Mark Lanegan: “Alain Johannes es el artista más subvalorado de nuestro tiempo”

El hombre de la voz cavernosa anticipa su regreso a Chile
Mark Lanegan

A pocas semanas de volver a Chile, esta vez para presentar su última placa en solitario “Gargoyle”, Mark Lanegan se da el tiempo de conversar con nosotros sobre su segundo álbum colaborativo con Duke Garwood, que se estrena mañana viernes y se titula “With Animals”. Además, nos cuenta sobre su libro de memorias –programado para salir a la venta en marzo del 2019- y su relación con el talentoso Alain Johannes. “Lo amo como un hermano”, nos comenta al teléfono desde Los Angeles.

Por Nuno Veloso

- Mark, ¿en este show vas a estar tocando específicamente material de “Gargoyle”?
- Sí, pero no con la banda completa. Será solamente un trío: yo, más guitarra y teclados. Estaremos tocando versiones de las canciones, pero no con todos los instrumentos.

- Los elementos de post punk y electrónica en este disco siguen muy presentes.
- Bueno, he estado usando sintetizadores y cajas de ritmos desde 2004. En “Blues Funeral” hay harto de esos mismos elementos y en 2014, en “Phantom Radio”, también están los synths y las máquinas, así que “Gargoyle” parece una progresión natural de todo eso. Solo ocupo las herramientas que usan todos los demás, para hacer un tipo de música que a mí me gusta escuchar.

- Llevas trabajando desde hace un par de años con Alain Johannes. ¿Cómo es la relación entre ustedes?
- Con Alain llevamos trabajando juntos desde hace más que un par de años, ¡realmente unos catorce! (risas), desde 2004. Sobre nuestra relación, él es como un hermano para mí, un maestro y el tipo más inteligente y talentoso que conozco. Si no lo hubiese conocido, no sé si yo estaría todavía haciendo música, porque en cada disco que he hecho desde 2004 él ha sido mi compañero completamente, y no hubieran sido posibles sin él. Es un genio, el artista más subvalorado de nuestro tiempo y lo amo como a un hermano. Es el compañero musical más importante que jamás he tenido, y he tenido muchos.

- Alain está ahora de gira en por varias ciudades de Chile. ¿Hay planes de encontrarse y hacer algo juntos por acá?
- No sé si él aún vaya a estar por allá cuando nosotros lleguemos. Me preguntó por mis fechas y no pude decirle exactamente, pero él siempre está por allá, sé que está tocando en festivales con su trío. Si él anda por ahí cuando yo viaje, es seguro que uno de nosotros se subirá al escenario del otro.

- Sería una gran sorpresa si llegara a ocurrir.
- Eso sería un sueño para mí.

- Esta semana lanzas tu segundo álbum con Duke Garwood, “With Animals”. ¿Qué tan distinto fue este proceso al trabajo anterior?
- En el caso del primer disco ("Black Pudding") estuvimos trabajando por un par de años, nos mandamos demos para allá y para acá entre nosotros y juntamos canciones durante dos o tres años. Luego nos juntamos en el estudio, en California, y lo grabamos. Para “With Animals”, fue algo no planeado. Duke tocaba en mi banda y, al final del tour, acá en Los Angeles, yo tuve que irme por un par de semanas. Mientras tanto, Duke se quedó cuidando mi casa y a mis animales. Mientras estaba ahí, le pidió prestada una grabadora de ocho pistas a un amigo nuestro y cuando yo volví él ya tenía lista esta hermosa música, hecha con mi sintetizador, mi viejo teclado Casio, unas máquinas de ritmos y su guitarra. Fue totalmente inesperado, nunca planeamos hacer un segundo disco, pero la música era tan hermosa y tan impactante que escribí letras para todo el material en 3 o 4 días, luego fuimos a un estudio, grabamos las voces y mezclamos. Fue una experiencia realmente espontánea y mágica. No tenía idea de que eso me esperaba al llegar a casa, y seguramente él no tenía idea de que eso iba a terminar en un disco. Como te digo, fue algo que apareció. Al comenzar el mes no teníamos canciones, no teníamos música, y a fin de mes ya teníamos listo un disco. Es lo más rápido que he hecho un trabajo y –como te digo- fue mágico y espontáneo, y me encanta, creo que es un álbum muy especial. No solo por la forma en que fue hecho, sino por cómo suena.

- Has estado haciendo música por décadas pero, ¿cuándo te empezaste  a sentir cómodo componiendo?
- Aprendí a escribir canciones en el curso de semanas, cuando hice mi primer disco solista. Hasta ese punto yo había sido solamente el vocalista de Screaming Trees y me ofrecieron justo un contrato para hacer un disco en solitario, así que me obligué a aprender a tocar los acordes que necesitaba para las canciones y eso pasó en solo dos semanas. No encuentro que sea un disco grandioso, pero me siento satisfecho de haber sido capaz de sacarlo. El disco siguiente, que apareció luego de un par de años, -porque estaba ocupado con Screaming Trees y haciendo discos con ellos- fue algo que hice por partes durante tres o cuatro años, me demoré en completarlo. Ahí recién me dije que había encontrado mi propia voz, y que había logrado agarrar el sartén por el mango, ya sabía hacerlo. Del resto de los discos que grabé durante los 90s, bueno, el tercero no me gusta mucho pero los últimos sí. Y después todos los con la Mark Lanegan Band, todos me gustan. Son discos que valen la pena y un par de ellos son grandiosos. Diría que me siento más o menos confiado desde hace 20 de los 33 años que llevo grabando discos (risas).

- Siempre hay dolor y pérdida en tus canciones. Tienes composiciones que incluso se las has dedicado a amigos que han fallecido. ¿Escribir te ayuda a superar ese tipo de situaciones?
- Yo solamente escribo lo que me parece intuitivamente apropiado para cada pieza de música. Cuando he escrito esas canciones que reflejan pérdida o dolor, es simplemente algo que viene de un lugar, un reflejo honesto de lo que sale de mí. En esos momentos donde he escrito canciones para gente específica de mi vida, que eran importantes y que he perdido, ya sean mujeres que he amado y con quienes he terminado una relación, o amigos que he amado y que se han muerto, cuando he escrito esas canciones las he hecho con un propósito. Usualmente, cuando las escribo, simplemente dejo que llegue algo y la canción me diga de qué se trata. La mayoría de las veces que he escrito canciones con personas en mente, son canciones que son difíciles de tocar también, porque aún pueden impactarme a nivel emocional.

- Hablando de ello y de la amistad. ¿Crees que la amistad y la lealtad en estos tiempos de relaciones e intercambios superfluos en redes sociales han pasado a ser algo subvalorado?
- He tenido amigos muy leales por años, algunos de mis mejores amigos –obviamente- ya no están acá, murieron jóvenes. Pero la gente con la que tiendo a rodearme es gente muy leal, honesta y cuando yo era joven me rodeaba de gente que estaba en el mismo lugar que yo, el cual no era un buen lugar. No había mucho amor, pero en mi vida adulta insisto en rodearme de gente amorosa y leal. En cuanto a las redes sociales y eso, puedo decirte que yo utilizo las cuentas en redes para hincharle las pelotas a la gente y reírme un poco, o quejarme de alguna cosa. Cuando interactúo con mis amigos en las redes usualmente es para hacernos bromas privadas que terminan siendo públicas (risas).

- ¿Y cómo vas con tu libro de memorias? ¿Está casi terminado?
- ¡No, lo tengo acá en frente, estoy sentado con él! No es nada divertido trabajar en él, hombre. De hecho, lo que hago entremedio de las entrevistas es trabajar en este libro. Va a salir en marzo y es como el Monte Everest, es lo más difícil que he tratado de hacer. No tengo idea de porqué dejé que me convencieran de hacer esto. No es como escribir canciones, es mucho más difícil y es mucho menos alegre también. Pero, amigos míos –que son escritores exitosos- me han dicho que al final del proceso habrá satisfacción, así que estoy ansioso por ese momento.

- ¿Alguna vez pensaste en escribir un libro? Me refiero a mucho antes incluso de dedicarte a la música.
- No, siempre fui un lector. Principalmente era fan de la poesía y de libros de no-ficción, históricos. Como cada chico de mi edad, andaba pegado con Bukowski y con Burroughs, pero mi poeta favorito era un tipo de New England llamado Robert Lowell. El murió a fines de los 60s o 70s –no estoy seguro- pero su poesía siempre ha tenido una gran influencia en mí y, de hecho, en mis canciones también.  Pero nunca había pensado en escribir un libro antes. De hecho, cuando conocí a Nick Cave, yo tenía su primera novela, y no podía dejar de pensar: ¿Cómo lo hizo? Parecía algo tan imposible, casi como caminar sobre Marte. Escribir un libro es el Monte Everest y, ahora que estoy en medio del segundo, puedo decirte que, efectivamente, es así (risas), completamente es como el Monte Everest. No había pensado en ello, aunque recibí ofertas a fines de los 90s para escribir libros, pero tampoco quería escribir un libro típico de rock and roll, hablar sobre mis amigos famosos, sobre gente que conocí que ha muerto, que se trate de todo eso. Ahora que tengo 53, tengo mi propia historia que contar y ellos son parte de ella, pero el libro se trata de mi propia experiencia.

 

 

Mark Lanegan se presentará en Chile el miércoles 12 de septiembre, en Club Subterráneo. Entradas a la venta por Puntoticket.

 

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