The Winery Dogs: La unión hace la fuerza

El ardiente fuego del rock and roll
The Winery Dogs: La unión hace la fuerza

El grupo formado por el bajista Billy Sheehan, el baterista Mike Portnoy y el guitarrista y vocalista Richie Kotzen ha cosechado críticas muy positivas en su corta pero brillante carrera. Hoy se preparan para visitar Chile por segunda vez, este 27 de mayo, para mostrar cómo el virtuosismo de tres músicos aparentemente distintos se conjuga en una fórmula sumamente atractiva. Entrevistamos al hombre de las seis cuerdas que nos cuenta sobre el excelente momento que vive la banda.

- El nuevo disco de The Winery Dogs ha recibido muy buenos comentarios, sino que también vendió más copias en su primera semana de lanzamiento comparado al primer álbum. ¿Cómo te tomas ese recibimiento?
- Richie Kotzen: Fue increíble. Estábamos súper emocionados con el disco una vez que lo terminamos, porque suena como si la banda hubiese crecido musicalmente. Creo que este segundo álbum… muchas veces tienes un registro, sale y le va muy bien, y ese es el final. Pero con “Hot Streak” recibimos la misma o mayor atención que con el debut. Es más de lo que podemos pedir. Estamos volviendo a Chile… es un muy buen momento para la banda.

- Cuando comenzaron con la banda, ¿fue más bien pensado como un proyecto de larga data o lo pensaron como algo que verían con el tiempo?
- Es una buena pregunta. Yo no estaba pensando a largo plazo para nada. Yo estaba pensando en ese momento que quería tomarme un descanso de mí mismo, porque he hecho tanto en los últimos años, giras, sacar disco tras disco. Yo le comentaba a un amigo en ese momento, necesito un break de Richie Kotzen, aunque suene loco. Justo cuando dije eso, recibí una llamada porque Billy y Mike querían hablar conmigo para hacer un proyecto juntos. Yo no tenía ninguna intención de formar una banda, ni lo había pensado. Ni siquiera está en mi ADN. Pero cuando hicimos el disco y tuvo tan buena recepción… también me gustó mucho el disco, fue muy creativo, porque, para ser honestos, nuestros estilos son muy distintos. Soy un músico súper distinto comparado a Billy y Mike, así que, en el papel, pudiese haber sido un desastre, pero pudimos crear algo que es muy especial, no creo que hubiese sonado de la forma que lo hace si no hubiese sido por nosotros tres. No tenía intención de ir más allá de un disco y una gira, pero nos recibieron tan bien que decidimos seguir trabajando en esto.

- ¿Sientes que tuviste ese descanso de ti mismo?
- Sí, de hecho creo que estoy listo para volver. Creo que mientras tengas equilibrio en tu vida, puedes ser alguien muy saludable tanto en tu mente como en tu cuerpo. Con The Winery Dogs hemos hecho dos discos increíbles, y durante el proceso, creo que he crecido mucho como persona al aprender a relacionarme con otras personas. Creativamente, no lo sé, pero tengo muchas ideas. Cuando descansamos de la gira, vuelvo al estudio y estoy grabando como loco. Asú que puedo predecir que probablemente lanzaré un nuevo disco solista a principios del año que viene.

- ¿Cuál es la sensación ahora en el grupo, después de haber lanzado su segundo disco? ¿Hay más cohesión?
- Creo que en el primer disco había una sensación de ir a una sala y juntarnos e improvisar, pero también llevé composiciones terminadas y todos las teníamos que aprender, así que ese álbum es más como un híbrido. La razón es que teníamos que encontrar quiénes éramos, cómo nos conectábamos. Lo que pasa con “Hot Streak”, y lo que me gusta más, es la forma en que fue escrito: cada canción salió de un ensayo. No hubo una sola composición que haya estado escrita con anterioridad. Así que creo que la única razón por la que eso es posible es que aprendimos cómo tocar con cada uno. Encontramos una manera de crecer juntos.

- Ya habías tocado previamente con Billy Sheehan en Mr. Big. ¿Cómo fue ese primer encuentro con Mike Portnoy?
- La forma en que tocan afecta al otro. Billy Sheehan en Mr.Big con un baterista como Pat Torpey, que tiene un estilo como carne y papas, y mantiene el fuerte para la canción; pero es totalmente distinto que Billy y Mike juntos. Cuando ellos tocan se transforma en algo mucho más complejo. Creo que el formato de trío, con ellos dos tocando, es el mejor para ellos, porque les permite ser creativos, pero también para quienes funcionan a su lado. Por eso The Winery Dogs suenan como suenan, a todos nos gusta el rock, nos gusta David Bowie, pero ellos tienen una cosa como de rock progresivo, mientras que yo, al crecer en Filadelfia, escuché mucha música soul cuando era chico, así que traigo ese elemento. Creo que cuando lo combinas… no creo que haya una banda que tenga una canción como ‘Oblivion’ y otra tan distinta como ‘Regret’. Pero nosotros podemos hacerlo y eso es lo que nos hace únicos.

- ¿Hay una responsabilidad diferente al enfrentar una banda que no es tu propio proyecto solista?
- Es interesante, definitivamente soy un animal distinto que el que he sido en los últimos 20 años. En The Winery Dogs hay compromisos que se asumen solo por la forma en que tocamos juntos. Es como tres solistas tocando en el mismo grupo. Mientras que Richie Kotzen es el estándar más tradicional para mí. Yo lo veo como si The Winery Dogs fuera un equipo de básquetbol de la NBA, como All Stars, hay más show, mientras que en mi parte solista lo veo más como los San Antonio Spurs. Así que es bueno formar parte de los dos mundos.

- Pasando a otro tema. Desde que Gene Simmons mencionó el tema de la muerte del rock and roll, y considerando todos los fallecimientos que nos han afectado últimamente, Lemmy Kilmister, David Bowie o Prince, pareciera que el género estuviera condenado a desaparecer. ¿Cuál es tu percepción?
- Tengo que decir que lo que mencionó Gene no era necesariamente literal. A todo esto, la muerte de Prince me dejó devastado, me dejó muy mal, porque él fue una parte muy importante de mi vida como inspiración. Es más devastador  porque solo tenía 57 años y aún no sabemos qué pasó. Pero Gene hablaba sobre el espíritu del rock and roll. Cuando yo era chico, esa época, fue casi como una cosa social. Los intereses de la gente han cambiado. Hay muchas más cosas ahora que pueden ocupar tu mente de las que había cuando yo era niño, que básicamente era deporte o música u otras formas de arte. Pero ahora hay tantas distracciones, que hay menos gente interesada en ir a conciertos, en tomar una guitarra o en aprender a controlar un instrumento. Lo otro es que hay menos plata. No es un factor determinante para mí, pero no se venden discos. Para que un músico se gane la vida ahora es casi imposible. Nosotros todavía podemos hacerlo, pero especialmente para alguien más joven es más difícil. No es que no haya músicos nuevos, los hay y son muy buenos, pero no alcanzan a atraer la atención de la masa porque hay muchas otras distracciones.

- Pero el público que va a ver a The Winery Dogs es muy leal.
- Sí, varía un poco. En Sudamérica veo gente joven y gente de mi edad, pero en Estados Unidos veo solo gente de mi edad (46). Pero en general es gente a la que le gusta mucho el rock and roll, el tipo de rock and roll con músicos tocando sus instrumentos, no con tracks pregrabados o sonidos manufacturados. Es para la gente a la que le gusta el rock de los sesenta, setenta y ochenta y el significado que tenía en esa época.

María de los Ángeles Cerda

The Winery Dogs se presenta el 27 de mayo en el Teatro Cariola junto a Jeff Scott Soto. Las entradas están disponibles a través de Puntoticket.

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