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Wakrat

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Miércoles 07 Diciembre, 2016

2016. Earache Records

Muchos pensamos que otro regreso de Rage Against the Machine sería bastante apropiado. Están dadas las condiciones sociales necesarias: hay suficiente descontento en el aire, su mensaje volvería a resonar. Al menos, los ex miembros de la banda, ni tontos ni perezosos a la hora de capitalizar su legado, han producido sucedáneos que llenan el gusto de sus numerosos huérfanos. El más conocido, y descaradamente derivado, es Prophets of Rage, que es en esencia RATM con Chuck D y B-Real en vez de Zack de la Rocha. El segundo, menos difundido, es Wakrat, el grupo en el que Tim Commerford canta, además de tocar bajo, y que precisamente anduvo de gira con Prophets of Rage, cubriendo el mismo espectro de público. En Wakrat, Commerford es acompañado por Laurent Grangeon en guitarra y Mathias Wakrat en batería, con los que se ha recuperado el tiempo perdido sin producir material de estudio. El trío empezó el año pasado, en cuestión de meses ya tenía su primer single en la calle y ahora acaba de editar su debut homónimo.

Wakrat toma la posta de Rage Against the Machine, en cuanto a mensaje, con canciones sumamente coyunturales como 'Generation Fucked', que se propone musicalizar la decadencia del imperio estadounidense narrando sus funestos efectos en la gente común. No, no hay luces de esperanza ni posibilidad de redención, todo está perdido: “así que ahora estamos jodidos, seguramente jodidos, sin soluciones, muy jodidos”. Como estamos en el 2016, #generationfucked se convirtió en un hashtag, parte de una ingeniosa campaña de marketing en la que Wakrat, además, convirtió el tema en el himno de su propia república. Así es, The Republic of Wakrat existe... en un sitio web y en videoclips que, desde luego, se alimentan de asuntos como el Brexit, Donald Trump y las marchas callejeras.

Aunque el imaginario de Wakrat bebe de las mismas fuentes que el de Rage Against the Machine, el trío está lejos de ser un calco o, como Prophets of Rage, una suerte de spin-off. Canciones como 'Pigs in a Blanket' o 'The Number' sintetizan las diferencias entre una banda y otra. Acá no hay rapeos incendiarios ni complejidades técnicas en la guitarra. Ideológicamente, Wakrat se inclina al punk, es un trío básico, frontal y bien compactado que heredó la dureza de Steve Albini y Page Hamilton, y que aprendió lo que sabe de maestros como Mclusky o Minutemen.

“Dame el cuchillo, que se joda la pistola. Estoy bien. Dame la pistola, que se joda el cuchillo. Estoy bien”, canta con gesto rabioso Commerford en 'Knucklehead', un tema aplastante y ciertamente pegajoso que, en su letra, refleja la falta de sustancia del discurso de Wakrat, un obstáculo en su meta de convertirse en agentes de cambio, en portadores de ideas nocivas para el sistema. De todos modos, la ramplonería lírica no juega en contra suyo tanto como la fecha del calendario. Si “Wakrat” hubiese aparecido a comienzos de los noventa, tal vez lo comentaríamos con reverencia en la actualidad, pero en pleno 2016 de ningún modo aporta innovaciones. Con todo, no deja de ser necesario que aparezcan bandas así en momentos de convulsión social como los que atraviesa Estados Unidos. Por ese lado, Wakrat sí está en sintonía con el presente.

Desde acá, afortunadamente lejos del país que eligió a Trump, conviene prestarle atención a Wakrat porque Tim Commerford adelantó, en una entrevista con NME, que el trío planea venir a Sudamérica. Sería en marzo de 2017 para tocar en un festival. Cruzamos los dedos; éste es el tipo de propuesta que crece en vivo y se beneficia de la interacción con el público.

Andrés Panes

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