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Hired Gun

Hired Gun

Hired Gun

Miércoles 27 Diciembre, 2017

2017. Sony Pictures Home Entertainment

Ahora que está disponible en la plataforma de Netflix, sería un verdadero pecado perderse este magnífico, íntimo y honesto rockumental sobre los “Asesinos a Sueldo” (Hired Guns), término con el que se conoce en el medio a los músicos de sesión que son contratados por grandes artistas y bandas para una colaboración en un disco o para “parchar” en una gira. Los Hired Guns son como los bomberos de la música, siempre están listos esperando a que suene su teléfono para ir a solucionar alguna emergencia musical, porque son tipos realmente maestros en su oficio y rápidamente pueden entregar un resultado de calidad a quien los contrate.

En el documental se van relatando las grandes historias no contadas con anterioridad de muchos de nuestros músicos favoritos del Rock y el Metal de una forma tan amena y sincera, que definitivamente el espectador se devora los 100 minutos de duración de la película. Además los relatos se van intercalando con unas cuantas sesiones en vivo en el estudio de parte de una All Star Band que incluye a músicos de la talla de Jason Hook (Five Finger Death Punch), Nita Strauss (Alice Cooper), Kenny Aaronof (John Cougar Mellencamp), Phil X (Bon Jovi) y Derek St. Holmes (Ted Nugent), entre otros. Pero sin duda, son las grandes historias lo mejor del documental, y entre la gran lista de invitados que aparecen, hay algunos imperdibles como la del guitarrista Steve Lukather (Toto), quien cuenta: “Antes de formar Toto todos los integrantes de la banda ya teníamos mucha experiencia como sesionistas, músicos de estudio, por eso la prensa de Los Ángeles nos odiaban y nos bautizaron como “los mercenarios del rock”; decían que tocábamos sólo por el dinero y no por el amor a la música. Pero eso cambió radicalmente cuando los críticos vieron que todos los músicos de Toto habíamos grabado el álbum “Thriller” de Michael Jackson, el disco más vendido de la historia. Su productor Quincy Jones sólo trabaja con los mejores y el haber grabado ese disco, nos hizo ganarnos un respeto indiscutible”. Hay otros relatos donde la tragedia se hace presente en medio de una gira, como le ocurrió a Ozzy Osbourne en el tour del disco “Diary Of A Madman” en 1982. En un accidente de avioneta falleció el increíble guitarrista Randy Rhoads con sólo 25 años de edad. Al respecto, el legendario bajista Rudy Sarzo cuenta que “si hubiéramos cancelado la gira y permitido que Ozzy se fuera a su casa, con seguridad se habría terminado suicidando, ahogando su pena en el alcohol y las drogas por la muerte de Randy, por eso con el manager y su mujer Sharon, decidimos seguir adelante y traer un nuevo guitarrista para completar la gira”. El elegido fue Brad Gillis, guitarrista del grupo Night Ranger, quien dice que “tuve que aprenderme todo el repertorio de Ozzy en cinco días. Estaba prácticamente paralizado por el miedo; Ozzy hacia conciertos para miles de personas y en las primeras filas había mucha gente con lienzos con la imagen de Randy que se mostraban muy agresivos conmigo y me gritaban “impostor”. Fue muy difícil, pero al mismo tiempo, nunca tuve una experiencia más enriquecedora y formativa como guitarrista, ya que cada noche salía a tocar con los dientes apretados para demostrarle a todo el mundo que yo no era u clon de Randy, sino que era tan bueno como él. El propio Sarzo dice que el se siente bendecido de ser un “Hired Gun” ya que de dormir en el suelo y ser un total desconocido, pasó a formar parte de la banda de Ozzy Osbourne, para luego retornar a Quiet Riot y posteriormente formar parte de Whitesnake y de la banda de Ronnie James Dio, entre otros. Otra historia poderosa es la de Jason Newsted que tuvo la misión casi imposible de llenar el vacío dejado por el inigualable Cliff Burton, fallecido a los 24 años cuando el bus de gira de Metallica volcó producto de la nieve en Suecia en 1986. “Yo era un fan de Metallica y Cliff era un ídolo para mi. Mis amigos hicieron una colecta y me donaron su dinero para que pudiera volar a la audición con Metallica, yo era un don nadie y si la banda me hubiera ofrecido pagarme con un sándwich, igual hubiera aceptado, o si me hubieran pedido tocar gratis, también lo hubiera hecho, incluso yo le habría pagado a ellos los 5 dólares que me quedaban e el bolsillo por dejarme entrar en el grupo. Durante mi primer año con Metallica me pagaban 500 dólares semanales, y el bullying de parte de la misma banda y de los fans fue terrible durante los dos primeros años, pero entendí que esa era la forma que tenía ellos y la gente de canalizar y liberar la pena y la rabia que sentían por la muerte de Cliff. Ciertamente fue un período brutal y de mucho estrés sicológico y emocional para mi, pero eso mismo me hizo ser un mejor músico y siempre estar con los pies sobre la tierra”.

Pero el documental no sólo relata historias de grandes triunfos sino también de derrotas y de miserias humanas, como la historia del gran baterista del grupo de Billy Joel, Liberty DeVitto. “Con Billy crecimos juntos en el mismo barrio, nos conocimos desde que éramos adolescentes al igual que el resto de la banda; éramos como hermanos, la banda era como una familia, nuestra familia; claro su nombre estaba en la portada del disco y él era el principal compositor de las canciones, pero todos en el grupo aportábamos ideas, arreglos y melodías, todos pulíamos y engrandecíamos el material. Grabábamos un disco y luego nos embarcábamos en una larga gira y luego nos tomábamos un descanso. El teléfono sonaba, nos volvíamos a juntar en el estudio, grabábamos un nuevo disco y de nuevo nos íbamos de gira y así durante 30 exitosos años. Pero de repente algo le pasó a Billy, se dejó influenciar por malas personas y nos despidió a todos en la banda, mejor dicho nunca nos despidió, sólo no nos llamó nunca más y luego supimos que estaba grabando con otros músicos. Nuestro bajista Doug Stegmeyer no pudo soportar esa traición y algunos años después se terminó suicidando, pero a pesar de todo y después de todo el largo tiempo que ha pasado desde entonces, si Billy me llamara y me pidiera que volviera a tocar con él, lo haría”.

No se lo pierdan, realmente este documental cala hasta los huesos y efectivamente es un libro abierto con muchas historias sabrosas y desconocidas que son precisamente eso: la historia del Rock contada por sus protagonistas.

Cristián Pavez

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