Rama: Corre que te pillo

Una conversación a fondo con Sebastián Cáceres
Rama

El pasado trata de pisar sus talones, pero hasta ahora ellos han sido más rápidos. Hoy miran por el retrovisor cómo se achica lo que van dejando atrás. Con “Manifiesto”, su cuarto disco, proponen que el dolor sea cambiado por arte, que los pies dejen de tocar el suelo y que la intuición vuelva a ser oída. Esto es Rama en modo turbo.

Conversar de música con Sebastián Cáceres es un placer. El vocalista de Rama sorprende cuando cuenta que anda pegado con ‘Chandelier’ de Sia y que admira a Héctor Lavoe, aunque la veta latina era de esperar considerando que siempre cita entre sus referentes a Draco Rosa, el ex Menudo que luego se haría solista y compositor de estrellas como Julio Iglesias y Ricky Martin. A Cáceres también le gusta Jeff Buckley, es un amante de “Grace” y se pasa rollos cada vez que lo escucha, atraído por el conflicto interno del extinto y virtuoso cantautor. Otro de sus favoritos, mucho más actual, es “Prisoner”, el disco que sacó Ryan Adams después de terminar su matrimonio con la solista pop y actriz Mandy Moore, un divorcio del que está al tanto y del que habla como cualquier fan.

El adolescente que tengo en mi corazón está feliz. Estoy en la misma mesa que el cantante de Rama, una de las bandas chilenas presentes en el radar de todos los liceanos que escuchamos aggro. Nunca hubiese imaginado que hablaríamos de música tropical o de la vida sentimental de gente famosa, pero Cáceres, que anda contagiosamente motivado y se muestra rebosante de ideas, tiene muchos temas en su cabeza, incluso preocupaciones capilares como cortarse luego el pelo para que dejen de vacilarlo con Chris Cornell.

En una nota más seria, el entusiasmo de Cáceres se debe a que Rama acaba de sacar el mejor álbum de su carrera. “Manifiesto” es un acto de sensibilización como no se ha visto otro en el rock chileno durante este año, un ritual transformador tanto para sus autores como para los que estén dispuestos a espabilar y dejarse sacudir por canciones que no quieren ser música de fondo, sino el centro de la atención, pasadizos hacia el pensamiento abstracto que permite escapar de los moldes previamente establecidos. Una propuesta nada fácil en un país que, como advierte Cáceres, ni siquiera otorga ciertas garantías básicas: «Somos unos canallas con nuestros abuelos y con nuestros niños. El sistema de las AFP es una vergüenza, me empelota ver tanta injusticia y ver cómo está ahí todo el rato sin que nadie haga nada».

En uno de los nuevos singles de Rama, ‘Cobardes’, queda abierta la pregunta: ¿dónde está el amor? Cáceres no tiene la respuesta, pero sí sabe que «no amar es de cobardes, de miedosos». El miedo es uno de los muchos asuntos que le dan vueltas. Asegura que es el motor de mucha de la música que está saliendo: «El problema es que ahora todo está muy monetizado. Spotify te pasa estadísticas que permiten ver a qué tema le va mejor, y muchos interpretan esos datos como una invitación a irse a la segura, a repetir lo probado, y las canciones terminan siendo todas como un déjà vu. Yo lo que quiero es hacer cosas cada vez más distintas». Acaso de ahí viene la enigmática portada del disco, la foto de una guitarra quemándose, un ritual psicomágico en la lectura del grupo, aunque abierto desde luego a otras interpretaciones.

El miedo se disipa en buena compañía. Cáceres llega solo al patio de la casa estudio de Rockaxis, pero no para de deshacerse en elogios hacia cada uno de sus compañeros de ruta. Por ejemplo, sobre el guitarrista Daniel Campos, su amigo desde el colegio, con el que se sentaban juntos y compartían los fonos del personal stereo, dice que eleva el nivel de todas las ideas en las que se involucra, que es un gran arreglista, que ahora que toca piano es casi un multihombre. «Somos como Malcolm y Angus», clama con entusiasmo. Y al productor del disco, Pepe Lastarria, a estas alturas otro integrante de Rama, lo declara «mi pimponeo más cercano» y  «el Rick Rubin chileno». Con ellos ha crecido a lo largo de una carrera que ya se extiende por dos décadas y que está en su punto de mayor visibilidad.

- Ahora con "Manifiesto" se dice y se escribe que Rama se volvió una banda más «política», más «social», pero mi impresión es que siempre fue así.
- Siempre fue así, completamente. Yo creo que la palabra «manifiesto» tiene esa connotación, es una palabra con un peso, con una carga política. Lo que siento es que el mensaje se hizo más directo en las canciones porque la política siempre había estado ahí, pero desde un lado más artístico y no tan panfletario, que es algo más radical y más duro que yo encuentro que está bien, que también hay que hacerlo. El mundo de Rama es distinto, aunque si te fijas en el final de ‘Cobardes’, ahí hay una cosa más directa, la política vista desde lo humano.

- «Lo personal es lo político».
- Todo es política, es increíble cuando te das cuenta de que hasta la conducta que tienes con otros es política al fin y al cabo, hasta tu forma de ser es política. Con Rama eso se liga a lo humano, al amor, a la empatía entre tanta violencia. Es imposible hacer ojos ciegos a lo que vemos en las noticias, y yo me enfoco en la poesía, en mirar hacia adentro para después poder entendernos entre todos porque la revolución la tienes que hacer tú, parte por casa. Yo sé que son palabras cliché, pero está en nosotros hacer un cambio.

- Es el llamado que han hecho desde el primer tema del primer disco, 'Despegar', que habla del despertar de la conciencia. «Estás libre, puedes volar». Y ahora está el mensaje de 'Manifiesto', que es parecido, pero más apto a esta época de la posverdad. «No creas en lo que repiten, aprende a escuchar tu voz».
- Y entremedio de eso, en "Imposible", está 'Ecos', donde yo me hago cargo de tiempos pasados, de cómo me educaron, de cómo crecí. En 'Rompeolas', digo «revolución, compañero» porque siempre nos ha gustado el concepto de la lucha, de ir hasta la victoria siempre. Es una idea que tiene mucho que ver con Rama y con los veinte años que llevamos como banda. Créeme que si no fuese por la amistad entre nosotros y las ganas que tenemos de seguir haciendo música, la banda no existiría porque, en realidad, nunca ha sido un negocio, entonces nunca han habido peleas de plata, todo lo que entra se convierte en caja chica para el grupo y todo se reinvierte. Este disco lo gestionamos entre nosotros y lo pagamos con lo que juntamos de los recitales. Es puro cariño, no hay ningún interés comercial.

- Eso también es muy político.
- Es político y es un sueño y es una voluntad. Son las ganas de hacer música, de hacer más discos, que nos encantaría hacerlos más rápido, pero, por otro lado, no hay presiones artísticas, no hay nadie diciéndonos qué hacer. Con Rama tenemos una libertad absoluta, no hay nadie a quien rendirle cuentas por la música que hacemos, no tenemos que encajar en ningún lado. Siempre ha sido así, yo creo que por eso "Manifiesto" es un disco tan arriesgado, porque no trata de acomodarse en ninguna parte.

- Desmarcarse es otra cosa que han hecho siempre.
- Sí, como en "Fugitivos", que se llama así porque nos aislamos de la movida nu metal. Rama ha sido un constante cambio, se construye mucho desde el error.

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- Rama habla harto sobre sí mismo como grupo en "Fugitivos", ese disco tiene una cosa bien andariega, que es un rasgo es muy propio de ustedes. Yo creo que Rama no tendría los años que tiene si se hubiesen quedado en el gueto del nu metal. Ustedes eran los que más se relacionaban con grupos de otros estilos, como Makiza o Carlos Cabezas. De todas esas bandas, son quizás la que más salió a recorrer, a conocer el mundo.
- A mí me encantaba el nu metal, pero nosotros cuando partimos tocamos con los Yajaira, cachai. De repente apareció la movida nu metal y todo se transformó en eso. Empecé a cachar la movida y todos se copiaban entre todos. Ahí dije «no, chao, esta hueá no da pa' más». Dejé de gritar, de hacer esas técnicas de rap y me enfoqué más en la poesía, aprendí a cantar y me fui por otro lado. Igual la energía de antes está ahí, sigue siendo power cuando tocamos las canciones viejas, pero nosotros como Rama nos excluimos, nos exiliamos de la movida nu metal para poder construirnos solos, para poder tocar solos. Partimos haciendo tocatas para 20 ó 30 personas, recién después de un tiempo llegaron más. Lo bueno es que dio frutos, no estábamos tan equivocados. Apostamos por la longevidad y tratamos de no repetirnos. Con "Manifiesto" pasó mucho eso, sacábamos todo lo que se pareciera a nuestros discos anteriores. No fue fácil porque hay cosas que están ahí y se repiten porque son un reflejo de tu forma de ser y de cómo ves el mundo.

- Pero poder hacerlo es un privilegio de trabajar lento, de no tener la máquina encima.
- Las canciones de "Manifiesto" son fruto del tiempo que nos demoramos en hacerlas. Yo no puedo escribir una hueá que no me sale de la guata. Si no me sale de la guata, no puedo cantarla, cachai, pero al mismo tiempo hacemos harto proceso de limpieza, trabajamos harto el disco, nos demoramos dos años depurándolo. «¿Ya tocamos esto? ¡Fuera!». «¿Ya dije esto? ¡Fuera!». Lo mismo cuando escribo algo que me suena bonito: si no me lleva a ninguna parte, lo saco. Yo soy súper respetuoso de los procesos y de lo que sea que demoren. Hay una frase que me encanta: «El tiempo suele vengarse de aquellas cosas que no se hicieron con su consentimiento». Me hace mucho sentido porque la música tiene que madurar. Cuando una canción aparece, en ella viene capturada una esencia, no es llegar y sacarla al tiro. Tuviste la suerte de que se te apareció, déjala que converse un poco contigo. Yo he pasado horas escribiendo sin que se me ocurra nada y es una tremenda frustración.

- ¿Cómo procesas las ideas cuando llegan?
- Yo soy diseñador de profesión, entonces conceptualizo, proyecto. Me gusta unir estrofas y dejar cabos sueltos a propósito, escribo pensamientos, de repente una frasecita o un concepto me quedan dando vueltas y tomo nota en el teléfono. También grabo notas de voz con balbuceos de melodías y empiezo a tratar de armar algo. Me gusta que las canciones estén armados de ricos pedazos, de trozos que digan algo, y que cada uno sea un gancho. Como decía Draco Rosa, que la canción entera sea un gancho, que desde el principio hasta el final sea entretenida. Creo que 'Cobardes' tiene harto de eso, todos los pedazos son atractivos.

- Lo que dices tiene que ver con el afán del que hablas en 'Comunicar' en "Fugitivos", esas ganas de establecer un intercambio con otros.
- «Comunicar, con la mirada conversar, en el silencio hablar». La música tiene esas profundidades que ahora me parece que están un poco olvidadas. Siento que la música ahora se ve como si fuese un producto, algo desechable. Para mí es todo es lo contrario. Recuerdo una entrevista de Richard Ashcroft en la que decía «yo trato de hacer canciones que duren para siempre» y para mí se trata de eso también. Construir algo que funcionará un ratito corto es algo muy de esta cultura llena de chatarra barata.

- Rama es como la slow food que se opone a la comida rápida.
- Es que la gente consume una cosa y después al tiro quiere la otra sin detenerse en nada. Hay tanto contenido que uno a veces ni siquiera sabe por dónde empezar. Nosotros queremos hacer algo que sea original, que sea duro, que cueste hacerlo. A mí de repente me da vergüenza con algunas de las cosas que escribo, pero sentir eso me dice que está bien lo que estoy haciendo.

- El pudor como parámetro.
- Exacto, porque yo siento que esto tiene que ser visceral, tiene ser cuática. Si no, está bien, puedes entretenerte y bailar, pero lo que me gusta a mí es quedar alucinado, cachai. Alucinar con lo que dice alguien que se atreve, con lo que hace alguien que se atreve. Esa música es la que más me gusta y yo trato de hacer lo mismo, de tocar una fibra.

- ¿No es desgastante?
- Súper, angustioso. Escabullirse dentro de uno es tremendamente difícil, pero en la música hay que entregarlo todo, no andar a medias tintas.

- Qué peludo igual. Lo digo porque parece haber una especie de límite ímplicito a la cantidad de emoción que puedes mostrar públicamente siendo hombre.
- Lamentablemente, te encuentro razón. En ese sentido, Rama igual tiene una cosa medio femenina. Yo muestro mi vulnerabilidad en nuestras canciones, me desnudo, es algo que me sale del corazón y mi forma de ser tiene mucho de mi mamá. A mí me crió ella, yo a ella le digo «madre, todo mi amor para ti» en 'Dedicado', y en ese mismo tema hablo de la ausencia de mi papá. La fuerza que tuvo mi mamá en los ochenta era impresionante, me tenía a mí y a mi hermano estando sola, trabajaba en dos pegas... no sé cómo lo hizo, la vi trabajar, trabajar y trabajar sin que hubiera un papá. Ella hacía todo, de ella yo aprendí y mi entraña también viene de ella, si al final las mujeres son mucho más poderosas que los hombres. El disco tiene que ver con entender más allá de lo que se ve, salirse un poco del envase y tratar de comprender más al resto en vez de andar peleándonos. Somos todos diferentes y eso es bonito, pero quieren que seamos todos iguales, es muy raro.

- «En lo que nos diferencia está lo que nos une».
- Por eso debemos mantenernos unidos. Nosotros, si bien con Rama nos aislamos de la movida nu metal, nos mantuvimos juntos y por eso hemos aguantado todo este tiempo, porque nos entendemos entre nosotros. Las personas en general deberíamos tratar de ser más empáticas y ponernos en los zapatos del otro. Nosotros hueveamos con que Rama al revés es «amar», pero igual creemos en serio que la revolución más grande de todas es la del amor, la de la empatía. Yo creo harto en la astrología, la astrología me ayuda a entender al resto. Creo en los signos.

- Yo apaño caleta la idea de que la razón y la ciencia no lo explican todo, pero supongo que no debe faltar el que te mira raro por creer en cosas así...
- La gente no cree, lo encuentra ridículo a veces, debe ser porque está la tele llena de charlatanes, pero yo te digo que no tiene nada de ridículo. Los ancestros de nosotros, los indígenas, se conectaban todo el rato con el universo, era una de sus formas de entender la vida. La forma en que se ha desarrollado la civilización, la forma en la que nos fuimos moldeando, hace que estemos cada vez más ciegos, lo único que hacemos es trabajar y trabajar sin siquiera entender para qué.

- Me fijo en lo mismo leyendo redes sociales, donde tanta gente se jacta de matarse trabajando como si la autoexplotación fuese bacán.
- Eso está súper mal, no tiene sentido. Yo trabajo en una agencia y en mi pega nunca me paso del horario que me corresponde. Siempre me piden que lo haga, pero digo que no, aunque me miren feo, aunque todos los demás lo hagan.

- Hablando de tu vida cotidiana, quería preguntarte si eres papá. La letra de la canción 'Manifiesto' me suena a ratos como un papá que le habla a su hijo. Ese rollo me pasaba escuchándola.
- Así la pensé. Yo no soy papá, pero este disco tiene algo súper paternal también, como de querer enseñarle a un hijo que todavía no tengo a creer en sí mismo. Mientras hacía esa canción pensaba «aquí tengo la oportunidad de enviar un mensaje a un hijo en el futuro», y ahí me enfoqué más todavía, le puse más corazón.

- Me reconforta que "Manifiesto" no quiera sonar pendejo ni quiera sonar veinteañero, es un disco donde ustedes abrazan la edad que tienen.
- Lo que pasa es que el pasado siempre te persigue en la vida, siempre va a pasar, el pasado siempre te va a estar buscando, entonces hay que meterle mucho motor para ganarle la carrera al pasado, hay que trabajar mucho y poner oreja para que el pasado se vaya quedando atrás, o si no, siempre vas a estar preso de tu primer hit. Con el tema de la edad me pasa que encuentro toda la sabiduría en los brujos, en los viejos. Sentarse en un bar a conversar con un viejo es a toda raja, se aprende.

- Debe ser una paja cuando llegan reclamos tipo «se suavizaron con la edad».
- Claro, y también nos dijeron «esta hueá es más pop». El rock es un sentimiento que no tiene por qué ser expresado con guitarras pesadas todo el rato. Yo no le encuentro nada de pop.

- Bueno, y si fuera pop, qué tanto.
- Lo que pasa es que estamos seteados incluso en ese sentido, completamente seteados, cachai. Hay que despertar a cosas nuevas, pero hay tanto miedo, el miedo está en todos lados, miedo a perder la pega, miedo a ser pobre. Y la mediocridad está al máximo por el miedo a equivocarse, entonces todos quieren pasar piola, no se atreven a nada y hacen siempre lo mismo. Igual lo bueno es que por ahora los comentarios negativos son muy pocos.

- Aprobado por los Rama Hermanos, entonces.
- Hicimos una sesión chiquitita para ellos aquí en Rockaxis y conectaron con las canciones. Ahí me di cuenta de que todos estamos sintiendo algo similar, de que no somos los únicos sintiendo esto. A todos nos está pasando lo mismo, ha sido un recibimiento súper lindo, aunque nunca falta el que prefiere el "Disco amarillo".

- A mí me encanta el sonido de ese disco, su precariedad.
- A mí igual me gusta, lo grabamos en una pieza enana en dos días con unos micrófonos al peo y puta, cuático el disco, a ene gente la toca una fibra. Es raro, es corto, las letras son viscerales, había un poco más de hip hop y un poco más de hostilidad en la música, aunque no tanto en las letras porque nos lateaba tanto odio y mucho del nu metal estaba súper teñido de odio. Muchos me dicen que es el mejor disco de Rama, pero a mí me gusta más lo que estoy haciendo ahora.

- Hay que ganarle al pasado.
- ¡Hay que ganarle al pasado!

Andrés Panes

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