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Mi historia con Metallica

Mi historia con Metallica

Nuestro staff revela sus anécdotas personales
Jueves 01 Diciembre, 2016
Mi historia con Metallica

Metallica es una banda que crea pasiones que trascienden lo musical. Cada uno de sus movimientos, especialmente desde el álbum negro en adelante, han sido observados y cuestionados por seguidores y escuchas casuales por igual: sus cortes de pelo, la sociedad con Lou Reed, hasta su último disco, “Hardwired… to Self Destruct”, que ha desatado las más variadas críticas del público. Todos nosotros guardamos un vínculo con Metallica, los próximos cabezas de cartel de Lollapalooza, y acá nuestro staff revela sus historias personales con el grupo californiano.

“En el fin del mundo”
Entre las múltiples oportunidades que visto a Metallica, varias de ellas han sido con el acceso a entrevistarlos también, tanto en nuestro continente como en Europa. Pero la más singular de todas las situaciones que viví con la banda fue en diciembre de 2013, cuando, por la supuesta conciencia medio ambiental que la banda tiene, decidieron formar parte de una iniciativa llamada Música Zero que los llevó a tocar en una base argentina localizada en la remota Antártida.

Siempre pensé que los Metallica hablaron al respecto para que no se entendiera que era un mero trámite de marketing comercial. Porque lo cierto es que el cuarteto señaló muchas veces en que se convertían en la primera banda en tocar en todos los continentes, incluso en el transcurso de solo una temporada, pero la verdad es que hay algo extra que también motivó a los de San Francisco (más allá de la gloria y la grandeza de los récords Guinness) a tocar en un lugar tan inhóspito como la Antártida. Los escuché dando sus propias visiones del asunto y antes que me terminara de convencer que se estaban armando de puras frases hechas -especialmente Lars Ulrich- apareció Kirk Hammett en algún momento hablándome bien del corazón (¿de qué otra manera podría describirlo?) y me desarmó con una especie de revelación. Mientras lo entrevistaba, a sus espaldas estaban la prístina blancura de enormes icebergs que podrían intimidar a cualquiera, y en aquel momento preciso, Kirk tuvo una conciencia ecológica, un alumbramiento, un argumento que soportaba el asunto medioambientalista: era como volver a hacerse cargo del tema ‘Blackened’ del “...And Justice For All" y reforzar ese tema constante de la banda sobre el miedo a la auto-destrucción de nuestra especie. Algo que hoy la banda refuerza en su “Hardwired… to Self-Destruct”.

Con Metallica aprendí del calentamiento global y de la fragilidad de la placa de ozono, de la importancia de la preservación del continente antártico para el equilibrio global y por consiguiente la supervivencia del resto del planeta. Algo que para mí, acostumbrado a lidiar con asuntos más estrechos que van solo un poco más allá de las anécdotas en torno a cada uno de sus discos -los he cubierto casi todos desde el “Load”, en 1996- resultó ser realmente extraordinario. Mi héroe del día fue Kirk Hammett, porque fue el único que supo articular la idea de cuál era el fin, de por qué diablos estábamos allá... en el fin del mundo.

Alfredo Lewin, director (@alfaxis).

“Metallica abrió la caja de pandora”
La primera vez que aluciné por completo con la música fue cuando en el típico festival de la voz que se hacía para el aniversario de mi colegio, cuando yo estaba en básica. Vi a unos compañeros que eran mayores que yo, de unos cursos más adelante, tocando un tema que me encendió un fuego interno, el que te hace obsesionarte. Era ‘Master of Puppets'.

Metallica es la banda que me hizo cambiar mis hábitos e intereses, pues mientras mis amigos se preocupaban de vacaciones, fiestas, cigarros y alcohol, yo pensaba en discos, revistas, parches y cassettes. Nunca he sido un acérrimo fan del grupo, pero abrieron la caja de pandora que me hizo enamorarme de la música más extrema. Un disco imprescindible en la historia de mi vida es "Master of Puppets".

Claudio Torres, editor de home metal (@torresclau).

“Amor a primera oída”
En 1982, estando en el colegio, en educación básica, empecé a escuchar heavy metal con los clásicos indiscutidos de siempre, Judas Priest, Ozzy, Scorpions, Iron Maiden; así que el intercambio de vinilos y cassettes era algo frecuente con los compañeros metaleros. Un día alguien del curso del lado apareció con un tape grabado de "Kill 'Em All" y listo, la bomba explotó. Fue amor a primera oída. Cada disco nuevo que iba sacando la banda, superaba al anterior; fui el primero de todo el colegio en tener el "Master of Puppets" en vinilo apenas salió; la muerte de Cliff Burton se sintió como si fuera la de un familiar. Hasta el disco negro, todo era perfecto en el universo 'Tallica y luego entraron en un túnel del cual sólo salieron 20 años más tarde con el “Death Magnetic”, un buen disco a pesar de su sonido distorsionado, pero muy superior al que acaban de lanzar. Sus shows en Chile en 1993 y 1999 siguen siendo los mejores que he visto de ellos acá.

Cristian Pavez, colaborador (@CrissAxis).

“Un estallido”
1985. El "Yunque" Navarro, Christian García y Mario Medina, tres de mis compañeros en la básica, escuchaban Metal Church, King Diamond y Venom, hasta que un día Mario apareció con un rayado en la espalda de su cotona que decía Metallica. Fue como un estallido. De pronto todo el colegio sabía de esa banda de la que no había video alguno y cuyas fotos mirábamos a escondidas en los recreos entre revistas manoseadas de heavy metal, y otras de chicas dando y recibiendo placer carnal. Recuerdo la desazón cuando se supo la muerte de Cliff Burton y el impacto de escuchar ‘One’ en la radio. Muchos años más tarde entrevisté a Robert Trujillo cuando recién había llegado a Metallica. Al terminar el diálogo, Trujillo me preguntó en perfecto español que cómo le iba a Colo-Colo. "¿Hablas español?". "Si", respondió, soltando una carcajada.

Marcelo Contreras, periodista (@marcelotreras).

“Tengo un especial aprecio por Load”
La primera vez en que escuché a Metallica está asociada también a cuando conocí a Guns N' Roses, Red Hot Chili Peppers y Faith No More. Tenía un primo que era fanático de ellos y cada vez que podía, ponía el cassette del álbum negro. En el colegio estaban los que iban al catálogo ochentero, una facción melómana de varias que existían: En las salas sonaba Bob Marley, Los Tres, Marilyn Manson, Los Fabulosos Cadillacs, Backstreet Boys, su dosis de cumbia, Deftones, Green Day, Soda Stereo, Tupac, Maná, Oasis y de repente se colaba algo de "Master of Puppets" o "...And Justice for All", sin ningún problema. Tengo un especial aprecio por "Load", con sus toques blueseros y que se arriesgaran a cosas como 'Mama Said', una movida temeraria pero que debe ser saludada, pues el riesgo debería estar en el ADN de todo artista. Al no ser un fanático total de la banda, me podía permitir esa licencia, que cualquier otro hubiera huido como si se tratara del mismo demonio. De más grande, jugar al "Guitar Hero: Metallica" me ayudó mucho a conocer más de su música. Horas con los amigos pegados en la tele y la consola, intentando sacar 'Fuel', 'Wherever I May Roam' o 'All Nightmare Long', momentos divertidos y educativos. Quién lo diría.

Jean Parraguez, editor home rock y home Chile (@perrojo).

“La única vez que vi volar combos por una discusión musical”
Metallica es una de las bandas que me enseñaron (y me siguen enseñando) a pensar la música. Cuando se cortaron el pelo, fue como un tema país en la nación rockera. Recuerdo haber visto notas en la tele sobre el cambio del grupo, en Extra Jóvenes y hasta en los informativos centrales. Yo tenía 11 años y debe haber sido la primera vez que escuché hablar de "venderse". Poco después vino el fenómeno Tiro de Gracia y un compañero de curso que era metalero empezó a transformarse en rapero. Un día fuimos a una tocata en una junta de vecinos y me encontré un plumón gigante. Yo escuchaba rap, pero no rayaba paredes y también me seguían gustando otras cosas, entre ellas, Metallica. El ex metalero me ofreció su “Ride the Lightning” original en cassette a cambio del plumón y le dije que sí. Paréntesis: “Ride the Lightning” es lo máximo, lejos mi favorito, años después compré el bootleg francés en vinilo con la tapa verde. Retomo: Después de hacer el trueque, de vuelta a mi casa, caminé ponderando lo inútil que me parecía abanderarse con un solo estilo musical. Yo era un curioso, un omnívoro, un promiscuo. Hasta ese momento, nunca lo había sopesado de forma tan consciente.

Metallica es una presencia desde que tengo memoria. Antes de escucharlos, eran un logo en muchas poleras y además un arquetipo porque, cuando era chico-chico, cualquier cosa con guitarras potentes era Metallica para mí, como he comprobado que le pasa a montones de neófitos. Ya instalados en mi playlist vital, las historias se multiplican. Desde el show del Club Hípico que, de forma inexplicable, las uñas de mis pies sobrevivieron usando sólo alpargatas, hasta los meses que pasé vetándolos (prohibido poner un disco suyo, y si sonaban en la radio, cambiaba de emisora), muy sentido con ellos por haber funado mi cumpleaños 18 con la cancelación de su visita del 2003, enojado como si me hubiesen traicionado unos amigos. Eso sí, atesoro con mucho amor el momento en que mi vieja me sorprendió con la entrada, y al final, cuando vi "Some Kind of Monster", entendí que la banda necesitaba respirar. Pobres tipos. ¡Hasta sentí compasión por ellos! Metallica despierta mis pasiones, pero conozco a gente peor, como los que amenazaron con pegarme después de leer mi crítica de su show en el Monumental. Nunca me había urgido con mensajes de ese tipo, pero admito que ahí sí me pasé el rollo de que quizás podía ser cierto. Es que la única vez en mi vida que he visto volar combos por una discusión musical fue a pito de la frase "Metallica vale callampa, loco".

Andrés Panes, periodista (@panesandres).

“Mi primera tocata”
Todos esperábamos ansiosos la entrada de los músicos, quienes -entre gritos de los desordenados headbangers- tomaban posición para despedazar sus instrumentos al son de 'Master Of Puppets'. Era nuestra primera tocata y coreamos el tema como si se tratara de los mismísimos Metallica, cuando en verdad no era más que la banda tributo del "Cabezón De La Fuente", el mismo que siempre pifiaba cuando ejecutaba el solo de guitarra. Cabezón, yo y muchos otros amigos tomamos caminos distintos, cada uno con sus familias y en diversos trabajos. Sin embargo, todos mantenemos un origen en común, esa banda que musicalizó nuestra vida con un thrash que, hasta hoy, eriza nuestra piel.

Rodrigo Bravo, periodista (@RodrigoBravoB).

“La gente me quedaba mirando”
Si hoy le guardo tanto cariño a “Ride the Lightning”, mi favorito de Metallica, es por la Vero, mi amiga del liceo. Ella fue la responsable de mostrarme muchas bandas –tenía TV cable, veíamos MTV, ella grababa videos y los veíamos una y otra vez, y, además, se compraba los discos- pero las dos nos obsesionamos con Metallica. Nos comenzamos a vestir de negro, y la gente nos quedaba mirando, como si fuésemos una lacra (Rancagua, la ciudad donde crecí, era muy homogénea en el 94 y cualquiera que luciese distinto, como los metaleros o thrasheros en esa época y los punk, era “raro”). A las dos nos daba cierto orgullo, escuchábamos a Metallica a todo volumen y nos creíamos la raja. Rayábamos la mesa del colegio, escribíamos “Metallica” en los cuadernos, mi amiga amaba a Cliff Burton y yo empapelé mi pieza con posters ante la mirada atónita de mis papás. La música de Metallica me ayudó a definir mi propia personalidad y a apasionarme por el rock.

María de los Ángeles Cerda, editora revista (@obreradelrock).

"Habiendo crecido con Pink Floyd, me cautivó ...And Justice for All"
No escuché un disco de Metallica hasta que llegó la era del CD, cuando me encontraba en enseñanza media. Los 90 eran la época en que los CDs eran perfectos para ser intercambiados y copiados en cintas de cromo y de metal. Entre los muchos discos que conocí, de la mano de amigos y compañeros, llegó a mi “...And Justice for All”. Hasta entonces, lo único que conocía bien de Metallica era el potente single radial ‘One’, el cual siempre me intrigó por el trabajo de guitarras y su dinámica quiet-loud. Habiendo crecido escuchando cassettes de Pink Floyd y Yes, lo que me cautivó del disco inmediatamente fue la capacidad de la banda para atreverse con un disco gigante, colmado de piezas extensas, cambios métricos y quiebres, absolutamente cercanos al universo progresivo.

Lejos de ser metal monótono y monocromo, su construcción intrincada y densa tiene emotivos pasajes acústicos, sacudidas violentas, segmentos de armonías increíbles y, sobre todo, intensidad. Mis favoritas son ‘Dyers Eve’, ‘Blackened’, ‘One’, y el tema homónimo. Definitivamente, “...And Justice For All” es mi Top 1 de Metallica, y fue para mí la puerta de entrada al resto de su discografía, con “Ride The Lightning” y “Master Of Puppets”, ocupando el segundo y tercer lugar. Hasta hoy, sigo pensando que esta es su obra más excelsa, cuyos secretos restantes ahogados en la mezcla lamentablemente seguirán ocultos hasta que la banda tenga las agallas de remezclar el disco, reparando el trabajo de Steve Thompson y Michael Barbiero, y el propio gran error de Lars y Hetfield. Se aproximan ya sus 30 años, y es hora de justicia para esta obra maestra.

Nuno Veloso, colaborador (@NunoVelosoV).

"Metallica me abrió el camino para escuchar a Misfits, Killing Joke y Suicidal Tendencies"

Siempre vi a Metallica como una instancia obligatoria. Cuando los conocí en Brasil por el 91 todo el mundo hablaba de ellos. ‘Enter Sadnman’ era una ventana demasiado potente, pero algo no me encajaba. ¿La sobreexposición? Probablemente, no lo recuerdo bien, solo tengo claro que durante toda esa década me sentí mucho más identificado con Megadeth o Slayer; curiosamente con el paso de los años y pese a escuchar hasta el cansancio sus discos “esenciales”, esta década recién me reencontré con el grupo; tuve la chance de asistir a un Big 4 y borraron del mapa al resto, además la forma retomada en “Hardwired...to Self-Destruct” recuperó todo mi entusiasmo. Gracias a Metallica, por ejemplo, conocí a grupos de cabecera como Misfits, Killing Joke y Suicidal Tendencies. Mi respeto eterno por esa escuela.

Francisco Reinoso, editor Home XCore (@reinosiano).

Metallica regresará a Chile el sábado 1 de abril, encabezando la primera jornada de Lollapalooza Chile 2017. Consigue tus entradas en Puntoticket.

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