Los tatuajes invisibles de Premiata Forneria Marconi

Entrevista con Franz Di Cioccio y Patrick Djivas
Los tatuajes invisibles de Premiata Forneria Marconi

En Italia, el rock progresivo siempre fue una corriente muy fuerte, con grandes exponentes que, aunque comenzaron como parte del boom del fenómeno a principios de los 70, siguen teniendo una importante presencia en los fanáticos del género de todo el orbe.

Quizás el caso más excepcional, sea el del legendario grupo de Milán, Premiata Forneria Marconi. Fundados en 1970, muchos de sus discos clásicos, son considerados pináculos de la historia del género. Entre ellos, “Storia di un minuto”, “Per un amico”, “Photos of Ghosts”, “L'isola di niente”, “Chocolate Kings” y “The World Became the World”. PFM fue la única banda italiana en lograr éxito internacional, gracias a sus contactos con la escena británica, donde editaban sus álbumes en inglés con el sello de Emerson, Lake & Palmer, Manticore. 

Sin embargo, son sus discos originales cantados en italiano, los que han tenido mayor repercusión en el mundo latino, no solo por la cercanía idiomática, sino que también por aquella irresistible fusión de elementos del rock, la música clásica, la canción tradicional italiana, el jazz y la mejor tradición progresiva de todos los tiempos. Pero Premiata Forneria Marconi no se queda dormida en las glorias del pasado: su nuevo trabajo “Emotional Tattoos”, grabado en italiano y en inglés, fue lanzado a fines del año pasado por el sello InsideOutMusic.

Es en este contexto, que la histórica banda llega por segunda vez a nuestro país –lean reseña del concierto anterior aquí-, para presentarse en dos fechas: el miércoles 25 de abril a las 20 horas en el Teatro de la Universidad de Concepción de la ciudad homónima y el jueves 26 a las 20:30 horas en el Teatro Oriente de Santiago, con la alineación actual integrada por Franz Di Cioccio en voz y batería, Patrick Djivas en bajo, Lucio Fabbri en violín, segundo teclado, segunda guitarra y voz, Alessandro Scaglione en teclados, Roberto Gualdi en segunda batería, Marco Sfogli en guitarra y Alberto Bravin en teclados y voz.

Antes de su conciertos, tuvimos la suerte de conversar con dos de sus miembros y personajes fundamentales de la historia del mejor rock italiano de todos los tiempos: el carismático fundador Franz Di Cioccio y el bajista clásico Patrick Djivas, quien entró a la banda en 1974 luego de dejar su banda original Area, otra de las agrupaciones cruciales del progresivo italiano. Sobre pasado, presente y futuro, acá las palabras de Premiata Forneria Marconi.

Hablemos primero del nuevo disco “Emotional Tattoos” ¿Qué nos pueden comentar del proceso creativo del álbum y del concepto que quisieron plasmar con el título? ¿Cómo sienten que el espíritu clásico de la banda sigue vivo en estas nuevas canciones?

Franz Di Cioccio: Cuando comenzamos a trabajar en el nuevo álbum, decidimos que la mirada acerca de la música tenía que ser muy abierta. Pensamos que tenía que ser una sonoridad que la audiencia amara, pues la música es fantástica en su más amplia dimensión. No nos gusta dividir lo que hacemos en un determinado género, porque la música puede ser hermosa en su totalidad, sin necesidad de compartimentarla. La idea es que las personas estén abiertas a recibir nuestra propuesta, así que, simplemente, hacemos la música que nos gusta. En nuestras mentes, todas las reglas o estilos definidos como el progresivo quedaron en el pasado, así que este nuevo trabajo recoge muchos tipos de música que nos gustan.

“Emotional Tattoos” está abierto a un amplio espectro musical: puedes encontrar progresivo, baladas, jazz, algo de experimentación, música clásica, etc. La visión que tuvimos fue la de hacer música, porque muchas cosas que nos interesaban en el momento, decidimos que debían estar en el álbum.  La razón por el que lo bautizamos “Emotional Tattoos” fue porque a veces la música es como una pintura o un landscape –paisaje sonoro-, que te hace descubrir o que expresa un montón de emociones, que quedan impresas en tu alma. Eso es muy importante, porque no nos referimos a un tatuaje que puedes hacer en tu piel para mostrar a otros, porque la emoción es solo tuya. Constantemente recibes estos tatuajes invisibles en tu alma. 

Por ejemplo, recuerdo cuando escuché por primera vez “Sgt. Pepper’s…” de The Beatles, inmediatamente creó en mi un tatuaje emocional. Algo parecido sucede cuando uno descubre un gran álbum de jazz, como “A Love Supreme” de John Coltrane o… “The Dark Side of the Moon” de Pink Floyd. Y no solo con la música, sino que también apreciando un cuadro de Leonardo da Vinci o tal vez de Gauguin o Van Gogh. Todas estas experiencias se transforman en tatuajes emocionales, así que decidimos hacer algo en este sentido con nuestra música y decirle a la gente, ‘deja que esta música se tatúe en ti’, porque esa es la manera de disfrutar la existencia y vivir con intensidad.

¿Cómo se pronuncia correctamente su apellido señor Di Cioccio?

Franz: Se pronuncia “Di Chiocho” y mi nombre es Franz, porque mi padre era un intérprete del oboe y era muy fanático de la música alemana, así que cuando nací me pusieron el nombre en honor a músicos clásicos como Franz Liszt o Franz Lehár. Claro que después me vi envuelto en el rock and roll, así que… (risas). Mi padre me dio ese nombre como una especie de prueba, pero, al final, la música que me impactó a mí fue muy diferente. De hecho, comencé a entrenarme como un músico clásico, pero cuando escuché por primera vez a The Beatles, dije, ‘¡oh!, ese es mi camino’. 

“Emotional Tattoos” fue grabado tanto en inglés como en italiano, retomado una antigua tradición de la banda ¿Cómo es el proceso de componer en ambos idiomas y cuáles dirías que son las diferencias más importantes en relación a la musicalidad, la expresividad y la manera de cantar? Me parece un proceso muy interesante…

Franz: Sí, lo que dices es cierto, porque a principios de los 70 hacíamos los discos solo en italiano, pues estábamos en un sello de nuestro país y la audiencia a la que apuntábamos era italiana. Pero después, cuando firmamos con la disquera británica Manticore, tuvimos que traspasar nuestros discos al inglés. Ojo, que nos son traducciones de las letras en italiano al inglés, sino que son líricas diferentes. Como sabes, los discos que hicimos para el mercado anglo son distintos, no solo con nuevas líricas, sino que con un nuevo título y carátula, grabados otra vez, con un sonido y una mezcla diferente. Claro, musicalmente son lo mismo, pero con nuevas letras y son parte de un proceso distinto. Todo funcionó muy bien, porque el autor de aquellas letras en inglés fue el escritor británico Peter Sinfield, quien es uno de los grandes poetas de la década 70. Puedes encontrar sus letras en King Crimson y es verdaderamente genial. 

Cuando decidimos grabar un nuevo álbum, luego de diez o más años… Me refiero a un disco de canciones, porque entremedio tenemos otros experimentos pero que no son canciones. Bueno, el tema es que nos asociamos a la compañía discográfica alemana-estadounidense InsideOut Music y, por supuesto, que ellos querían tener el álbum en inglés. Así que decidimos que era muy interesante hacer las versiones del trabajo en ambos idiomas en el mismo momento. Por un lado, por el inmenso respeto que les tenemos a nuestros fans en Italia, no teníamos otra opción que hacer una versión en italiano. Pero también, el contrato con el sello, nos obligaba al desafío de hacer también la versión en inglés. 

Sin embargo, dando vueltas por el mundo, nos dimos cuenta que las personas preferían mucho más el italiano que el inglés para escuchar nuestras canciones. Por ejemplo, en Japón, nos dejaron claro que preferían escuchar mil veces las versiones en italiano. Nos decían que nuestro idioma original es mucho más armónico y musical, y que para ellos era mejor escucharnos en italiano. En países de América Latina, como Argentina o Chile, la gente ama nuestras canciones en italiano, porque el sonido es más fácil y cercano para ellos, para su lengua. 

Así que bueno, decidimos incluir ambas versiones en el mismo álbum, no uno separado del otro. De este modo, podemos ser una banda de proyección internacional en el mercado anglo, pero sin perder nuestras raíces como italianos. Las líricas fueron escritas por Patrick y por mí. Yo hice las letras en italiano y él en inglés. Y, al igual que en el pasado, una no es una traducción de la otra, sino que las historias y los personajes son los mismos, pero no son ni pretenden ser una traducción literal. Esto, por el profundo respeto que nos merece tanto la gente de habla inglesa como la de nuestro país. Así que como te decía, decidimos poner ambas versiones en el mismo disco, porque era importante que pudieran ser entendidas en distintas partes del mundo.

Claro, en Chile o, en general, en América Latina, el italiano es un idioma mucho más cercano y familiar…

Franz: Por supuesto, pero incluso en países de lenguas muy distintas, muchas veces nos dicen, por favor, canten en italiano, amamos tu idioma, lo que nos pone muy orgullosos. Pero, dicho esto, también necesitamos de las versiones en inglés cuando nos queremos acercar al público anglo, porque para nosotros el significado de las letras, es también una parte muy importante de nuestro trabajo. Hay una relación muy estrecha y potente entre música y lírica en PFM. Estamos muy muy orgullosos y satisfechos con “Emotional Tattoos”, porque ha sido muy bien recibido en lugares como Inglaterra, Alemania y otros países del mundo. 

Viajemos un poco al período clásico de la banda. Discos como “Storia di un minuto”, “Per un amico” o “Photos of Ghosts” son considerados discos fundamentales de la historia del rock progresivo mundial ¿Cuáles crees que son los factores más importantes que convirtieron a la banda en una tan relevante al menos de este género o estilo en los 70?

Franz: Creo que el éxito de la banda en aquellos años, tuvo que ver con que empezamos a hacer ese tipo de música antes que nadie en Italia. En ese tiempo, decidimos no apegarnos a la música de moda y hacer un cambio en nuestras mentes. Comenzamos a hacer música muy libremente, con un alto contenido de improvisación, estructuras más largas y exploratorias. Además, le dábamos tanta importancia a la música instrumental como a la cantada, con un concepto muy diferente al de buscar el hit del momento, como el de la música pop o como quieras denominarla. 

Empezamos con esa idea y nuestro álbum debut “Storia di un minuto” fue una suerte de experimento. Para esa época, fue todo una novedad, como por ejemplo, el uso del sintetizador, del melotrón, etc. También creo que fue importante una nueva manera de componer y de acercarse a la música en relación a otros grupos, pues nosotros teníamos una formación en la cultura musical clásica, que combinamos por nuestro amor por la música tradicional italiana. 

Cuando sacamos nuestro primer disco, llegamos al primer lugar de los rankings de nuestro país, lo que fue toda una sorpresa para nosotros. Tras ello, comenzamos a hacer grandes conciertos, porque nuestro manager era un talentoso promotor en Italia. Así que cuando venían bandas importantes del extranjero, nosotros éramos los encargados del acto de apertura. Me refiero a grupos de la importancia de Deep Purple, Genesis, Uriah Heep, ese tipo de conjuntos. Fue así como el público se comenzó a dar cuenta que nuestra forma de hacer música, era muy similar a la manera que la hacían los británicos, porque pese a nuestro bagaje cultural italiano, estábamos en sintonía con la sensibilidad musical de aquellos años, que era un fenómeno mundial.

La gran familia Premiata Forneria Marconi 

¿Qué nos pueden contar de la escena en Italia en los 70, con un gran número de bandas haciendo música progresiva, pero casi siempre con elementos de la tradición musical italiana? Entre ellos, Le Orme, Banco del Mutuo Socorrso, New Trolls, Area, Museo Rosenbach, Goblin e incluso, Stormy Six? ¿Cómo era aquella escena en los 70 y qué nos puedes comentar sobre la actualidad de aquel movimiento?

Patrick Djivas: Claro, los 70 fue el inicio de toda esa efervescencia musical de la que fuimos parte y que ayudamos a crear. En ese sentido, la manera de entender y vivir la música en Italia, se adaptó de manera natural al rock progresivo, porque en nuestro país es parte muy importante de la cultura común la ópera y la música clásica. Así que el rock progresivo fue una música perfecta para las personas italianas. Ese es el motivo de la gran cantidad de bandas que hubo en ese momento haciendo música extraordinaria. Y claro, aparecían grupos con nombres muy extraños como Premiata Forneria Marconi, que era muy raro para esa época, porque todas las bandas tenían nombres de animales o cosas por el estilo. Cuando esto pasó, todas estas nuevas agrupaciones salieron con esos nombres fantásticos como Raccomandata con Ricevuta di Ritorno, esos nombres impresionantes y muy divertidos. 

Obviamente, cuando el tiempo pasa es difícil mantenerse a flote y tener constancia. Girar por todo el mundo, hacer discos, promocionarlos y todo aquello es complejo, porque es un proceso que nunca paraba en el contexto de la escena progresiva de los 70. Ese fue el problema, porque eso provocó que las bandas ya no fueras progresivas, sino que se convirtieran en regresivas haciendo lo mismo una y otra vez. Y esto no es solo por las audiencias, sino que sobre todo por ti mismo. Si eres un verdadero músico, estás buscando hacer nuevas cosas todo el tiempo, estás tratando de tocar algo nuevo. 

Y eso fue lo que pasó. Nunca nos preocupamos por el futuro o las audiencias, si no que hacíamos la música que nos nacía y que amábamos en el momento. En 1976, las compañías discográficas te decían, ‘el próximo año tienen que llegar a la juventud con un nuevo álbum’. Lo que es una tontería, por supuesto. Y nosotros en aquellos años queríamos hacer jazz, simplemente porque estábamos muy entusiasmados con músicos como Airto Moreira o Frank Zappa de quienes éramos amigos y escuchábamos constantemente. Estábamos influenciados por ellos y por otros, porque eran grandes músicos.

Lo que te quiero decir es que, simplemente, hacíamos la música que nos gustaba, la música que amábamos. Ese es el motivo del por qué aún nos mantenemos con vida y ganas de seguir creando, pero muchos no captaron esto. Por una razón u otra, no fueron lo suficientemente fuertes para mantener sus posiciones o la mentalidad para hacer lo que querían, porque, es verdad, no era fácil. Así que no muchas bandas de aquellos días, siguen activas en nuestros días. Y te hablo de grandes grupos como Banco del Mutuo Soccorso y Area, que yo mismo fundé con Demetrio Stratos, que tienen tremendos discos en los 70, han desaparecido. 

En este contexto, somos muy afortunados de seguir aquí, amando la música más que nunca. Seguimos haciendo conciertos con la misma pasión y entusiasmo de antaño y estamos pensando siempre en lo que vendrá, porque amamos tocar juntos. Es solo cosa de ir a nustros conciertos y podrán ver las sonrisas en nuestros rostros.  

¿Qué recuerdos tienen de la visita anterior de la banda a Chile, en mayo de 2016?

Patrick: Fue un concierto grandioso. Tú sabes, ver a la gente que va a nuestros show es siempre una experiencia fantástica. Para nosotros tocar en vivo es algo incomparable y más aún, ver cómo el público disfruta con nuestra música. Las personas van a escuchar nuestras canciones clásicas y eso es justo lo que hacemos. Nos sentimos inmensamente felices, porque es como tener una gran familia unida por la música. Tenemos fans alrededor de todo el mundo, desde Austria a Chile y en cualquier lugar que te imagines. Es algo tan hermoso tocar, porque la audiencia siempre reacciona con emoción a nuestro sonido y, como te digo, sentimos que son parte de nuestra familia, de la familia de Premiata Forneria Marconi. No es fácil de explicar con las palabras, pero es algo simplemente fantástico.

¿Conocen algo de la cultura musical chilena o del arte o la poesía en general?

Patrick: Para ser franco, tenemos un conocimiento bastante superficial de la cultura en Chile, pero obviamente amamos ir para allá. Para nosotros Chile es una especie de nombre mítico. Es como para ustedes cuando escuchan Roma o París, son como palabras legendarias y misteriosas. A nosotros nos pasa algo parecido al escuchar Chile. Como sea, estamos siempre abiertos a conocer nuevas cosas. Toda música es maravillosa si está bien tocada y nace del corazón. Con seguridad la música chilena es fantástica y nos encantaría estar “sobre tatuados” de aquellos sonidos. 

Ese es un problema de nuestras vidas. Claro, es grandioso ser un músico, viajar por todo el mundo y conocer a tanta gente, pero el lado que no nos gusta de todo eso, es que nunca tienes el suficiente tiempo para estar por períodos más largos en los lugares, que te premitan tener un conocimiento más profundo de cada uno de los países. Quedarnos más días, conocer más personas pero, tú sabes, nunca tenemos demasiado tiempo. Los conciertos son siempre momentos grandiosos, pero terminamos y ya tenemos que estar pensando en el siguiente show del país vecino o lo que sea. Esa es la parte más fome de la vida del músico, pero, como te digo, tenemos un profundo interés en las culturas de todo el mundo.

Por último ¿qué nos puedes adelantar del show de Premiata Forneria Marconi del próximo 26 de abril? 

Patrick: Bueno, obviamente, vamos a interpretar algunas canciones nuevas de “Emotional Tattoos”. De hecho, comenzamos con un tema de aquel disco que nos gusta muchísimo, pero tocaremos cada una de las canciones que el público está esperando. Además, hay mucho de improvisación, de música docta, así que siempre es una experiencia nueva para nosotros. Tocaremos, por supuesto, numerosos temas de nuestro período clásico, que es una parte muy emocionante de los recitales. Será una experiencia de muchísima música, eso te lo puedo asegurar.

Muchas gracias Franz y Patrick, los esperamos en Chile con mucho afecto.

Héctor Aravena A. 

Contenido Relacionado