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Live Aid: Cuando Queen se consolidó en el superestrellato

Live Aid: Cuando Queen se consolidó en el superestrellato

Uno de los momentos más significativos de la banda en vivo
Jueves 13 Julio, 2017
Live Aid: Cuando Queen se consolidó en el superestrellato

Si tomamos en cuenta lo que Queen ya había logrado en Rock In Rio a principios de la temporada de 1985, no es tan delirante ensayar que el grupo se propusiese superar su propia marca en lo que a tintes emotivos y dinámicos para una performance de rock en vivo se refiere, una presentación que pudiera ser catalogada de perfecta.

En julio de aquel año 1985, como parte del festival Live Aid, Queen se anotó con una actuación que duró sólo 20 minutos, pero que les bastó para convertirse en una de las más recordadas y suponer un nuevo aire para la carrera de los británicos y la gloria del Rey Mercury. 

Muchas bandas se vieron engullidas por los gigantescos escenarios del Live Aid (tanto en Londres como en Philadelphia) pero Queen se desenvolvió como peces en el agua. Y parece que el acuerdo tácito en tanto a lo inolvidable del cuarteto británico en Live Aid es también global y en la memoria, duradero: en 2005, un sondeo realizado por la cadena británica Channel 4 para su ciclo "UK Music Hall of Fame", ubicó a la "Reina" en el primer puesto por su actuación en vivo en el Live Aid justamente. Según un panel de expertos de la música, que eligió la lista de las 20 mejores bandas del mundo por su actuación en vivo, este show de Queen en Wembley "fue un evento para recordar siempre".

Rock & Aid

El Live Aid tiene en aquel año 1985 un precedente directo y en particular para Queen: el primer gran mega-festival realizado en Rio de Janeiro, Brasil, más exactamente en un sitio bien denominado La Ciudad del Rock. En un enorme terreno en Jacarepagua, la producción del empresario Roberto Medina recibió, durante 10 días de un caluroso mes de enero, a casi un millón y medio de personas. Entre otros hitos que la producción artística de Rock in Rio se adjudica es la de ser el primer show masivo en que el público era iluminado porque (y como estaba por verse más adelante) ellos ya eran parte del evento. Y en especial Queen llegaba para hacer uso de ese efecto, en rigor ya lo habían hecho en un estadio en Sao Paulo cuatro años antes.

El festival fue un verdadero Salón de la Fama de la música rock pop de primerísimo nivel: Los mismos Queen, AC/DC, James Taylor, Nina Hagen, B-52's, Rod Stewart, Yes, Ozzy Osbourne y Iron Maiden entre otros. Y si hay un momento histórico y de postal rock para la eternidad, en el que los organizadores coinciden, fue el de Freddie dirigiendo una orquesta de cientos de miles de voces entonando ‘Love Of My Life’. El evento carioca, que pretendía superar a Woodstock en la mente del público (aunque no de los libros de historia) era una marca de mega-producciones, construidas con fines absolutamente comerciales. Al haber tocado en Rock in Rio, Queen deben haber pensado que no volverían a enfrentarse a un público tan numeroso. Se equivocaban. Live Aid estaba por venir.

¿Es éste el mundo que hemos creado?

Pareciese que 1985 fue un año en que las catástrofes fueron paleadas con un activismo benéfico, porque probablemente las dos instancias más importantes en la vinculación del mundo de las estrellas del pop rock a las causas de beneficencia internacional se produjeron aquel año.

En aquellas temporadas la imagen -o la idea- que se tendría de la hambruna en países siquiera tercermundistas cambiaría dramáticamente debido a la cobertura televisiva de cadenas como la BBC y esto a su vez daría el pie para la vinculación de las estrellas de la música y las obras de beneficencia, muy a la manera de George Harrison y sus amigos desde New York prestando ayuda a Bangladesh en agosto de 1971.

Es obvio que la razón de ser de un festival como el Live Aid -a diferencia del Rock in Rio de aquel mismo año- no era proveer de un plataforma global que reactivara la carrera de una banda veterana sino que crear conciencia en tanto a la tragedia de la hambruna africana. En aquellos tiempos era difícil establecer un paralelo creíble entre el mundo del estrellato pop rock y el de gente muriendo de pobreza, parecía como que esas realidades ni se tocaban. Pero lo hicieron y por un momento se dibujó un círculo virtuoso en el que todos ganaron.

Manos a la obra: Queen at Works

Tres días antes del ahora mítico show de Londres, Queen inició una serie de intensos ensayos en el Shaw Theatre para poder definir el playlist que tocarían en Wembley y barajar las posibilidades de un medley que dejara a todos conformes, el tema de la restricción del tiempo sobre el escenario del Live Aid no era algo menor.

Freddie Mercury se preocupó en declarar ante la prensa que el Live Aid no era ninguna competición, sin embargo se las arregló para que su banda subiese al escenario alrededor de las 18:30 horas, a sabiendas de que la teleaudiencia en Inglaterra comenzaría a alcanzar los peaks de sintonía a esas horas.

Tampoco era pan comido, Dire Straits -las estrellas de la temporada 1985- habían tocado junto a Sting, y no solo eso, sino que cerraron con la enorme ‘Sultans of Swing’. Y justo antes, U2 la había hecho con una puesta en escena emotiva digna de su épica militante en aquellos años y el mismísimo David Bowie podría ser considerado también un acto complicado para seguirle. Además Queen sabía que luego de ellos seguiría la primera actuación de The Who en tres años, más Elton John y Paul McCartney. No obstante, la banda de Mercury hizo todo lo posible para embutir un concierto completo en menos de media hora. O al menos dar esa sensación.

Queen venía de publicar “The Works” y por ello lo del look de ese día -y aquel año- de Freddie con camiseta sin mangas, brazalete con tachas punk a la altura de los bíceps y un ajustado par de jeans. Era "su atuendo" de clase obrera, muy a la Bruce Springsteen el año anterior y ahí hizo todo el sentido con lo austera de la puesta en escena, sin juegos de luces extravagantes (tocaron con la luz de día) sin más efectos que el argumento de sus canciones, Queen ofreció una lección de excelencia profesional.

El gran show

Al momento en que la banda se sube al escenario Freddie lucía exultante, pletórico y hasta triunfante, como un hombre que toma posesión de sus dominios y se empapa con la adulación masiva que recibe sin siquiera haber tocado una nota. Pero el detalle en ese show de estadio-que no era algo menor- es que esa audiencia de 80 mil personas no estaba ahí para ver a Queen. Sin embargo, Freddie se las arregló para tenerlos a todos comiendo de la palma de su mano diez minutos después, cuando el grupo interpretaba ‘Hammer To Fall’. Aún tomando en cuenta el sonido y la potencia de cuatro músicos tocando como una unidad, como si de un martillo se tratase, no se podía disimular la satisfacción personal del cantante, quien fue reconocido por sus propios compañeros de banda como "quien obró la magia en Wembley".

Abrieron con un abreviada ‘Bohemian Rhapsody’, yendo directo a sus más recientes hits, como la famosa canción de categoría olímpica ‘Radio Ga Ga’ y la más pesada ‘Hammer to Fall’, eso más un gran final con ‘Crazy Little Thing Called Love’, ‘We Will Rock You’ y ‘We Are the Champions’. Durante esta última en medio de un enmarañado bosque de brazos levantados y un coro multitudinario cantando al unísono, se sintió una unidad que casi no se repitió a lo largo de la jornada. Queen fueron intocables ese día, un hecho que -egos aparte- no se podía refutar. De alguna extraña manera, Mercury fue capaz de comunicarse -en un entorno tan gigantesco- con la última gradería del estadio, como si el vaivén de sus brazos creara ondas en forma de olas en el recinto. Y eso, más importante aún, traspasó la pantalla alcanzando a miles de millones de telespectadores en todo el planeta.

Los mismos miembros de la banda se tardaron un par de días en asumir el todo de su triunfo y lo que este significó. John Deacon admitió que esa tarde todo había salido a la perfección pero un par de semanas después viendo el show en video entendió el término "perfecto" el que se ocupó para describir la labor del cuarteto en Live Aid. Roger Taylor recuerda ser abordado por Elton John quien le recriminaba entusiasmado que Queen se había "robado el show", y el mismo baterista entonces lo atribuyó a la amistad y simpatía mutua que se profesaban. Días después Roger entendería la grandeza que requiere "robarse un show".

Efectos secundarios

Para la banda esto resultó en ciertos beneficios colaterales, las ventas de sus discos se dispararon en aquel verano, ya que muchos llegaron recién a conocer a la banda en esta instancia global pero, sobre todo, sirvió para aplacar las iras de quienes no le perdonaban a la banda el haber tocado en Sun City, Sudáfrica, en tiempos del Apartheid, ni en Argentina en plena dictadura militar. Justo antes de Live Aid, el grupo empezaba a dudar si es que realmente tenían algo más que ofrecer y contemplaban la posibilidad de tomarse un descanso por segunda vez en sus carreras, mal que mal en ese tiempo Mercury cantaba ‘Living on My Own’. Lo cierto es que Queen como grupo ya había experimentado todo el éxito del mundo y les faltaba un incentivo especial, ése fue el espaldarazo de la actuación en Wembley y sus secuelas.

Es gracias a ese triunfo en Live Aid que la banda planificó una gira por estadios al año siguiente y se proyectó hacia el legendario “A Kind of Magic”. Gira que por desgracia, sería la última. El año 1985 cerraba con un negro augurio al que Freddie Mercury probablemente le prestó especial atención: Rock Hudson se convertía en la primera celebridad en morir de SIDA.

Alfredo Lewin

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