Historias de Berkley, Miami y Santiago

El trabajo de Joaquín Berríos es parecido al de esos genios ocultos que aparecen de repente y que nadie sabe como tomar. Lleno de conceptos, experimentación y emotividad, "Solo" viene a ser la gran sorpresa para una escena de vanguardia que no lo tenía considerado dentro de sus pares, y no porque no lo quieran, sino porque todavía no lo conocen. Una gran revelación de un músico que delata su intimidad en un disco donde no necesitó de más gente, sólo de su búsqueda personal y de unas cuantas botellas de vino.


La historia de Joaquín Berríos podría ser graficada como el proceso natural de un músico inquieto que no se conforma con lo que tiene entre manos. Siempre buscando más, este multi-instrumentista comenzó con la guitarra acústica interpretando las típicas canciones de fogata y de protesta para luego pasar violentamente al thrash metal con una banda que se llamaba Track, durante el período de apogeo de este movimiento en Chile (Manuel Plaza incluido). Entre tanto lo rechazaban del conservatorio en la Universidad de Chile -"aprobé la parte auditiva pero no la cultural", asegura- para luego decidirse por Publicidad y en lo musical apuntar hacia un pop comercial con una banda llamada Rapsodia; más tarde formaría una banda de covers de Metallica y Iron Maiden, hasta llegar a renunciar a todo tras la conclusión de que la música era su vida y que apostaría todas las fichas a una posible carrera artística.


En su periplo por las nacientes escuelas de Santiago pasó por las aulas de Roberto Lecaros y la Escuela Moderna de Música, pero sin duda que el destino le tenía reservadas sorpresas mucho más interesantes. "Cuando estaba estudiando con Roberto Lecaros -recuerda Joaquín- no agarré mucha onda porque era mucho solfeo, mucha teoría y nada de rock. Y entre todo este hueveo del rock, en el sur me saqué la cresta en auto, andaba súper loco, y la vida me cambió completamente. Cuando volví a Santiago decidí que quería estudiar piano -hasta ese momento sólo tocaba guitarra- y lo hice como un loco, con un método que se llama el Pianista Virtuoso. La cuestión es que por dos años estudié entre 8 y 10 horas diarias... Fue como una forma de reivindicarme conmigo mismo, como tratar de cachar pa' donde iba la cosa, porque yo no lo sabía. Eso cambió mi vida porque empecé a ver la música desde otra perspectiva".


Después de un breve paso por la Escuela Moderna compuso una música llamada "Big Bang", todo grabado por él con guitarras acústicas, piano acústico y voces, con la que postuló a la Universidad de Berkley en Estados Unidos, donde fue aceptado, sin beca, pero aceptado. Desde ese momento su vida y su forma de relacionarse con la música tenían una orientación más definida. Él mismo lo explica: "Berkley es la meca de los jazzistas pero no tanto de los rockeros, pero igual fueron cuatro años el descueve, estuve trabajando, estudiando, fue una experiencia de vida súper importante. Lo malo es que el rock no se aprende en ninguna escuela, se aprende en la calle, tocando. Entonces uno paga el precio de estar cuatro años estudiando en una escuela, como en una burbuja muy teórica, que al final te hace perder mucho tiempo. De todas maneras la experiencia fue la raja porque conocí mucha gente, hice un montón amigos y toqué mucho".


En Berkley nació Sofía, su banda en Estados Unidos, con la que luego de egresar de la Universidad se trasladó hasta Miami donde el sol, la arena y las guayaberas le prometían el festín más grande de sus vidas. "Sofía no tiene nada que ver con lo que estoy haciendo ahora, eran canciones más de amor, más pop... ahí yo tocaba la segunda guitarra y cantaba, además compuse casi todas las canciones, pero así muy "light head", escribiendo lo que me salía. Aunque la última etapa de la banda de verdad que estaba increíble, lastima que no la grabamos".

Después de recorrer intensamente la escena de bares de Miami, que asegura es más pequeña que la de Santiago y que sólo paga con alcohol, el 2000 surgió la posibilidad de venirse a Chile, en una decisión que tomó sin pensarlo demasiado y que en un principio pareció bastante traumática: "Cuando llegué me quedé solo, no tenía amigos, porque los que conocía ahora eran todos ingenieros y no tenían nada que ver con la música. Entonces me fui en la volá y me encerré en mi departamento; tenía un teclado, mucho vino y traté de llevar la experiencia hasta el extremo de la soledad para tratar de sacar algo de dentro de mi. Y así hice todo el disco. Los primeros dos temas los había hecho en Miami pero no los había producido y el resto todo lo hice acá, escribí como 40 temas y mucha música. El disco me gusta mucho, me siento muy reflejado en él, pero tiene un montón de limitaciones, el hecho de haberlo hecho sólo con una guitarra, un bajo y un teclado te frena bastante".


"SOLO"


Para quienes todavía no han tenido el placer de deleitarse con este viaje llamado "Solo" deben saber que la música que Joaquín Berríos desarrolla en su disco debut devanea entre la conceptualidad de Pink Floyd, la experimentación de King Crimson y las emociones de los primeros tiempos de David Bowie. Todo revuelto y ridiculizado al extremo de lo cartoonesco propio de una película de Tim Burton. Para Joaquín "es como un diario de vida del año pasado, como todo el proceso que lleve adentro. ¿Leíste La Metamorfosis de Kafka? Era como eso, un tipo encerrado, una cucaracha que estaba evolucionando en la larva a otra cosa. Es un disco bien oscuro, bien denso".


Dos temas que me encantaron fueron 'Anyway' y 'America' porque tiene mucho de caricaturas, mucho de Tim Burton en el Extraño Mundo de Jack...
"El disco es súper cartoonesco, es un drama pero todo muy exagerado. Por ejemplo 'America' trata sobre la sombra del conejo que uno ve cuando miramos a la Luna, un conejo que se escapó del País de las Maravillas porque a Alicia le faltó fé, entonces el conejo se puso a tomar y a fumar y el reloj que tenía lo cambió por crack... Me gustaría ene hacer un video en dibujos animados, lamentablemente sé que las letras no se entienden mucho, porque están en inglés, pero a ver si más adelante hacemos una edición con un librito que traiga la letras".


Por lo que me cuestas tienes muchas influencias, ¿por qué hiciste un disco tan conceptual como este?
"La verdad es que es la música que me salió. No sé si te ha pasado que cuando erai más chico te impresionaban muchas más bandas, discos que realmente te afectaban, pero después hay muchas menos bandas que te impresionen. Por ejemplo, el "OK Computer" de Radiohead fue uno de los últimos que dije "Ah, la cagó", pero cuando chico lo primero que me afectó fue Pink Floyd, y sobre todo The Wall, que es un concepto que está muy presente en mi disco; después me afectaron Stravinsky y Maurice Ravel, que son como las tres influencias má grendes que tengo".

¿Nunca pensaste hacer ese disco con más gente?
"Sí, originalmente cuando llegué a Chile, en abril del año pasado, estaba justo esa cuestión del Fondart, así que aplique con la idea de contratar músicos y hacer una producción, pero no pasó nada... lo que pasa es que tenía un teclado, que al final lo vendí para pagar la grabación del disco, y decidí grabarlo todo solo. Lo óptimo sería montar esta hueá con actrices, como una obra de teatro con música, porque tiene un cuento bastante operático".


¿Cuál es el plan para desarrollar este disco?
"La verdad que el plan que tenía era irme ahora a Estados Unidos para volver a armar Sofía, de hecho me estaban esperando, pero no me dieron la Visa porque cacharon que allá estuve ilegal mucho tiempo. Así que los planes cambiaron radicalmente, y lo que quiero hacer ahora es formar un trío de rock power, con mucha improvisación y que te de la libertad de tener un espacio. La idea es tocar en vivo y empezar de cero, hacer una banda nueva. Y por otro lado quiero armar un proyecto, porque así como la música del disco tengo un montón de canciones más pero que necesitan de una banda, con dos guitarras, teclados, pa' armar una cosa de verdad".


Como ven, los planes pueden cambiar para bien o para mal. En este caso se abre la posibilidad de que la escena chilena se vea fortalecida por un músico que no para de experimentar y que ya tiene un par de músicos vistos para armarse una buena banda. Mientras tanto háganse un favor y comiencen a intimar con "Solo", un disco que sorprende por su honestidad y elegancia.


Keko Peralta C.