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Black Eyed Children

Black Eyed Children

Black Eyed Children

Viernes 14 Julio, 2017

2017. Metalville

Si hay algo incuestionable en el mundo del metal, es que el gran y recordado Ronnie James Dio fue y seguirá siendo de manera omnipresente, uno de los más grandes vocalistas de la historia. Y por supuesto, un legado como el suyo deja una marca imborrable y crea toda una escuela a seguir por parte de las posteriores generaciones de cantantes. Prueba de ello son las tremendas voces del noruego Jorn Lande, el chileno Ronnie Romero o el norteamericano Russell Allen, todos ellos grandes intérpretes influenciados por RJD. Pero quizás sea el sueco Nils Patrik Johansson (ex Civil War), quien mejor ha sabido captar e incorporar cada inflexión y modulación del gran Dio a su propia personalidad vocal, y este octavo disco de la banda Astral Doors se beneficia completamente de aquello, más aún cuando el disco suena en cada surco a ese heavy metal clásico que nos recuerda a raudales las melodías inmortales de un disco como “Holy Diver” de 1983.

La producción cristalina, limpia y orgánica ayuda a completar el nostálgico viaje, y la interpretación de alto vuelo de los guitarristas Joachin Nordlund y Mats Gesar, el bajista Ulf Lagerström, el baterista Johan Lindstedt y el tecladista Jocke Roberg, pone la cuota de talento e inspiración para un disco que desde esa inicial ‘We Cry Out’ logra muchos momentos de pura magia musical. La entrada de ‘Walls’ con la voz aterciopelada de Johansson eriza la epidermis y es que el cantante sueco tiene mucha experiencia y un caudal de recursos para hipnotizar con sus cuerdas vocales. ‘God Is The Devil’ cabalga sobre una línea melódica de guitarras de sumo buen gusto y es que probablemente este disco sea la mejor entrega de Astral Doors a la fecha, con su avalancha de metal clásico ochentero.

‘Die On Stage’ es muy Rainbow pero con el sonido más actualizado, como lo hace el alemán Axel Rudi Pell y un temazo épico como ‘Tomorrow’s Dead’ recuerda al mejor material de la etapa de Black Sabbath con el gran Tony Martin como cantante, sólo piensen en discos como “Headless Cross” (1989) o “TYR” (1990) y podrán imaginar cuanta pegada tiene ese sonido. Y cuando la banda aprieta el acelerador como en ‘Good Vs. Bad’ todo alcanza un nivel de interpretación realmente fantástico y además con abundante variedad, como esas geniales guitarras acústicas dobles de ‘Suburban Song’ que luego desatan una aguerrida tormenta metálica donde Johansson mete una voces más suaves con su rango medio que incluso pueden recordar al gran David Coverdale, y es que sin duda este tipo aprendió de los mejores.

El gancho de ‘Lost Boy’ es instantáneo en otro disfrutable tema del disco, con una exquisita línea melódica tanto en la voz como en las guitarras, donde el trabajo de la dupla Norlund/Gesar se muestra sobresaliente, antes de dar paso al tema que le da nombre al disco, un track épico de largo aliento, dinámico y con varios ambientes y cambios de ritmo, cerrando el disco de manera sublime y brillante.

Lo dicho, el que ame el heavy metal con sabor ochentero en plan Dio/Sabbath de aquella década dorada, encontrará aquí un festín para sus oídos y grandes canciones para cantar con el puño apretado, sobre todo si tuvieron la dicha de vivir en carne propia el período antes mencionado. Crucen y descubran la gloria de las Puertas Astrales.

Cristián Pavez

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