Juan Carlos Baglietto: “Nunca han sido tiempos sencillos”

Conversamos con el cantautor argentino antes de su show con Jairo en Chile
Juan Carlos Baglietto

Juan Carlos Baglietto ha cruzado la historia de la música argentina, desde que a principios de los 70 formó sus primeros grupos Confidencia e Irreal. De aquel entonces, su producción musical no ha cesado: debutó como solista en 1982 con “Tiempos difíciles”, un disco fundamental para el canon de la música latinoamericana y en los años sucesivos, no solo editó otros trabajos importantes como “Actuar para vivir”, “Baglietto” y “Modelo para armar”, sino que también notables colaboraciones llenas de intensidad tanguera con Lito Vitale, otro de los fundamentales de la tradición musical trasandina.

Personaje icónico de la llamada Trova rosarina, Baglietto mantiene ese espíritu colaborativo que lo ha caracterizado a lo largo de su extensa trayectoria. El cantautor regresa a Chile junto a Jairo, para presentar el espectáculo “Historias con voz”. Antes de su nuevo aterrizaje en el país, conversamos con un siempre amable, alegre y lleno de vida Baglietto. Acá sus palabras sobre pasado, presente y futuro.

-¿Cómo se dio esta reunión con Jairo y qué nos puedes adelantar del concierto que darán en conjunto el próximo 28 de octubre en Santiago, en el espectáculo que han bautizado “Historias con Voz”?

-Es un espectáculo que nos ha llevado a recorrer muchas ciudades. Empezamos con la idea original de hacer solo ocho conciertos y terminamos haciendo cincuenta y tantos. La reunión surge desde un principio, porque con Jairo somos amigos desde hace muchos años, pero específicamente todo comenzó cuando coincidimos en un programa de televisión. En ese contexto, nos descubrimos tocando con nuestras guitarras una cantidad de canciones, con las que nos sentimos muy cómodos. A partir de esa experiencia, dijimos ‘por qué no hacemos esto más seriamente’. Así que surgió como una pequeña reunión que luego se fue transformando y convirtiendo en una gira muy exitosa, que nos ha llevado por casi todo Argentina y ahora, por suerte al teatro Oriente ahí en Santiago. 

En el show, combinamos repertorios de los dos, además de canciones que hemos hecho especialmente para este espectáculo, que ni él ni yo habíamos hecho antes como solistas. A eso agregamos canciones que no tocamos de manera habitual en nuestros shows independientes. Cabe destacar además, que este es un concierto absolutamente a dúo. No es que Jairo cante dos o tres canciones, yo después dos o tres más y después nos juntamos en una. No, estamos siempre los dos en el escenario, con un grupo que nos soporta y con una apuesta y estética que fue creada especialmente para este show, con algunos elementos escenográficos. Es un espectáculo muy lindo, que tiene como denominador común la emoción. Está mal que lo diga yo, pero está bueno.    

-Hace hartos años, específicamente en 2001, estuviste en Chile junto a Lito Vitale haciendo un show de tango ¿Cuál es la importancia para ti y, en general, para la música popular argentina, el influjo de una música tan omnipresente como el tango? ¿Qué me podrías decir de ese vínculo tan potente? 

-Hablando del repertorio que vamos a interpretar con Jairo, el tango no está tan presente, sino que más bien el folklor. Pero el vínculo que tiene el tango en general conmigo y con muchos artistas es inmenso, inclusive muchos relacionados específicamente con el rock. Por un lado, hay una fuerte conexión con la poesía del tango, que es muy potente. Los grandes poetas, los grandes maestros que ha tenido esta música, han marcado un sello lírico imborrable. 

Por otro lado, es una música que tiene un arraigo profundo, sobre todo, en la gente de las ciudades. Yo no soy de Buenos Aires, aunque vivo aquí hace muchos años, soy de una ciudad que se llama Rosario. Las ciudades grandes y, en particular, las urbes portuarias como es el caso de estas dos ciudades que te nombro, tienen un vínculo directo con el tango. Los músicos de nuestra generación, fuimos gente que tiene esa música profundamente incorporada, por nuestros antepasados. Así que, de algún modo, tuvimos que amigarnos con el tango. En mi caso en particular, vengo de una familia tanguera. Mi papá escuchaba tango, yo cantaba tangos con él y es una música que tengo metida adentro. 

Lo que hemos intentado con Vitale, fue darle un carácter que fuera propio. En lo personal, como cantante, no me siento un cantor de tango, no tengo esa impronta. Yo digo que hacemos tango pero con la actitud del rock, porque nosotros venimos de aquella herencia. Y bueno, el vínculo tiene que ver en que uno se siente representado con esa música, que la lleva en el alma, más allá de que en alguna época lo haya negado. Si escuchas la música de Charly García, de Fito Páez o de Spinetta, está presente el tango, como también está presente el folklor. 

En esa faceta, un disco muy emocionante de Vitale contigo es “Postales del alma” ¿Qué recuerdas de aquellos años, a principios de los 2000 y qué nos puedes contar de aquel álbum? 

-Fue un trabajo que para sorpresa nuestra ganó un Grammy Latino. Los primeros asombrados fuimos nosotros. Tuvo una repercusión más allá del reconocimiento que nos ha dado en forma permanente la gente, que en realidad es el verdadero reconocimiento. De ahí en más están buenos los premios por supuesto, porque son un gran halago, pero te insisto, el real cariño es el que te da la gente todos los días. Como en el caso de este show con Jairo, que tiene una adhesión absoluta del público. Ojalá pase lo mismo con la gente de Chile.

Vamos un poco más al pasado. A mediados de los 70 formaste la banda Irreal ¿Qué recuerdos tienes de aquellos años y cómo la banda se insertó en la rica escena musical argentina de los 70, con bandas como Crucis, Invisible, La Máquina de Hacer Pájaros, Alas, Vox Dei, MIA del mismo Lito Vitale, Ave Rock o los mismos Serú Girán, solo por nombrar algunas?

-Nosotros vivíamos en Rosario y teníamos sede en otra ciudad que se llama San Nicolás. Es decir, no teníamos relación directa con gran parte de los grupos que me mencionas. De hecho, no teníamos ni la difusión ni los medios para acceder a un público más masivo en aquellos tiempos. Si había relación con MIA, el grupo que lideraba Vitale, porque teníamos características similares. La nuestra era una relación absolutamente directa con el público y con la independencia, pues era la única posibilidad que teníamos como método de trabajo. 

En ese contexto, tocamos bastante, hasta que tuvimos un encontronazo con la censura del gobierno militar en Argentina. En un momento decidimos dejar de perder dinero y comenzar a ayudar a la gente. Eso, evidentemente, a alguien le molestó e Irreal dejó de existir. Sin embargo, al poco tiempo, tuve la posibilidad de trascender como solista. Pero bueno, Irreal era un grupo de Rosario, del interior, con muchísimas buenas ideas, pero con bastante menos prensa que los grupos que vivían y se movían en Buenos Aires. La recuerdo como una etapa muy linda y creativa.

“Soy un agradecido de la vida”

-Hablando de tu carrera solista, no hay duda que uno de los hitos de tu trayectoria musical, fue el lanzamiento del disco “Tiempos difíciles” de 1982. ¿Cómo ves que ese álbum aún sigue estando presente en el consciente colectivo y cuál es la importancia que sigue teniendo para ti en la actualidad?

-Empezando por el título, creo que fue un disco casi premonitorio, aunque digamos que nunca han sido tiempos muy sencillos. Ese álbum se dio en un momento de una coyuntura muy particular, a fines de la dictadura, mezclado con la guerra de Las Malvinas y, en general, en un contexto sociopolítico como propenso a que ese disco tuviera cabida. Era un poco como una especie de bocanada de aire fresco. Además no era solo yo, sino que un grupo que vino de Rosario, en el que estaba Fito Páez, Silvina Garré, Rubén Goldin, entre otros, que eran artistas solistas, que tenían una manera muy particular de decir las cosas. Entre ellos, Jorge Fandermole o Adrián Abonizio, quienes tenían canciones que generaban mucha adhesión en la gente. 

Así que “Tiempos difíciles” se dio como parte de un fenómeno más general. Pese a los más de 35 años que han pasado desde su edición, sigue teniendo importancia para la gente y aún se vende bien, lo que es algo extraño pero maravilloso. Creo que eso se explica porque el disco incluye canciones, algunas de las cuales todavía frecuento, que son muy potentes, que dicen cosas genuinas y que tiene una gran frescura y emoción. Aunque en ese momento no nos dábamos cuenta, viéndolo a la distancia, creo que fue un aporte a la música popular, con una visión de gente que venía del interior, que no era de Buenos Aires, y que tenía otros códigos y otro lenguaje. Así que me siento un agraciado absoluto. Imagínate, estamos hablando de ese disco, casi 40 años después de su publicación. Me siento muy agradecido de la vida y del público.

Justamente, te quería preguntar por la Trova rosarina. Tu nombre está relacionado o enlazado de manera definitiva con aquel movimiento ¿Qué nos puedes comentar de aquella rica escena musical y cuáles dirías que son sus características fundamentales?

-No sé si podría decir que fue un movimiento. A diferencia de la Trova cubana que sí fue un movimiento organizado, nosotros éramos unos muchachos, unos pibes que queríamos tocar la guitarra y nos moríamos de ganas de actuar en público. Fuimos creciendo de a poco y además, debo decir que nos unió la necesidad. Nos juntamos para sentirnos más fuertes y para ayudarnos. Después esto trascendió, tuve la posibilidad de grabar ese primer disco, de que hubiera una respuesta y aprecio de la gente. 

Entonces a alguien, que no sabría decirte quién, un periodista, se le ocurrió mencionar esto como la Trova rosarina y ahí nos quedó. Pero en realidad, nosotros, lejos de ser un grupo organizado, éramos más bien bastante desorganizados. No obstante, el grupo que lo integraba, tanto cantantes, músicos, compositores, sí logró hacer una cosa potente, que trascendió en el tiempo. Cada una de las personas que formaron parte de la Trova rosarina, tienen sus carreras solistas, siguen escribiendo canciones y se mantienen activos. Lo que se dio a llamar Trova rosarina, era un grupo de gente muy apasionada, que tenía la necesidad de tocar, componer y de hacer música.      

En tu obra se pueden rastrear distintas fuentes musicales que van desde el folklore, pasando por el tango, la canción de autor y también el rock.  A grandes rasgos, ¿cómo podrías definir o hacer un acercamiento estilístico a tu obra?

-Lo que te puedo decir, es que yo soy todo eso. Al igual que mucha gente, soy el producto de una mezcla, de una fusión. Somos descendientes de  inmigrantes, que llegaron en barco y que se mezclaron con los criollos. Venimos del interior del país y somos de una ciudad que tiene sus propios códigos, con mucha relación con el río, con el agua, con la música del litoral. A su vez, crecimos escuchando a los Beatles y nos volvimos locos cuando descubrimos esa música. 

Soy el producto de mi educación, como todos, que está formada por todas estas cosas que te cuento. Entonces, luego podemos abordar las distintas músicas con un denominador común, que es el tamiz que hacemos dentro de nuestra cabeza, a través de toda esa información casi genética que traemos desde la infancia. Todo aquello, es producto de esta cultura fusionada, a la cual, hasta en algún momento le tuvimos cierta reticencia. Nosotros hacíamos rock y no queríamos que nos confundieran con otra cosa, pero en realidad éramos nosotros mismos quienes generábamos esa idea de mezclar distintos estilos. Así que como te digo, toda esa herencia cultural, pasada por nuestras cabezas, generó un producto que es distintivo.    

-¿Cómo ha sido tu relación tanto artística como personal con otros importantes nombres de la música argentina como León Gieco, Litto Nebbia, Charly García y bueno, Spinetta, quien lamentablemente falleció tan joven?

-Con Gieco hemos tenido una relación de amistad y de cercanía, inclusive de las familias, de hacer planes juntos. Con Charly un poco menos, pero también tuve oportunidad de tener un acercamiento más intenso. Con Spinetta, estuve muchas veces, pero nunca fuimos amigos. Lo admiro profundamente y tuve la oportunidad de decírselo. En general, la música me ha permitido relacionarme con muchísima gente, que de otra manera no hubiera conocido. No sé, desde Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Sabina, Serrat, más un montón de artistas nacionales. Soy un agradecido de esta oportunidad que me ha dado la música de conocer a músicos muy talentosos y, sobre todo, muy generosos. Incluso, llegué en un momento, a sentirme parte de un grupo de gente en Argentina que pensábamos parecido. Mi relación nace de una profunda admiración por estos personajes que hemos nombrado.

Y dentro de la música chilena, ¿conoces algo, sabes de los referentes clásicos como Violeta Parra, Víctor Jara, Los Jaivas, Inti Illimani? ¿Te has interiorizado en la música chilena?

-Claro que sí. Conozco lo más tradicional, Violeta Parra, Quilapayún, Los Jaivas. Tuve incluso la oportunidad de hacerle sonido a Los Jaivas en una gira que vinieron. No he tenido una relación personal con ellos, pero, por supuesto, valoro mucho su música. Claro que no estoy interiorizado de lo que sucede con los artistas más jóvenes que, sin duda, los hay y me encantaría escuchar. Seguramente debe ser muy potente.

-Después de esta gira con Jairo, ¿cuáles son los planes de Juan Carlos Baglietto? ¿Estás pensando en lanzar un disco de esta colaboración, estás componiendo? 

-Por supuesto que seguir adelante. Estoy escribiendo bastante y tengo la idea de grabar a fines de este año o principios del próximo un nuevo disco con Lito Vitale. Estamos haciendo un espectáculo de gira, sobre todo para los festivales con Patricia Sosa, que hemos bautizado “Agitando pañuelos”, que es un espectáculo folklórico. Por supuesto que uno está inventando cosas todo el tiempo y por suerte, estoy súper activo haciendo cosas y la idea es seguir adelante como siempre lo he hecho. Lo que más me gusta es tocar en vivo, el contacto directo con la gente es para mi más satisfactorio que el estudio. Claro que disfruto el trabajo en estudio, pero lo que más me gusta es subirme al escenario. 

Agradezco mucho tu tiempo y amabilidad Juan Carlos.

Héctor Aravena A.

afiche baglietto.jpg

Contenido Relacionado