales de la banda y también sus limitaciones cronológicas, “Redeemer Of Souls” emerge como un disco no exento de detalles perfectibles, pero muy auténtico en su espíritu y muy honesto en su forma. No tiene las experimentaciones innecesarias del “Nostradamus”, ni la frialdad emocional de la etapa Owens y posee además una variedad de canciones de un espectro más amplio que el abarcado en “Angel Of Retribution”. Lo que hay envasado aquí es la esencia del Heavy tal como esta misma institución definió los parámetros del estilo a comienzos de los 70’s y que tanta influencia ejerció para lo que vino después. Sabido es por antonomasia que en el Metal existen dos tipos de fans, los que escuchan las discografías completas de las bandas, con sus altos y bajos, luces y sombras, éxitos y fracasos; y los que sólo son fans de aquellos discos icónicos que se han transformado en clásicos, elegidos con pinzas de precisión quirúrgica desde las discografías de cada grupo. Para los primeros, este disco será motivo de júbilo y regocijo con muchas buenas canciones que disfrutar. Para los segundos, tendrán que esperar un par de años para ver si el disco se convierte en un clásico, porque es de esos LP’s que crece con las escuchas, aún así, probablemente su percepción será de decepción, al no ser el nuevo “Painkiller” o “British Steel” que estaban esperando. Pero mucho mejor que esperar es actuar, y cuando las virtudes son mucho mayores que los defectos, abrazar a este Redentor de Almas, puede ser de las mejores cosas que se pueden hacer por uno mismo hoy en día, para hacer más llevadera la propia existencia terrenal.
 
Cristián Pavez

 
 

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