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El momento de Garbage

El momento de Garbage

"Version 2.0" fue la banda sonora de su dominio mundial
Viernes 11 Mayo, 2018
El momento de Garbage

Butch Vig figura como uno de los ganadores del reinado del grunge. Se matriculó como el productor del disco más importante del género, "Nevermind" de Nirvana, y luego, cuando el rock alternativo ya era el mainstream, surfeó la ola vendiendo millones de discos con Garbage, la continuación de su quehacer como músico junto a Duke Erikson, con el que militó entre 1974 y 1993 en una banda de power pop llamada Spooner, que contaba con el tercer miembro de Garbage, Steve Marker, como uno de sus colaboradores. Buscando una cantante, conocieron a Shirley Manson el mismo día en el que murió Kurt Cobain, como si hubiese estado escrito en un guión. A poco andar, grabaron "Garbage" y se volvieron un grupo multiplatino, llenando recintos por el orbe en una gira titánica y gozando de una difusión que los hizo casi omnipresentes.

"Version 2.0" es el segundo capítulo de su historia, un disco rebosante de confianza gracias a las increíbles cifras del debut y a la cohesión lograda a punta de conciertos. Mientras lo cocinaban también contaron con el respaldo de la élite del pop. Brian Wilson les mandó una carta escrita a mano en la que les permitía citar 'Don't Worry Baby', un single de 1964 de los Beach Boys, en el coro de 'Push It'. En la misiva, el genio recluso comentaba que le había encantado el tema. Garbage, tal vez envalentonados por semejante visto bueno, lo eligieron como el primer sencillo del disco. Más efusivo fue el apoyo de Chrissie Hynde al escuchar 'Special', en la que Shirley Manson canta un fragmento de 'Talk of the Town' de los Pretenders. "Yo, Chrissie Hynde, autorizo a Garbage a samplear cualquiera de mis sonidos, mi voz e incluso mi trasero", decía el fax enviado por la icónica vocalista, quien, en un gesto que la enaltece, no exigió ningún tipo de crédito o ganancia a cambio.

Claro que Brian Wilson y Chrissie Hynde no eran los únicos encantados con la banda. Mucho antes de que existiera Garbage, en los ochenta, Shirley Manson teloneó un concierto solista de Debbie Harry junto a su grupo de aquel entonces, Goodbye Mr. Mackenzie. La vocalista de Blondie fue la primera gran figura musical que se fijó en la escocesa. Harry estaba en las primeras filas cuando Angelfish, el proyecto posterior de Manson, teloneó a los Ramones a comienzos de la década siguiente. El 2005, Garbage la homenajeó a ella y a Blondie en el video de 'Why Do You Love Me' de forma explícita, pero en la época de "Version 2.0" las citas eran mucho más sutiles. 'Temptation Waits', aunque prácticamente nadie lo notó, era, según Butch Vig, un tributo a la forma en que Isaac Hayes y Donna Summer estructuraban sus canciones.



En más de una entrevista promocional de la época, Duke Erikson, Steve Marker y Butch Vig usaron la palabra "psicótico" para describir el estado anímico del disco, que, en efecto, estaba lleno de referencias a la inestabilidad mental en las letras escritas por Shirley Manson. En "Version 2.0", la cantante dejó de ser la recién llegada que era en "Garbage" y su aporte se hizo notar con fuerza. 'The Trick Is to Keep Breathing' le debe su nombre a una novela de la autora escocesa Janice Galloway, uno de sus libros favoritos, protagonizado por una mujer joven, anoréxica y alcohólica en búsqueda de motivos para continuar viviendo. "El truco es seguir respirando" es, además, el consejo que Manson le da a la persona a la que le dedicó el tema. Polo opuesto a 'Special', que se trata acerca de una relación que termina con los puentes incendiados, la letra de 'The Trick Is to Keep Breathing' apuesta por recomponer el vínculo con una amiga desatendida en un momento delicado a causa del ajetreo laboral.

Aunque el disco es una hazaña ingenieril de cyberpop, con temas con más de cien pistas de sonido como 'Push It' o 'I Think I'm Paranoid', todas sus canciones tienen alma gracias a Manson. Su aporte, al contrario del de sus compañeros, no es objetivable. Una de las metas que se propuso al grabar el disco fue no sobreactuar nada, ser auténtica frente al micrófono. Cumplió plasmando un rango expresivo que va desde la vulnerabilidad de 'Medication' hasta el erotismo (por algo la reedición de lujo del disco incluye un condón) de letras en las que se describe a sí misma como loba, demonia y vampira. Según sus comentarios de aquel entonces, nunca se había sentido tan a gusto consigo misma en ninguno de sus proyectos musicales anteriores. En "Version 2.0", la encontramos resuelta, ad portas de la adultez, pero juvenilmente impetuosa aún. Espléndida.

El álbum fue la banda sonora del dominio mundial de Garbage. Aparte de hallarse como grupo y de moverse con comodidad, vendieron dos millones de discos en menos de cuatro meses. La fama, eventualmente, no les sentó bien. Desde "Version 2.0", las expectativas comerciales de su sello nunca se cumplieron. Su disco siguiente, "Beautiful Garbage", una propuesta más directa y menos texturada, apareció poco después del 11 de septiembre del 2001, cuando nadie estaba muy pendiente de nuevos lanzamientos y el espíritu de los tiempos ya había cambiado drásticamente. Durante el apogeo del nu metal, los ejecutivos de la disquera llegaron a pedirles que grabaran con raperos para sonar más en la radio. Ellos mismos reconocen haber extraviado el norte en "Bleed Like Me" (2005). Si bien su retorno, siete años después, marcaría el inicio de una etapa reconfortante tanto para sus seguidores como para ellos, resulta comprensible que el grupo vuelva a "Version 2.0" y lo conmemore. A quién no le gustaría revivir su mejor momento.

Andrés Panes

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