La cruzada de Él Mató a un Policía Motorizado

"Es complejo tener una banda para cualquiera"
La cruzada de Él Mató a un Policía Motorizado

El éxito actual del grupo trasandino se pueden explicar desde diversas aristas, pero la más cercana a la realidad es seguramente la más romántica de todas: amigos que lo pasan más o menos bien.

Cómo han cambiado las cosas en cinco años. En octubre del 2012, Él Mató a un Policía Motorizado ofrecieron dos conciertos, en el ahora extinto Espacio Cellar y el Centro Arte Alameda, a semanas de publicar “La dinastía Scorpio”, trabajo que terminó por instalarlos en una mirada de mayor alcance. Estamos a octubre del 2017 y el grupo nuevamente tiene dos shows agendados en la capital, pero en Blondie y Matucana 100, recintos de mayor convocatoria. La explicación no resiste análisis, hablamos de uno de los nombres que “se debe” escuchar cuando hablamos del actual rock argentino.

"Si tenemos que se genera una conexión muy intensa, muy sentida, y a la vez sabemos que lo que hacemos lo hacemos de manera real 100%. Creo que nuestro arte es sincero y eso se nota y genera esa empatía directa", habla vía correo Santiago Motorizado, bajo y voz del quinteto nacido en La Plata, completado por Doctora Muerte, Pantro Puto, Niño Elefante y Chatrán Chatrán. Apodos nacidos de la mente del líder, un fanático de los comics, actividad de mayor preponderancia que la música en un principio. "La verdad que mi actividad y la de Willy (Doctora Muerte) al principio era la de dibujar, lo visual, después fuimos aprendiendo un poco lo otro y finalmente mezclamos todo porque una cosa complementa a la otra, así que básicamente así se fue dando", recuerda.

- Ustedes nacieron en La Plata, una localidad altamente influenciada por la vida universitaria. ¿Eso en qué marca la escena musical de allá?
- La verdad que es muy importante para la vida y para el día a día. Está la facultad de Bellas Artes, una facultad muy importante donde ahí se mezclan esas cosas, esas energías, esas ideas y aparecen esas ganas de formar una banda, de querer hacer un videoclip, o de querer hacer la tapa del disco a alguna banda, toda esa mezcla de inquietudes le da un potencial a todo muy importante.

“La síntesis O’Konor” es su reciente trabajo. Respira indie por todos lados pero cuenta con una sonoridad alejada de sus inicios, cuando “Navidad de reserva” y “Un millón de euros” presentaban un gusto por el low fi y la afición a grupos como Pavement. Pero las letras reflejaban una cotidianeidad difícil de evitar. En tracks como ‘Más o menos bien’, ‘El día del huracán’, ‘Viejo, ebrio y perdido’ o ‘El fuego que hemos construido’ encontramos vivencias despojadas de metáforas o términos grandilocuentes. “Vivir sólo cuesta vida” dice una canción de los emblemáticos Redondos, oriundos también de La Plata. Y esa frase parecen aplicarla en Él Mató: "Puede ser un poco eso que decís de las canciones, que tienen cierta universalidad y son cosas que pueden atravesar a cualquiera, aunque vivan a miles de kilómetros de distancia, sobre todo si compartimos idioma y cierta idiosincrasia que tiene que ver con esa cosa hispanolatina que nos atraviesa y nos hace sentir de otra manera".

- Tener una banda independiente es a veces estar rodeado de escollos, ¿cómo siguen sin perder las ganas?
- La verdad es todo ese trabajo en general en muy divertido y muy placentero, tiene si sus momentos no tan divertidos por llamarlos de alguna manera, pero cuando uno lo está haciendo con un objetivo tan claro y con tanta pasión por lo que está haciendo, te genera un placer por más que haya tareas aburridas, pero son parte de todo un engranaje de cosas que te llevan a hacer ese trabajo.

- Qué elegirían, ¿tocar en vivo o grabar discos?
- Yo disfruto mucho las dos cosas, pero si tuviera que elegir una, tocar en vivo. El momento de estar ahí arriba del escenario tocando la música en vivo y viendo esa conexión que se genera con el público, no hay nada que supere eso.

Jean Parraguez

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