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I Am Morbid: Que los clásicos no mueran

I Am Morbid: Que los clásicos no mueran

El legado de Morbid Angel se hizo presente
I Am Morbid: Que los clásicos no mueran

20 de abril - Discoteque Blondie
Santiago - Chile

David Vincent, quien fuera conocido por ser el frontman de Morbid Angel durante su época más aclamada, regresó con su proyecto I Am Morbid junto a reconocidos músicos que rememoran la legendaria etapa de la mítica banda de Florida, todo ésto en el club Blondie, posiblemente el recinto más usado para jornadas del estilo en la actualidad, que albergó la primera fecha de lo que sería este recorrido del cuarteto por Chile, teniendo también agendadas presentaciones en Temuco y Calama para los siguientes días.

Con una reducida cantidad de presentes, Inanna fue la primera banda nacional del brutal evento, mostrando su death metal de corte más técnico, siendo el largo instrumental ‘The Lighthouse’ el más claro ejemplo de aquello, especialmente por sus atmosféricas secciones, calidad musical que se nota en todo sentido, junto a un sonido que a ratos se sentía saturado y no tan claro para la propuesta, pero que no perdió potencia, fueron la tónica del show de los locales, teniendo una sólida presentación de poco más de media hora, coronadas con ‘Redeeming Chaos’. 

Por su parte, Blaxem mostró su thrash/groove con un show enérgico y rápido, con menos momentos para comunicarse con un público que crecía en número, pero que seguía sin ser realmente numeroso. Celebrando un año de su placa debut “Who Cares”, su presentación estuvo llena de headbanging y potencia, con un sonido correcto, pero que seguía mostrando algunos problemas menores que impedían que a ratos se percibiera su sonido de una manera más clara. Al igual que Inanna, tuvieron una muy buena recepción por el público que lentamente repletaba el recinto de la Alameda.

Con un margen de público mucho mayor que el de los créditos locales, estando ocupadas poco menos de tres cuartas partes de la Blondie, David Vincent y los suyos dieron inicio a su tan esperada presentación desatando inmediatamente la euforia con un clásico del tamaño de ‘Immortal Rites’, que abre el recordado debut “Altars of Madness”. Con ‘Fall From Grace’ la locura siguió reinando en la pista del recinto, intensificándose los infaltables mosh y headbanging al son de las notas del cuarteto. Tras estos primeros ataques, el frontman saludó  de manera breve a su fiel fanaticada en más de una ocasión, que respondió fuertemente cada vez que se les pedía su respuesta. Incluso siendo tan conciso, se sentía esa cercanía que no siempre se logra. “You are fuckin’ Morbid!”, fue una de las frases que más se escuchó de su parte. En cuanto al sonido, gran parte del tiempo fue potente y claro, pero no siempre se distinguían algunos solos de guitarra, además de haber algunos momentos de saturación que no lograron empañar lo vivido por ese lado.

Como ya se había adelantado en más de una ocasión, el show de I Am Morbid se centraría en todo ese material de los primeros álbumes que Morbid Angel actualmente no muestra en vivo, siendo esto una oportunidad única –y quizás la última- de gozar con un setlist tan lleno de clásicos de dicha época. La excepción a esto fue el corte homónimo ‘I Am Morbid’, incluido en el siempre vilipendiado “Illud Divinus Insanus” (2011), siendo un momento coreado y disfrutado, aunque obviamente sin el fervor de otros como ‘Visions From The Dark Side’, ‘Dawn of The Angry’, ‘Dominate’, ‘Where The Slime Live’ o la dupla que abre el aclamado “Covenant”, compuesta por ‘Rapture’ y ‘Pain Divine’, ejecutadas en el mismo orden que en el álbum. Destacable también fue la inclusión de cortes más "olvidados" como lo fue ‘Eyes To See, Ears To Hear’. Todas estas composiciones fueron, en parte, obra del protagonista de la jornada, por lo que era obvio que una gran favorita de los presentes como lo es ‘Lord Of All Fevers And Plague’ quedaría fuera, al ser obra de Trey Azagthoth en un 100%.

Cada uno de los músicos de la banda venía con una trayectoria previa que los avalaba de gran manera. Al ya conocido baterista Tim Yeung, que incluso visitó Chile con Morbid Angel en 2011 y 2013, se sumaron los guitarristas Bill Hudson (U.D.O.) e Ira Black (Lizzy Borden, Dokken), logrando reproducir de gran manera todo lo plasmado por históricos como lo son Pete Sandoval y el mencionado Trey Azagthoth. Sin embargo, por más que lograran su cometido con calidad, no transmitían ese feeling que hizo vibrar a tantos en las grabaciones originales y shows en vivo, sintiéndose como unos agregados para el verdadero centro de atención. Técnica y actitud hubo por montones, destacando los siempre rápidos blast-beats de Yeung, pero por ahora solo el tiempo dirá si realmente logran ganarse un nombre como una banda en sí, dejando esa inevitable etiqueta de músicos acompañantes, además, cuesta pensar que alguien más logre emular en todo sentido lo que nos dejaron los solos y riffs de Azagthoth, aparte de la mezcla perfecta de precisión y brutalidad de “Commando” Sandoval, no por nada quedaron inmortalizados en la elite del metal extremo.

El show como tal fue rápido y sin mayores pausas más que para breves descansos y los mencionados saludos e interacciones, y es que no era realmente necesario más tiempo con tanta intensidad que azotaba el lugar. Esto último quizás se vio más demostrado con la veloz ‘Maze of Torment’, uno de los puntos más altos, en donde no faltaron mosh ni stage diving. El final de la jornada llegaría de la mano de dos himnos como lo son la oscura ‘God of Emptiness’ y ‘World of Shit (The Promised Land)’, terminando sin encore ni largos saludos de despedida más que una presentación a cada músico por parte de Vincent. No pocos expresaron su incredulidad tras una presentación de aproximadamente una hora y 10 minutos, con ganas de más durante algunos minutos y a la espera de más música, siendo todo en vano. I Am Morbid hizo lo suyo pasando como un huracán, para luego retirarse de inmediato y sin preámbulos, algo normal dentro de los shows de su género.

Proyectos como este siempre causarán una disyuntiva entre los fans. Por un lado, están quienes defienden su existencia al apoyar el hecho de que se rescate material que la banda original ya no considera en sus shows (y difícilmente lo haga). Por el otro, existe la opinión de que son solo un tributo que busca vivir de un pasado que no volverá. Más allá de estas eternas divisiones, solo queda decir que I Am Morbid logró revivir un tiempo anterior de una manera sólida, que de una u otra forma los fans disfrutaron a más no poder sabiendo que un setlist así difícilmente volvería a ser interpretado, dadas las fricciones entre Azagthoth y Vincent. Quizás semejantes clásicos no vuelvan a sonar sobre un escenario, sobre todo consierando que la banda original prefiera centrarse en un periodo posterior, algo que por ahora, parece mantenerse a futuro, por lo que se agradece un show de esta tónica. 

Luciano González
Fotos: Juan Pablo Maralla

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