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Julien Baker: Calar hondo

Julien Baker: Calar hondo

Ninguna fibra sensible está a salvo
Jueves 18 Enero, 2018
Julien Baker: Calar hondo

Los entrevistadores, que son cada vez más, quedan perplejos al conocer a Julien Baker porque esperan a una persona tan introspectiva como las canciones que escribe, pero se encuentran con una chica habladora y capaz de reírse de su propia música. Según ella, las canciones que escribe se dividen en dos grupos: las que hablan sobre cómo lo arruina todo y las que hablan acerca de que todo el mundo la abandona. Algo de cierto hay en esa descripción bromista, alusiva a la naturaleza íntima de letras que calan hondo, pero la verdad completa tiene muchos matices más. Tanto en su debut, "Sprained Ankle" (2015), como en el recién salido "Turn Out the Lights", Baker aborda una serie de temas pudorosos, la clase de asuntos que la gente usualmente se guarda. Una lista a vuelo de pájaro: enfermedades mentales, homosexualidad, culpa, abuso de sustancias, miedos varios.

Vamos desmenuzando. Julien Baker nació hace 22 años en Memphis, una ciudad de fuerte tradición musical, hogar de Stax y Sun Records. En su hogar recibió una formación católica que intenta compatibilizar con su lesbianismo. Pese a su corta edad, ya libró una batalla contra las adicciones a las drogas y el alcohol. Siempre fue precoz: tuvo su primera experiencia como cantante y guitarrista siendo una quinceañera, tras fundar una banda con la que se presentaba en tocatas caseras de la escena punk local. Aunque su actual propuesta no guarda mayor relación sonora con la que cultivaba en aquel entonces, sí conservó la filosofía DIY. Cuando tuvo listo "Sprained Ankle", lo publicó por Bandcamp sin esperar mucho. Uno de los motivos por los que hizo canciones tan desinhibidas fue porque creyó que nadie las escucharía, así que plasmó sus sentimientos sin filtrar absolutamente nada.

De a poco, a partir del boca a boca, Baker se transformó en un pequeño fenómeno. Su brutal desahogo, la vía que encontró para sobrellevar su depresión, fue sumando adeptos. El modesto sello indie 6131 decidió editarla y lo que consiguió a partir de ahí la tiene hoy en una de las etiquetas más prestigiosas del mundo, Matador. Aunque todo alrededor parece indicar lo contrario, todavía hay espacio para amasar seguidores de forma orgánica. Ella es un ejemplo viviente de que, a punta de talento y sin autobombo, también se puede cultivar una audiencia. Grabado en los estudios Ardent como un guiño a Big Star, hijos ilustres de Memphis a los que admira, "Turn Out the Lights" la muestra aún más desgarradora que hace dos años, manejando con maestría la construcción de clímax emocionales capaces de tumbar a cualquiera con orejas y un corazón operativo. Nada mal para una carrera que partió como un anhelo hace una década, cuando vio a Underoath en vivo y se atrevió a soñar por primera vez con lograr lo mismo que ellos: remecer.

Andrés Panes

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