Luke Haines: “Mi instinto siempre ha sido seguir mi instinto”

Cara a cara en Londres con el disidente del rock británico
Luke Haines: “Mi instinto siempre ha sido seguir mi instinto”

Outsider por definición, el infatigable Luke Haines, autor de los clásicos de The Auteurs, Black Box Recorder y de una creciente avalancha de discos conceptuales, editó recientemente su primer libro no autobiográfico, llamado: “Outsider Food And Righteous Rock And Roll”, una colección de recetas originales, pensadas para invocar apariciones de Paul Weller o Marc Bolan. Su nuevo trabajo, “British Nuclear Bunkers”, y tercer disco editado este 2015 (sin contar las 75 versiones de “Raving”) es una historia sobre un futuro de bunkers y telepatía. Respecto a su génesis, conversamos en exclusiva con él, tomando unas cervezas en un pub de Kentish Town.

-Luke, quería hacerte un par de preguntas acerca del disco nuevo. Es un poco extraño toparse con un disco como “British Nuclear Bunkers”. Tú has hecho cosas algo electrónicas como “The Oliver Twist Manifesto” (2001), pero nada como esto antes.
-Esto es algo extremo.

-Es algo sin letras, un poco chocante a primeras, pero hay una historia detrás de ello, y tiene que ver con este sector de Kentish Town.
-Sí, hay un búnker, un búnker nuclear por acá. Si caminas en esa dirección como diez minutos y cruzas el camino, hay un parque muy pequeño con unos grandes bloques de departamentos, y te pillarás una caja de metal, que en realidad es la entrada del Camden Borough Control, el cuartel general de la red de bunkers para todo el norte de Londres, que es un área gigante, y a ese lugar iría toda la gente top. Creo que lo cerraron a fines de los 80. Ese descubrimiento es lo que empezó todo. Sabía que estaba ahí, pero no me había dado cuenta.

-¿No sabías qué era?
-Sabía qué era, pero no había hecho una conexión, no me había puesto a pensar en ello. Sabía que estaba ahí, porque siempre se lo señalaba a mi hijo. No había explorado la idea, y todas estas cosas se juntaron cuando estaba grabando algo más, y se convirtieron en esto, de forma muy rápida.

-Hay un par de teclados en la micro ópera “Adventures In Dementia”, y parece que tomaste esas vibras, y construiste algo más amplio. Es divertido que sea un búnker nuclear, porque tiene un sonido más alemán…
-Siempre todos tendemos a asociar la electrónica con lo alemán, aunque no soy el fan más grande de Kraftwerk en el mundo, pero si iba a hacer un disco electrónico, quería que fuera completamente electrónico, lo más análogo que fuera posible. A mí me gustan los sintetizadores tanto como las guitarras, porque encuentro que, cuando se usan bien, pueden sonar tan orgánicos como cantar incluso. En especial los análogos, porque no obtienes el mismo sonido dos veces. Todo sucede en el momento, como una improvisación. Es lo que quería, hacer un disco diferente. A mi no me importa lo que la gente piense de lo que hago, me importa donde estoy yo. Me da lo mismo si no cuadra con el esquema de la gente.

-Tu música ha pasado por distintas etapas, desde los comienzos con The Auteurs, que son un poco The Kinks, luego BBR, y ahora esta etapa de discos cada vez más conceptuales.
-Sí, ahora soy más viejo, tengo como veinte años más que entonces, y sería raro hacer la misma música que cuando tenía 25.

-Y la música que te gusta, ¿es la misma, o ha cambiado también?
-Me gusta más música ahora que la que me gustaba antes. En ese tiempo estaba escuchando cosas más standard, estaba descubriendo a The Kinks, y cosas de The Only Ones, cosas que ahora no he escuchado en años, como The Go-Betweens. Ahora mis gustos son más amplios, incluso me gusta el jazz, y antes me cargaba. En mis veintes me gustaban cosas como Hank Williams y ahora lo odio. En ese entonces, trataba de ser un buen compositor, y para eso tienes que tener, o más bien tienes que sentir, un disco de Hank Williams.

-Hay gente que piensa que después de los treinta años uno tiende a dejar de escuchar música nueva.
-Ahora escucho más bandas que hace diez años atrás, he ampliado mi gusto. Es como lo opuesto a eso, porque escucho cosas que no he escuchado antes y ciertamente estoy más abierto a cosas nuevas y más dispuesto a experimentar con cosas que cuando tenía veinte años, porque me siento más cómodo conmigo mismo y porque ahora puedo.

-Pero eso podría volver a cambiar.
-Podría cambiar, pero creo que todo será más abierto, me visualizo en diez años más vestido en túnicas, algo así, pero no me imagino una regresión.

-Ahora hay muchas bandas de los años noventa que están volviendo, como un par de shoegazers, por ejemplo, ¿qué piensas de ellas?
-Lush se ha reformado, ellos eran mis amigos, aunque no me gustaban mucho. Creo que esas bandas quieren hacerlo por distintas razones, pero tal vez tiene que ver más con aprovechar el momento, con la posibilidad de hacerlo por última vez.



-Bueno, a este nuevo trabajo le pusiste el apodo de “Máximo Rock and Roll Electrónico”, algo bastante inmediato, tal como dijiste, como tocar la guitarra. ¿Creaste los tracks tocando en tiempo real?
-Sí, son melodías bien simples. Yo no soy tan técnico, así que no tenía un controlador, todo lo hice pulsando teclas pequeñas, por eso todas las melodías son simples. Es lo que podía tocar con mis dedos grandes en teclados tan pequeños, haciendo overdubs. Me gustan las limitaciones, porque siempre hacen que salgan cosas distintas. Si tuviera un teclado más grande no haría “pum, pam, pam”, haría otra cosa.

-Este álbum casi no tiene letras, ¿pero tiene una trama?, porque es otro disco conceptual.
-Hay una trama básica, que es la idea de que Gran Bretaña se ha refugiado en el subsuelo. Puede ser por un ataque nuclear, o lo que sea, pero lleva a que se genere una existencia utópica, en esta red de bunkers. La gente ha cesado de comunicarse verbalmente, por eso no hay letras, porque se comunican subconscientemente. Es algo que han desarrollado en este punto, y Dios ha sido reemplazado por un trozo de metal, que es un trofeo de dardos. La gente pasa su tiempo intentando encontrarlo, viviendo una existencia sin dinero, sin comunicación. Esa idea de comunicarse subconscientemente es algo de lo que William Burroughs siempre estaba hablando, y pienso que es una de sus mejores ideas. El pensaba que la comunicación verbal sería en algún punto reemplazada por eso, y ahora con las redes sociales sucede algo así.

-No se piensa mucho antes de decir algo.
-La gente simplemente llega y tira cosas, sin filtro, y todas las reglas de etiqueta sociales se han desvanecido. Simplemente lanzamos cosas, y hay tantas cosas que se dicen, que es como si estuviéramos ahogándonos en palabras. Tal vez habrá un punto en que nos detendremos y entonces vendrá el silencio, será un desarrollo natural de la comunicación extrasensorial, comunicarse mente con la mente. Eso es lo que creo que sucederá.

-Y en esta visión, ¿es la gente feliz viviendo así?
-Es una vida que vale la pena vivir, es una utopía que nace de una distopía

-Bueno, en la atmósfera mundial ahora mismo hay miedo a una tercera guerra nuevamente.
-Sí, hay mucha paranoia, y es algo que pasa por la sobre comunicación. Estaba viendo un poco del debate (que se hizo en la Cámara de los Comunes) acerca de esto, y se hablaba de los ataques aéreos que Gran Bretaña haría, y horas después de las conclusiones, los ponen en práctica, y uno piensa ¿dónde está la inteligencia en esto? es una locura, están revelando todo de forma tan abierta. Es algo que en la Segunda Guerra Mundial no hubiera sucedido, todo hubiera sido secreto, nadie hubiera podido decir nada de lo que sabía. Ahora el gobierno le dice a todos donde van a atacar, es desquiciado.

-De alguna forma, el disco es como el soundtrack perfecto.
-Es como una sensación que tengo sobre el mundo como es ahora mismo, y salió rápido. Mi instinto siempre ha sido seguir mi instinto. Tiene una simplicidad de rock and roll.

-En vista del concepto sci-fi de este álbum, y luego de las autobiografías y el libro de recetas, ¿has pensado en escribir algo de ficción?
-Para ser honesto, no tengo mucha ficción en mi. No soy muy bueno en eso, yo he hecho un par de cuentos cortos, pero nadie publica esas cosas. Hay mucha gente que hace mala ficción, y no pienso que eso sea lo mío, a no ser que alguna vez intente hacer una idea genial para una novela y haga lo mejor de ella.

-¿Y qué discos electrónicos son importantes para ti?
-Bueno, me gustan las cosas más frías, a la antigua. He estado escuchando harto a Cabaret Voltaire las últimas semanas, cosas como lo primero de Daniel Miller, con The Normal, es algo genial. Esas cosas me gustan porque son un poco erróneas, a mi realmente no me gusta la música electrónica que es muy sincronizada. Cosas como Schulze, medio droney, haciendo solamente buzz durante cuarenta minutos, eso es grandioso, cosas así.

-¿Estás trabajando en algo así ahora?
-Ahora estoy trabajando en un soundtrack con un amigo, que está haciendo un film sobre Delia Derbyshire, una de las pioneras de los talleres radiofónicos de la BBC, ella grabó el tema original de “Dr Who” usando loops de cintas y ruidos, grabó un disco llamado “White Noise” en los sesenta, que es muy loco, brillante, usando generadores de voltaje. Será un film corto que estará en algunos festivales, ojalá después se haga algo más largo, es una película de ficción sobre ella. Hasta ahora he hecho cinco tracks para eso, y también estoy haciendo algo que será para 2017, con unos amigos, una obra sobre Johnny Ray, con un artista que es Bruce McLean, que será comisionada para varios teatros.

-Respecto al video promocional de este disco, es algo bastante psicodélico.
-Sí, a mi me gustó harto el video. Normalmente los últimos videos han salido en Vevo, pero este no. Seguro que deben haber pensado “¿qué mierda es esto?”, pero a mí me gusta, se trata de los limones representando el trofeo de dardos, y el gorila con el tipo haciendo yoga, como que lo están adorando. Pensé que de una forma rara tenía sentido, pensé para mis adentros, esto es genial, tiene un tipo vestido de gorila.

-Es como el gorila interior de cada uno. Todos tenemos uno.
-Claro, soy yo en el traje de gorila.

-¿Y la idea, de dónde vino, la pensaste tú con Sian (Pattenden, su esposa)?
-Llegué con la idea, y le dije “quiero un gorila. Quiero salir en un traje de Gorila, pero ahora necesitamos algo más.” Y ella dijo “y por qué no un tipo haciendo yoga”. Entonces surgió el tipo haciendo yoga en un traje hazmat, y pensé “qué podrían estar haciendo, no puede estar solamente comiendo bananas” y ella salió con la idea de exprimir los limones, porque hay un film artístico por ahí que alguien hizo que es solamente un limón durante quince minutos (“The Lemon”, de Hollis Frampton), solamente la luz y el limón, así que está como basado en eso. Porque, bueno, los limones son geniales, y los gorilas son geniales.

-Con eso no puede salir mal.
-Claro, entonces el tipo hace un saludo yoga al sol, y el video lo rodamos en el verano, yo estaba muerto de calor adentro del traje, al punto que cuando me saqué la máscara, estaba goteando.

-Bueno, imagino hicieron limonada después de eso.
-Sí, hicimos limonada, terminamos llevando algunos a casa, eran como doscientos limones. Mi hijo estaba sentado en el living. Cuando llegué con el traje de gorila, yo pensé que le iba a gustar la idea, él estaba pegado con sus videojuegos, me miró de reojo y siguió. Mi gata ahora tiene flashbacks de cuando me vio con el traje, yo tengo la cabeza del gorila colgando en el living.

-Leí por ahí que intentaste abrir el búnker. ¿Fue después de la sidra psicodélica del Southampton Arms?
-Sí, hay un sonido en el segundo track, como un golpe, en realidad soy yo tratando de abrir la puerta. No pude abrirla, así que dije “al menos voy a grabarlo, usarlo como ambiente”. Así que me grabé golpeando la puerta y como que funciona. Es lo más cercano a grabarlo en un búnker, un poco de sonido a búnker.

-¿Pero no lograste entrar?
-Conozco al alcalde de Camden, fui a una fiesta a su casa. Me dijo que me daría las llaves del búnker, pero nunca lo hizo.

Nuno Veloso

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