Jorge Baradit: “El gesto del No le pertenece exclusivamente al pueblo de Chile”

El autor de "La Dictadura" y su visión del plebiscito de 1988
Jorge Baradit

Este viernes se conmemoran los 30 años del triunfo del No en el plebiscito de 1988, cuando todo el país, mediante referéndum, debía elegir si quería seguir viviendo bajo el manto siniestro de Pinochet, o le decía literalmente que no a la extensión de su mandato, abriendo la puerta a una elección presidencial, luego de 17 años de dictadura. Con un triunfo del 56% –no exento de escepticismo y dudas hasta el final–, el pueblo chileno abría la primera cerradura hacia la democracia. «¡Corrió solo y llegó segundo!», tituló en la época el diario Fortín Mapocho. A tres décadas de aquel alzamiento popular lleno de valentía –no olvidemos que se vivía con miedo a punta de fusil–, adelantamos parte de la entrevista al escritor Jorge Baradit (que saldrá en extenso en la edición 186 de la revista Rockaxis), donde nos conversa sobre su visión del triunfo del No.

Por César Tudela

- ¿Qué se te pasó por la cabeza cuando, luego de los dichos de Mauricio Rojas sobre el Museo de la Memoria, aparecieron algunas voces instando a contextualizar el golpe y la dictadura?
- Ingenuamente pensaba que ya era tiempo de hablar de este tema de manera más tranquila, porque ha ido bajando en efervescencia. Planeé este libro como una instancia para conversar más tranquilamente sobre este tema. Y viene todo eso que mencionas y todo se fue al carajo. Cuando ocurrió, fui a las manifestaciones del Museo y me di cuenta de que estaba más vivo que nunca. Mueves un poquitito la jaula y queda la cagá. Es iluso creer que después de 45 años, donde los protagonistas de estas historias siguen vivos, se pueda hablar tranquilamente sobre este tema que exhibe la división del país. Una división que existe desde la Colonia. Lo único que ocurre, cada cierto tiempo, es que se actualiza ese quiebre frente algún hecho. Ahí me equivoqué. Y la ineptitud de este Gobierno para tratar el tema la dejó servida.

- Una de las cosas interesantes del libro es que no cortas el relato dictatorial con la llegada de la democracia.
- No, ni cagando lo cortaba. Lo que se viene es la pregunta sobre qué pasó después. Ahora en octubre se viene la conmemoración del plebiscito, y va a ser una celebración crítica. No van a estar todos “oh, qué lindo, ganamos”. No, va a ser un “¿qué pasó, cómo se desenvolvió?”.

- Ahora toda la clase política que viene de esos años dice que votó por el No. ¿Qué te provoca eso luego de escribir sobre aquel periodo y saber quién hizo qué en ese tiempo?
- Es incomprensible. Falta que ahora Cardemil dirija la celebración oficial por los 30 años... o sea, ¿me estás hueveando? Igual, está bien que la derecha esté celebrando también el No. Prefiero tomarlo como que, después de todo este tiempo, están asumiendo que se equivocaron, y le están dando una validez histórica a ese hecho.

- También se están rasgando vestiduras algunos líderes de la oposición, peleándose por el protagonismo de un proceso que tuvo más que ver con una acción colectiva popular que por algún caudillismo partidista. ¿Qué opinas al respecto?
- Contextualicemos. La dictadura de Pinochet pasa a groso modo por dos etapas. La primera, cuando tiene que enfrentarse a grupos políticos organizados como el PC y el MIR en los 70. Después viene una segunda etapa cuando la dictadura se tiene que enfrentar al pueblo de Chile, eso a partir desde el año 83, cuando Rodolfo Seguel llama al primer gran Paro Nacional. Ahí se les hace bastante más difícil porque ya no vale el asesinato selectivo. Aunque lo intentan, cuando antes de la articulación de la oposición, asesinan a Tucapel Jiménez y a Eduardo Frei, porque ambos se vislumbraban como posibles líderes del movimiento que se venía. Pero un pueblo es una serpiente de mil cabezas. Entonces los hizo temblar mucho más que el MIR, e incluso que el FPMR. Las agrupaciones civiles en las poblaciones y la organización de las mujeres son claves. Las mujeres en la Vicaría de la Solidaridad, en los movimientos feministas en el MEMCh 83, en la creación de la Agrupación de Detenidos Desaparecidos, en la organización de las ollas comunes en las poblaciones. Hay un despertar tremendo de la acción política femenina. También los jóvenes, ya sin tanto miedo, articulando a los secundarios y los universitarios. Fueron esos grandes movimientos anónimos los que desembocan el resultado del 5 de octubre de 1988. Porque lo que se necesitaba ese día para que Pinochet saliera –para los que dicen que la alegría no llegó– es que el pueblo de Chile hiciera su parte. Y lo hizo. Se movilizó desde las bases, ajeno a que EE.UU., la clase política y gran parte de las Fuerzas Armadas ya no querían seguir con esa huevada dictatorial. El paso lo tenía que dar la gente diciendo que no. Y esa parte la hizo limpiamente la organización popular. Esos supuestos líderes que hoy se adjudican la autoría de ese triunfo, están meando fuera del tiesto, literalmente. Muchos de ellos se integraron al movimiento después del exilio. Viajaron de vuelta a Chile para integrarse. Fueron importantes, sí, pero no los cabecillas carismáticos que movilizaron a todo el país. Ese país ya estaba movilizado hace cinco años atrás, solos. Este gesto del 5 de octubre, no hablaré de triunfo, le pertenece exclusivamente al pueblo de Chile.

- A propósito, en el libro mencionas el significado de las chapitas del No, como un acto político, valiente y de opinión pública donde se empieza a reconocer la opinión de la sociedad.
- Claro, ahí recién uno iba por la calle y podías ver a gente pasar con la chapita y te apuntaban, te cerraban un ojo… eran gestos casi de un campo de concentración.

El resto de esta entrevista la encontrarás en la próxima edición de Revista Rockaxis.

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