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People, Hell & Angels

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Jueves 21 Marzo, 2013

2013. Legacy

Sería difícil negar que el legado de Jimi Hendrix es uno de los más explotados entre los desaparecidos íconos del rock. Desde su muerte en septiembre de 1970 hemos visto cómo periódicamente se suceden lanzamientos con la promesa de contener material "inédito", entendiéndose por ese término una nueva versión en vivo o estudio de una canción que por lo general ya ha sido escuchada en numerosas ocasiones. Manteniendo una actitud mercantilista que raya en lo obsceno, el círculo cercano a Hendrix ha exprimido su obra inconclusa con un ritmo de lanzamientos casi tan frecuente como el de un artista activo, con poca preocupación respecto de si es estos trabajos son un real aporte a la impresionante discografía que el músico dejó en vida. Si estas publicaciones son justificables es un debate de largo aliento para el que habrá tantas conclusiones como participantes.  

Dejando la controversia de lado y yendo a lo musical, este duodécimo lanzamiento póstumo está compuesto por versiones de estudio no publicadas del material en el que Hendrix trabajaba tras lanzar el fundamental "Electric Ladyland". Registrado en diversas locaciones entre 1968 y 1969, principalmente con la Band of Gypsys, el álbum es un reflejo del ostensible crecimiento como intérprete y compositor que el guitarrista experimentaba por aquellos años, apoyado por la formidable base rítmica de Billy Cox y Buddy Miles, un trío fuertemente inclinado al funk y R&B con el que lanzaría el incendiario directo "Band of Gypsys" (1970). Encontramos bajo esa alineación excelentes versiones de 'Earth Blues', que apareciera por primera vez en "Rainbow Bridge", de 'Hear My Train A Coming', recordada por algunas memorables grabaciones en vivo de 1969-70 y de 'Somewhere', un buen rescate con el talentoso Stephen Stills en el bajo.

Como regla general, las canciones de "People, Hell & Angels" son tomas más crudas de cortes que ya habíamos escuchado, jams con una instrumentación básica, algunos sin los arreglos que el mismo Hendrix incorporó en sus estudios en Nueva York. Es ése el caso de 'Izabella' ("First Rays of the Rising Sun") y 'Hey Gypsy Boy', un primigenio registro de la que generalmente se ha conocido como 'Hey Baby (New Rising Sun)'. La improvisación está también presente 'Easy Blues', un track instrumental que destaca por el bajo jazz de Billy Cox y por la guitarra rítmica de Larry Lee (Al Green) y que junto con 'Inside Out' muestran el carácter experimental hacia el que Hendrix se aproximaba en ese entonces. Esa búsqueda de nuevos caminos también se refleja con claridad en la cantidad de músicos que participaron en estas sesiones, una docena de sesionistas invitados cubrir secciones de órgano, percusión y vientos.  

El cuadro se completa con el cover de Elmore James, 'Bleeding Heart' -en una versión que podríamos ubicar entre el slow blues aparecido en "Blues" (1994) y la acelerada versión de "Valleys of Neptune" (2010)- y con 'Mojo Man', canción de Ghetto Fingers en la que Hendrix participa como guitarrista rítmico.

Al acabar las doce pistas surgen sentimientos encontrados. Por una parte, el atractivo de escuchar a Hendrix exhibir su habilidad e inconfundible tono en las cuerdas es innegable, sobre todo si se trata de versiones preliminares de canciones que nos permiten elucubrar incesantemente sobre la dirección en la que avanzaba el joven músico, discusiones que engrandecen la leyenda y que nos intrigan mientras intentamos comprender su mágica identidad musical. El trabajo de mezcla e ingeniería de Eddie Kramer, aunque con ciertos reparos, es destacable y permite que más de cuarenta años después de ser registrada, la música siga sonando vigente, en parte por su trabajo en las perillas, pero primordialmente por el inmenso talento del músico. Sin embargo, es inevitable mirar estos lanzamientos con suspicacia sobre su real propósito. La música y el arte están ahí sin duda alguna y logran sostenerse gracias su calidad, pero quién podría asegurar que el propósito de estos discos es realmente mantener vivo el recuerdo de Hendrix, uno que por lo demás no requiere de ayuda para seguir presente en nuestras mentes. Como muchos sospechamos, es probable que esto no sea más que una calculada estrategia comercial y para quienes se han dado el tiempo de seguir el torrente de lanzamientos, "People, Hell & Angels" aporta bastante poco. Ése es el criterio con el que se deben juzgar estas adiciones a su discografía.

Mientras Eddie Kramer ha afirmado que este es el último álbum que contendrá material de estudio inédito, Janie Hendrix asegura que aún quedan registros para asegurar nuevos lanzamientos por al menos unos diez años. Lo más seguro es que en un futuro próximo nos veamos enfrentados a otro disco que nos obligará a sumirnos una vez más en este viejo y triste debate.

Álvaro Rojas

 

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