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Queens of the Stone Age: Las reinas son de piedra

Queens of the Stone Age: Las reinas son de piedra

Algunos antecedentes que reflejan su relevancia
Miércoles 14 Febrero, 2018
Queens of the Stone Age: Las reinas son de piedra

La última gran banda de rock clásico es sinónimo de un proyecto personal en permanente movimiento con un líder indiscutido como Josh Homme en el rol de único miembro permanente, músicos claves, secretismo, despedidos y un desprecio a las etiquetas.

Mi religión. Josh Homme le da una patada a una fotógrafa y se transforma en un villano porque los tiempos ya no están para celebrar exabruptos en las estrellas como las gracias de un niño maldadoso. Por un rato queda la sensación de un rockero rancio mientras en los tribunales de las redes sociales una parte de su fans lo reniega y reflotan otros episodios violentos, contando agresiones a músicos y cazadores de autógrafos. Pero hay una trayectoria que supera ampliamente la pelotudez de una noche y los juicios lapidarios amparados en moralina. A los 44 años el músico nacido en Joshua Tree y criado en Palm Desert, California, cuenta con un historial que lo involucra en casi 60 álbumes desde 1990 entre bandas, producciones y colaboraciones. En ese listado Queens of the Stone Age es la columna y lo más sólido del currículo.

A dos décadas del álbum debut, cada entrega de estudio es esperada con ansiedad y su influencia se deja sentir sin disimulo en bandas como Royal Blood. Queens of the Stone Age se ha convertido en un estilo. Hay un sonido y un tipo de canción -un sello- diseñado por un líder con fe inquebrantable en el rock como filosofía de vida. “Mi religión está en el rock and roll. Así es como cuestiono las reglas, y así es como digo: debes pensar por ti mismo (...) si no haces tus propios planes, eres parte de los de otra persona, y simplemente me niego a hacerlo”. Para “Villains”, el álbum que los trae de regreso el 21 de febrero al Movistar Arena, Homme buscó inspiración en la energía incendiaria de los pioneros del rock & roll. “Jerry (Lee Lewis), Elvis y Little Richard fueron tan radicales para su tiempo, yo solo podía imaginar a los padres diciendo, 'Estos muchachos son villanos, ¡esto tiene que parar!'”.

Estás fuera. En QOTSA nadie tiene asegurado el puesto. Por la banda han circulado 21 músicos entre sesiones de estudio, giras y colaboraciones. En medio del trabajo de “... Like Clockwork” (2013) el baterista Joey Castillo fue despedido a pesar de ser particularmente apreciado al interior del grupo. Homme no reveló los motivos para sacarlo después de una década a cargo de tambores y platillos, pero deslizó diferencias. “Los amigos son personas que tienen intereses paralelos, y dejé de molestarme cuando la vida de alguien toma una dirección diferente hace mucho tiempo”. La salida del bajista Nick Oliveri en 2004 fue más traumática porque implicó apartar a un amigo de infancia con el cual Josh se inició en la música y con quien solía beber antes de entrar a clases. “Lo que pasó entre Nick y yo no tenía nada que ver con la música. Dije la verdad, y fue tan difícil decir en voz alta que me hizo perder el control (...) No quería decir lo que sucedió porque sentí que aplastaría la reputación de Nick. Pero en cambio me hizo ver como un monstruo ególatra. Nick jugó un poco con eso e hirió mis sentimientos, así que finalmente dije lo que pasó. Y cuando lo hice me sentí terrible, porque eso no es lo que deberías estar haciendo con tu amigo”.

Mi guitarra no. La escuela musical de Josh Homme tuvo como sala el desierto californiano, tocando junto a Kyuss en conciertos efímeros montados en torno a un generador. “Fue maravilloso. Tuve mucha suerte porque eso es con lo que crecí”. A los 13 años decidió buscar una textura bajando la afinación de la guitarra que le alejara de comparaciones. “Nunca quise que alguien dijera alguna vez que sonaba como alguien más, y eso fue todo. Era como si fuera la cosa más simple del mundo. Luché para encontrar mi voz, pero creí que lograría ese objetivo. Nunca lo cuestioné, y estoy agradecido”. Solo en los últimos años Homme ha sido más elocuente para revelar detalles de su sonido, técnica y las guitarras que utiliza después de largos periodos en que se negaba a entregar datos o simplemente mentía sobre su arsenal. En general es reacio a los modelos clásicos (con la excepción de la Fender Telecaster) y tiene la misma afición que Jack White por modelos poco conocidos y marcas japonesas.

No soy stoner. “No fumo marihuana”, aclaraba Homme en 2003 a Rolling Stone y se defendía diciendo que bajo sus efectos hasta Britney Spears suena increíble. Consultado directamente sobre su relación con las drogas, Homme responde con humor. “Nunca ha sido realmente un problema. Siempre he sido capaz de conseguirlas”. Pero las drogas son un tema en el cancionero de QOTSA en cortes como ‘No One Knows’ (“we get these pills to swallow”), ‘Better Living Through Chemistry’ (el eslogan de una antigua campaña publicitaria de un laboratorio), ‘Monsters in the Parasol’ (sobre la primera experiencia en LSD de Homme siendo adolescente) y ‘Feel Good Hit of the Summer’, aunque esta última con su generoso listado narcótico y etílico repetido una y otra vez, es más bien una declaración en tono de sátira en contra de la etiqueta stoner que la banda arrastra desde el debut y que rechazan como un traje de incómodo corte.

La trinidad. La última alineación con Troy Van Leeuwen en guitarra, Dean Fertita en teclados, Michael Shuman al bajo y Jon Theodore en batería está consolidada. Pero Queens of the Stone Age, como un proyecto con características elásticas, considera una categoría de invitados y colaboradores de elite que se repite en sus mejores títulos. Dave Grohl, que en 1992 predijo en MTV que el futuro del grunge estaba en “una banda que se llama Kyuss”, resultó clave en “Songs for the Deaf” (2002) y fue un regreso triunfal a las baquetas. “Tocar en su álbum fue más sobre tocar la batería en serio por primera vez en ocho años que realmente unirse a la banda. Así que fue una experiencia realmente genial, ya que recargó ese amor por la música rock loca, y por lo cual empecé a hacer esto en primer lugar”.

Mark Lanegan es otro as bajo la manga recurrente en QOTSA, la voz alternativa que canta en algunas de las canciones más memorables como ‘In the Fade’ o ‘Song for the Dead’. "Definitivamente disfruto trabajar con Josh, es un buen amigo mío, es otro chico con el que salgo mucho cuando no estoy haciendo música. Nos reímos mucho trabajando juntos, así que de esa manera es inspirador”. La última carta del trío es Alain Johannes, compositor de clásicos como ‘Hangin' Tree’ y que ha sido parte de la alineación en vivo y colaborador habitual en estudio. Su aprecio por Homme proviene de las The Desert sessions, una colección de álbumes donde el guitarrista invitaba a colegas de la talla de PJ Harvey y Ben Shepherd entre decenas, para registrar material espontáneo. “(Josh) es un gran catalizador (...) The Desert Sessions son algo que él hace que suceda. Tiene un aspecto multidimensional: puedes simplemente entrar, bailar, los músicos no profundizan tanto en los aspectos más complejos de la música. Es una banda multidimensional que es genial. Me encanta la maestría musical de Josh: poder comunicar todas esas cosas al mismo tiempo y ser universal”.

Marcelo Contreras

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