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British Steel

British Steel

British Steel

Martes 28 Junio, 2011
1980. Columbia

El viejo y querido heavy metal. Cuánto se ha manoseado ese término. Y claro, muchos lo toman prestado porque saben que vende. Que su público es inmenso, es fiel y es algo así como una gran familia que cubre todo el planeta. No solamente es el heavy metal rico en seguidores, sino en exponentes e historia. ¿Quién lo inventó? El nombre de Black Sabbath surge desde la mismísima tierra a la hora de buscar “culpables” de su creación. Sí, Sabbath bajó afinaciones, compuso imborrables himnos y contaba con un personaje como Ozzy Osbourne que tiene todas las características de símbolo. Pero lo que los autores de ‘Paranoid’ y ‘Children of the Grave’ hicieron fue un primer paso. Compraron el terreno y diseñaron la casa, por decirlo así. Pero tuvieron que pasar 10 años para que alguien se decidiera a construir definitivamente esa casa, con algunos cambios en su diseño, claro, y que la pintaran, habitaran, etc. Ya saben para dónde va este asunto…

Durante los setentas muchas bandas hicieron sus aportes para enriquecer el rock duro. Sea como sea, de donde quieran que hayan venido esas influencias, Judas Priest fue paso a paso incorporando elementos, desarrollando su estilo y sorprendiendo al público con discos muy potentes, como lo fueron “Stained Class” o “Killing Machine”. Además, hacia fines de la década del 70, el ambiente estaba a la espera de lo que hiciera la New Wave of British Heavy Metal (que curiosamente no tenía gran cabida en Gran Bretaña tras la explosión punk) el cual necesitaba dar un gran golpe para abrirse el espacio que reclamaba.

Sin ahondar más en aquello, vamos a lo grueso. “British Steel”, la demoledora e irresistible placa que hizo temblar al planeta en el 80. El álbum “definitivo” del heavy metal. Sí, así de claro. Y no porque sea la combinación perfecta de lo que entendemos por heavy. Sino porque fue el que logró que el término estuviera en boca de todos, en la cima de los rankings, y que una generación entera de bandas tuviera cabida en el mainstream. Gracias a Judas, el heavy dejó de ser un simple estilo de música y se convirtió en una especie de religión.

Imposible resistirse a ‘Breaking the Law’, un himno con todas sus letras. Ése si que es un single pegador. Con el beneplácito de la crítica y varios miles de fans, particularmente en EEUU, era cosa de posicionar un par de hits en la radio y Judas la haría en grande. Y ‘Breaking the Law’, el primer single, es precisamente “grande”. Es inmediata, es simple, es directa. Cómo no cantar ese coro. Por si fuera poco, su letra identificó a muchos, con la famosa frase “feel as though nobody cares if I live or die”, y hablando de desempleo y pesimismo. Es un clásico que hubiese sido un éxito en la década que fuere, independiente de quien la tocara. Claro, el tridente Downing, Tipton y Halford fueron los responsables. Imposible dejar de escucharla.

Pero “British Steel” no se queda en eso simplemente. Esto es heavy metal a la vena, ni pensar en temas épicos o composiciones ultra complicadas. Son puros ganchos al mentón. ‘Rapid Fire’ es demoledora, incontrolable, con afiladísimas guitarras de su dupla de oro, y un ritmo brutal. ¿Qué sería de este álbum si no fuera por ‘Metal Gods’? Sea cual sea la intención detrás, su puro título ya sitúa al quinteto a las máximas alturas, en especial a Rob Halford, EL METAL GOD. La canción suena a metal, que es lo más potente de todo. No quiero usar el término “metálica” para no confundir, pero es como si uno estuviera en una fábrica. Es tan abrumadoramente simple su melodía, pero está muy bien armada. Hay un coro donde nadie piensa que lo habrá, y cuando un lo espera para rematar al final, nunca llega. Descoloca, gratamente. En vivo, ni hablar, es más grande que la vida misma. Monstruosa. Cómo describirlo… Casi todas las canciones vienen del escenario hacia la gente, y en algunos casos van desde la gente al escenario; pero ‘Metal Gods’ viene definitivamente del cielo, como una interminable nube de metal, aplastándonos a todos.

‘Grinder’ es de la misma escuela de ‘Rapid Fire’: ganchera, intensa, con un bajo que palpita en tus oídos. Pero claro, uno lo que busca son piezas distintivas, con las cuales vibrar al máximo. Y sin lugar a dudas, ‘United’ tiene esa cualidad. No es solamente lo notable de su coro y la fuerza que trae el tema consigo mismo, sino la significancia que ha adquirido hoy, en el siglo XXI, con Halford de vuelta en Judas. No hay caso, me vuela la cabeza. “United we stand”. Es fácil de catalogar como “himno” (otro más), sobre todo porque es poco pretensiosa. Claro, el coro masivo al final y las palmas están hechas para los estadios. Pero Judas no se sale de sus terrenos, ni se popean ni engañan a sus fans. Es Judas Priest al 100% nomás.

No seguiremos el orden tradicional, para poder meter en el mismo saco a ‘You don’t have to be Old to be Wise’ (qué título) y ‘Steeler’, que son 2 descarnadas piezas de rock & roll, cada una con sus cosas propias, claro. ‘You don’t have…’ es menos metal y más hard rock, con un sonido de guitarra mucho más amigable que en tracks como ‘Rapid Fire’; mientras que ‘Steeler’ tiene la urgencia de esta última, aunque tiene esa veta rocanrolera innata. Es que cómo decirle que no a ese riff. “British Steel” es una colección de inagotables riffs inolvidables, pero de seguro el de ‘Steeler’ está entre los más potentes.

Separamos del análisis a ‘The Rage’. ¿Por qué? Es bastante obvia la respuesta. El bajo de Hill, tan juguetón en su inicio, va recibiendo uno a uno a los “invitados”. Primero, la percusión de Dave Holland, seguida por una guitarra reggae a cargo de K.K. Downing y finalmente el ingreso lleno de vigor de Glenn Tipton, un héroe con todas sus letras. Cuál es la gracia de ‘The Rage’ se preguntará alguien que no la haya oído. Simple: es la mejor muestra de que Judas rompió esquemas, se jugó, hizo cosas por su cuenta, abrió espacios. No olvidemos que fueron de los primeros en dejar de lado todas las influencias bluseras que traía el hard rock a cuestas, y lo pulió hasta dejarlo como “heavy metal” a secas. Eso lo consiguió apostando a fórmulas como ésta.

Y dejé para el final a ‘Living After Mignight’. Porque me dan ganas de terminar esto luego y partir a carretear. Sí, pueden decir que no tiene nada de heavy metal, pero da lo mismo. Está en la liga de los clásicos rocanroleros fiesteros. Gracias a temas como éste, el metal pudo entrar a las radios. Gracias a temas como éste, el rock ganó su espacio en discotecas, en fiestas, en interminables tomateras. Y eso… no voy a agregar nada más, ‘Living After Midnight’ te llega sola. Hay que ser un amargado para no despertarse con un temazo así.

El hard rock a la altura del año 80 ya tenía varios héroes. Van Halen, cómo olvidarlos. AC/DC, Kiss, Queen, Thin Lizzy, todos a su manera habían ayudado a construir algo inmenso. Pero Judas Priest puso la guinda en la torta. Poniendo actitud, presencia escénica, el look (cuero y metal, elemental…), pero fuera de todo aquello, con un discazo. Otro más en su cuenta, en realidad, porque no podemos desconocer lo que fueron “Killing Machine” (o “Hell Bent for Leather”, como lo deseen) “Screaming for Vengance”, “Defenders of the Faith” o el ultramegasuperhiperdemoledor “Painkiller”. Puede que “Painkiller” sea en efecto uno de los 10 o 5 mejores discos de heavy de todos los tiempos. Pero “British Steel” es uno de los 10 o 5 más importantes. Terrenos distintos, pero igualmente engrandecedores.

Juan Ignacio Cornejo K.

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