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Todos los punks están domesticados

Todos los punks están domesticados

El garage rock de Ron Gallo irrumpe desde la capital del country
Viernes 19 Mayo, 2017
Todos los punks están domesticados

Es de noche. El lugar es el centro de Nashville. Alto, flaco y con un afro que lo hace parecer un integrante de una banda tributo a MC5, Ron Gallo camina por un callejón oscuro con rostro apesadumbrado. La cámara lo sigue mientras recita un poema que explica el porqué de su expresión. Es, en realidad, la letra de uno de sus temas, titulado 'All the Punks Are Domesticated'. Las palabras que contiene no son nada alentadoras, sintetizan el sentir de Gallo frente a las promesas incumplidas de la sociedad de la información. Una rodaja: "¿Cuál será mi gran marca? Un par de lagrimitas colgando en la oscuridad, una impresionante colección de observaciones digitales. Una manzana cae en el parque donde tu cuerpo reposa, profundo dentro de la arcilla. Sólo es otro día donde todos los punks están domesticados y todos los freaks se han ido a la cama". Y no hay cortes: Gallo llega hasta el final del callejón, avanza por la vereda y se encuentra en la esquina con los transeúntes que esperan la luz verde para cruzar. La cámara lo acompaña mientras la mayoría cruza y el se queda parado, ajeno a su entorno. De pronto, una camioneta azul se detiene a buscarlo, Gallo se sube por atrás, donde están su batero, su bajista, una guitarra y un micrófono esperándolo. Entonces, unas letras en la pantalla anuncian el nombre del intempestivo tema que sonará a continuación: 'Please Yourself', interpretado por el trío mientras los curiosos miran, se toman selfies y graban, igual que la cámara que seguía a Gallo desde el inicio.

Es el video de una sola toma y hecho en modo guerrilla para uno de los singles de "Heavy Meta", el disco que Ron Gallo sacó en febrero y que está siendo promocionado como su debut, aunque en estricto rigor es el reboot de una carrera que no partió cercana al garage rock urgente, sino al blues junto a una banda llamada Toy Soldiers que, pese a empezar como dúo, convertirse en un combo de más de 10 personas y terminar como cuarteto, nunca pudo desmarcarse de los Black Keys en los ocho años que pasó en el circuito de tocatas caseras de Filadelfia. Para formatearse, Gallo partió a Nashville, una ciudad cuyo sonido típico imita en "Ronny" de 2014, su verdadero debut en solitario, otro proyecto que prefiere ocultar bajo la alfombra. En el imaginario gringo, Nashville es sinónimo de country, incluso lleva su nombre la serie de TV que cuenta la historia de un par de estrellas de ese género. Sin embargo, tras sumergirse en la escena underground de la ciudad, el cantautor cambió de rubro musical, aunque mantuvo su preferencia por lo rudimentario. Retro a morir, "Heavy Meta" suena lo suficientemente primitivo como para ganarse comparaciones con Jack White que, si bien son acertadas, omiten la personalidad de Gallo, que se toma a sí mismo mucho menos en serio que el ex White Stripes. En ese aspecto, su carisma es más Mac DeMarco que Jack White, pero sin llegar a los extremos del payaseo gratuito.

¿Y qué se escribe acerca de Ron Gallo? Un blogger que lo vio en vivo describe los efectos de un concierto suyo: "puede que te pilles a ti mismo sucumbiendo a los sentimientos animales que has estado reprimiendo en tu interior toda la semana y puede que te vayas del show siendo una persona ligeramente mejor". El aludido asegura que todo lo que hace se basa en un lema: "El mundo está jodido, pero el universo está dentro tuyo". Bajo esa consigna, Gallo se ha paseado el último año por locales establecidos y clandestinos, siempre fiel a la ideología DIY, hablando de ilusiones y desilusiones, de masas adormecidas y minorías despiertas, de su relación con sus padres, de su disconformidad con el sistema, las complicaciones de dedicarse al arte... en fin, comentando lo humano y lo divino guitarra en mano, influenciado por los añorables Modern Lovers y su líder, el excéntrico Jonathan Richman. Para suavizar los golpes de la realidad, Gallo, como Richman, deja que su sentido del humor penetre en su música. En el video de 'Kill the Medicine Man', aparece promoviendo un producto llamado "airijuana" a la usanza de los viejos comerciales y mostrando a varios consumidores satisfechos. La "airijuana" no es más que un air guitar, pero de pitos: hacer el gesto de fumar, pero con las manos vacías. Tras el ridículo chiste, una defensa del estilo de vida abstemio de Gallo y una crítica a la sociedad gringa y sus adicciones. La enésima vuelta de tuerca del garage rock sólo podía venir de un tipo ingenioso.

Andrés Panes

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