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U2: 30 años de “The Joshua Tree”

U2: 30 años de “The Joshua Tree”

Éxito y trascendencia de una obra memorable
Jueves 09 Marzo, 2017
U2: 30 años de “The Joshua Tree”

La banda irlandesa celebrará con una gira que ya agotó sus fechas, las tres décadas del título que los convirtió en un clásico moderno. Esta es la antesala de un disco memorable.

El domingo 15 de junio de 1986 en el Giant Stadium de New Jersey, The Police hizo su último concierto como parte de una breve gira organizada por Amnistía internacional conmemorando 25 años. Cuando terminó el show, la que había sido la banda más grande del planeta en la primera mitad de los ochenta, regaló sus instrumentos a U2, cabezas de cartel de aquel tour. El gesto se interpretó como una especie de sucesión del trono, “como pasar la antorcha”, en palabras de Bono. Para los irlandeses fue un momento significativo aún cuando la invitación de la organización humanitaria “no podría haber sido en un peor momento”, según contó hace unos años The Edge a la revista Rolling Stone, “(porque) yo estaba preocupado de que todo el foco y la concentración se podría perder”. El cuarteto había comenzado en enero de ese año las sesiones de lo que sería “The Joshua Tree”, el álbum por el cual por primera vez U2 comenzó a ser nominado como la-banda-más-grande-del-planeta. Lanzado el 9 de marzo de 1987, hasta hoy se mantiene como su registro más exitoso superando las 25 millones de copias vendidas.

Aunque transcurrieron tres años entre "The Unforgettable Fire" (1984) y el nuevo álbum, U2 comenzó a bosquejar a mediados de 1985 el sucesor de aquel título que había transformado su sonido gracias a la producción de Brian Eno y Daniel Lanois. Según el bajista Adam Clayton “en ese tiempo nos sentíamos muy desconectados con lo que estaba pasando en la música, la época del pop de sintetizadores”. La imagen internacional de U2 ya contenía características mesiánicas gracias a canciones como ‘Pride (In the Name of Love)’, ‘Bad’ y ‘Sunday Bloody Sunday’, y porque se sabía que el grupo -menos Clayton- profesaba un fuerte interés en el cristianismo.

En medio del metal escarmenado y el pop desatado de Madonna, Prince y Michael Jackson, U2 parecían tipos normales atentos a un tipo de contenido humanitario y espiritual que a nadie más parecía interesar. La prensa, ansiosa de links y parámetros, consideraba que los irlandeses rescataban el espíritu del hippismo. “Estamos en la contradicción de ser una exitosa banda de rock and roll y al mismo tiempo escribir sobre la falta de éxito de nuestros contemporáneos”, decía Bono en su rol de líder y letrista. “La gente cree que porque me gusta Gandhi o el reverendo Martin Luther King, y por mi fe y creer en Cristo, que soy una especie de héroe o un hombre de Dios o un pacifista. Una de las razones por las que de hecho me atrae esa gente, es porque no soy el tipo de persona que pone la otra mejilla. Crecí con la violencia”.

The Edge también se hacía cargo de las dicotomías que asaltaban al grupo. “El rock and roll deber tratarse sobre escapar, pasarla bien, pero también enfrentar lo que realmente pasa”. Los medios definían los shows del grupo como una especie de liturgia con Bono exultante en el papel de sacerdote para las masas. El guitarrista defendía aquella actitud. “Escribimos canciones sobre lo que creemos. No creo que estemos creando un movimiento o decirle a la gente en qué pensar. El mensaje de U2 es piensa por ti mismo”.

“The Joshua Tree describe el romance de la banda con Estados Unidos”, ha dicho el ex manager histórico de los irlandeses, Paul McGuinness. Los largos meses que el grupo dedicaba a girar por el país fueron dejando su huella. Según Bono, “íbamos en el bus (de la gira) y nos acostumbramos a obviar las radios más comerciales y sintonizar las radios de country, música negra y jazz. Nos expusimos a influencias que nunca antes habíamos encontrado y realmente enriqueció nuestra música, el blues, el góspel”. Para The Edge el álbum “es un bosquejo de Estados Unidos. Muestra su buena música y también muestra, tú sabes, las letras, las cosas malas”. Esa perspectiva provenía directamente de Bono. A mediados de los 80 viajó hasta el África y Centroamérica, visitas que matizaron su imagen de la nación norteamericana. “Reaccionamos cuando vemos lo que le hace a un pequeño país como Nicaragua porque así como viene gente (a EE.UU.) de un pequeño país llamado Irlanda, nos sentimos cercanos a Nicaragua porque recordamos cuando teníamos al imperio británico a nuestras espaldas”. The Edge compartía esa mirada con un matiz. “No criticamos a América sino que a Reagan”.

“Danny, tienes un número uno en Norteamérica ahora mismo, vas a ser un hombre rico”, le dijo The Edge al productor Daniel Lanois a su llegada, a propósito de haber producido el éxito ‘Sledgehammer’ de Peter Gabriel en el verano de 1986, cuando las sesiones de “The Joshua Tree” comenzaron en Danesmoate, una mansión en Dublín que años más tarde fue comprada por Adam Clayton. Lanois recuerda que a diferencia del castillo Slane donde grabaron “The Unforgettable Fire”, las condiciones del lugar eran superiores. “(Había) una sala rectangular de cielo alto y piso de madera. Era ruidosa, pero era un buen ruido, real, denso, muy musical”. Para Lanois el sonido del álbum, deliberadamente más oscuro que la pulcritud y la sobreproducción dominante en el rock aquellos días, responde a las cualidades de aquel salón. “En mi opinión, el Joshua Tree es un gran disco de rock and roll, en parte debido a la belleza de la baja gama media de esa habitación”.

La banda tenía material pero lo justo, así que recurrían a ideas surgidas en pruebas de sonido más las cintas de casets que cada integrante acostumbraba portar con bosquejos grabados, en especial The Edge como compositor principal, más el cuaderno de letras de Bono. Brian Eno y Lanois trabajaban por separado con la banda, en lapsos de una a dos semanas. Se acomodaron paneles de vidrio entre las salas bajo la permanente intención de alterar los espacios habituales en una sesión regular en un estudio profesional, que provocaban rechazo en U2. La sala de control también servía para grabar guitarras. Las notas sostenidas por The Edge en ‘With or Without You’, una de las primeras composiciones registradas del disco junto a ‘I Still Haven’t Found What I’m Looking For’, fueron captadas en ese espacio. “Eso fue de gran ayuda”, dice Lanois respecto de ambas composiciones. “Una vez que tienes canciones fuertes bajo el cinturón te puedes relajar un poco y sentirte libre de experimentar”. Para el productor era evidente que eran músicos más hábiles a tres años de las sesiones de “The Unforgettable Fire”. Era tal la confianza que en medio de las sesiones los visitó el ex guitarrista de The Band, Robbie Robertson, quien atravesaba un lento proceso de grabación de su disco solista junto a Lanois (tan lento que entre medio produjo a Peter Gabriel y U2), y junto a ellos grabó dos temas en una semana.

Las sesiones de “The Joshua Tree” siguieron durante el otoño y el invierno de 1986, alternando en una casa de The Edge al sur de Dublín donde concibieron dos de las canciones políticas del álbum como ‘Bullet the Blue Sky’, sobre las acciones de Estados Unidos en Centroamérica, y ‘Mothers of Dissapeared’.

Eno y Lanois empujaron al grupo a escuchar viejos discos estadounidenses, en particular álbumes de soul. Otra de las influencias fueron The Smiths y My Bloody Valentine. “Éramos fans de esa textura de guitarras”, recuerda Lanois. Hacia el año nuevo de 1987, U2 terminó de grabar. A esas alturas el buen ambiente inicial había dado paso al hastío y el cansancio. Solo The Edge se mantuvo presente hasta el final del proceso, para quien la idea central en “The Joshua Tree” fue tratar cada una de las once canciones como una pieza única. “Odio las comparaciones pero como Los Beatles en su momento, en términos de técnicas inusuales de producción, queríamos hacer lo que fuera correcto para la canción”.

El gran mito en torno a "The Joshua Tree" gira en torno a 'Where the Streets Have No Name'. Un frustrado Brian Eno habría intentado borrar el tema y solo fue detenido por un operario de cintas. Según el productor, efectivamente quiso montar un “accidente” y hacer desaparecer la cinta porque contenía muchos errores y todo el equipo técnico había pasado mucho tiempo tratando de arreglarlos en vez de sesionar de nuevo. “Mi idea era que resultaba mucho mejor partir de nuevo”, dice Eno. Otras canciones como ‘I Still Haven’t Found What I’m Looking For’ fueron armadas tomando partes de temas descartados como ‘The Weather Girls’, cuyo eje era la batería de Larry Mullen. Otro de los clásicos del álbum como ‘With or Without You’ tuvo que sortear la oposición del manager Paul McGuinness para ser single. Fue el primer número uno de U2 en Estados Unidos.

Marcelo Contreras

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