Herbie Hancock: “Estoy tratando de hacer música de una forma totalmente nueva”

Uno de los emblemas del jazz estadounidense vuelve a Chile
Herbie Hancock

Con un espíritu siempre joven y con ganas de seguir ampliando los sonidos del jazz, increíblemente, el tecladista estadounidense de 78 años, lleva seis décadas componiendo y grabando música.  

En un principio, parte fundamental del jazz acústico y más tarde, de la revolución eléctrica que inauguró Miles Davis a fines de la década 60, la obra de Herbie Hancock es de una importancia innegable en la historia de la música contemporánea. No solo fusionó el género de base con funk, rítmicas africanas y sonidos electrónicos, sino que también llevó al jazz a un nivel de masividad que antes no tenía. 

Creador de estándares jazzísticos como ‘Cantaloupe Island’, ‘Watermelon Man’, ‘Maiden Voyage’ y ‘Chameleon’, su influencia es gigantesca en el presente. Músicos del jazz estadounidense actual, del hip-hop y del jazz electrónico que no tienen prejuicios con la popularidad, le deben millones a la herencia musical de Hancock.

Un protagonista privilegiado de la historia de esta corriente musical, que se apresta a visitar una vez más nuestro país, exactamente el próximo 12 de noviembre en el Teatro Caupolicán, en una nueva fecha del ciclo Santiago Fusión (Detalles en el afiche al final de la entrevista). Tuvimos la suerte de mantener una holgada conversación sobre variados temas con el tecladista. Acá lo que nos dijo.

-Hola señor Hancock, muchas gracias por su tiempo ¿Qué nos puede adelantar del show y de la banda con la que visitará Chile el próximo 12 de noviembre?
-En esta ocasión, iremos con un nuevo sonido, ya que en vez de tener vientos como instrumentos principales, ahora tendremos a un vocalista y a un armonicista. Nuestro cantante es Michael Mayo, un asombroso músico de jazz que hace uso de efectos electrónicos con su voz y genera algo realmente cool. El armonicista es Grégoire Maret, un tipo espectacular, ya lo van a ver. Son dos músicos de primer nivel. En el bajo tenemos a James Genus, con quien he estado trabajando hace ya varios años y en la batería a Justin Brown, quien es conocido por su labor junto a Robert Glasper. Es un grupo de jóvenes músicos de California, que han estado tocando, viviendo y siendo parte de una evolución en el mundo del jazz contemporáneo.

-Hablando de evolución, usted es un testigo y protagonista privilegiado de la historia del jazz desde principios de la década del 60. ¿Qué reflexión haría sobre el desarrollo que ha tenido el género durante estas casi seis décadas?
-Puedo decirte que el estilo tiene el gran mérito de haberse mantenido con vida durante todos estos años. Por supuesto, que ha habido instantes de altos y bajos, lo que es una cosa bastante natural. Pienso que en la línea de tiempo del jazz hay cerros y valles, es algo como respirar, es parte de estar vivo. Creo que en este momento el jazz se encuentra en un peak, ya que hay mucha gente joven está interesada en crear y tocar jazz de una nueva forma. Hay un nuevo grupo de gente en Los Ángeles, como Robert Glasper. Además, las personas jóvenes están escuchando jazz de manera creciente, gracias a gente como Kamasi Washington, Thundercat, Flying Lotus y varios otros. Pienso que lo que está sucediendo ahora con el género, es realmente importante. 

-Usted fue un importante integrante de la banda de Miles Davis durante casi una década, desde principios de los 60 a principios de los 70 ¿Cómo vivió esa revolución musical, que pasó desde el jazz acústico a la fusión eléctrica?
-Para mí fue más fácil de lo que podrías imaginar. La primera persona que me hizo tocar un instrumento eléctrico fue Miles Davis, cuando me uní a su banda y me pidió tocar un Fender Rhodes. En esa época, tenía poca idea acerca de este tipo de piano y mi mente estaba un tanto cerrada a la idea de un piano eléctrico. De hecho, nunca había visto ni menos escuchado uno (risas). Además, otros pianistas de esa época decían “el Fender Rhodes no es un piano, es un juguete” y, en general, todo tipo de cosas negativas con respecto a este instrumento. Pero cuando Miles llevó el piano al estudio, lo encendí, toqué un acorde y ¡me encantó como sonaba! (risas). Me di cuenta que el Rhodes se podía mezclar y combinar perfectamente con otro tipo de instrumentos. 

Más tarde, cuando los sintetizadores comenzaron a hacerse conocidos, me emocioné bastante, ya que en mi época en el colegio fui una especie de monitor de ingeniería, un ramo donde trabajamos con circuitos, así que estuve bien metido en lo que respecta a electrónica desde que era un niño. Siempre fui muy curioso, me gustaba saber cómo funcionaban las cosas. Entonces cuando llegaron los sintetizadores fue como “wow, mira esos botones, esas perillas, ¿para qué sirven?”. Luego mi curiosidad junto a mi limitada experiencia en ingeniería fue necesaria y muy importante para mantenerme interesado y aprender más y más acerca de los sintetizadores.

-Su obra de la década 70 es en extremo relevante, pues fue abriendo el jazz hacia nuevas fuentes estilísticas y sonoras. Pienso en discos como “Crossings”, “Sextant”, “The Jewel in the Lotus”, “Trust” y, sobretodo, “Head Hunters”. ¿Qué nos puede comentar y qué recuerdos tiene de aquel tan definitorio y fructífero período de su carrera musical? 
-Bueno, el grupo que tuve antes de Head Hunters lo llamábamos Mwandishi Band, con la que hicimos discos como “Crossings”, “Mwandishi” y “Sextant”. Era una banda bastante espacial y muy avant-garde. Luego, decidí hacer algo no tan espacial, sino que más terrestre, más conectado con la tierra y el suelo. Opté seguir con los sintetizadores, de hecho seguí tocándolos, pero luego agregamos vientos junto a Bennie Maupin, quien tocaba instrumentos un tanto extraños para esa época, como el saxello. Contraté a un bajista eléctrico, pero me interesaba que también supiera tocar el bajo acústico: Paul Jackson fue el indicado. En la batería se unió Harvey Mason, quien tocaba funk y jazz a la perfección. Para la gira invité a Mike Clark ya que Harvey no estaba disponible para salir, así que Mike quedó como miembro permanente de la banda. 

Hice eso porque ya estaba escuchando mucho funk y R&B, sobre todo a Sly Stone. Nací en Chicago, que es una ciudad de blues, así que el funk fue una revelación para mí en ese tiempo, por lo tanto lo natural para mí fue hacer una combinación de funk y jazz. Chick Corea ya estaba mezclando jazz y rock, también lo estaba haciendo Weather Report. Yo quería hacer funk, así que esa fue la razón de hacer esa banda, fue una muy buena época, que recuerdo con mucho cariño.

-En 2007 editó el elogiado disco “River: The Joni Letters”, con adaptaciones de piezas de Joni Mitchell. ¿Qué lo motivó a hacer ese álbum y cuál es su cercanía y valoración que tiene de la cantautora canadiense?
-Fue Jaco Pastorius quién me mostró la música de Joni. Jaco había comenzado a grabar y a realizar algunos conciertos con ella. De hecho, fue Joni quien le había pedido grabar y tocar con músicos de jazz, ya que escuchaba este tipo de música desde que era muy joven. Estaba influenciada por Billie Holiday y otras cantantes de jazz. Yo no sabía eso, para mi Joni era una cantante de folk. Más tarde, ella me dijo que se había dedicado al folk y al rock como un medio para transmitir sus poesías y así poder llegar de una forma más fácil al público, pero sus primeras influencias provenían del jazz y, en específico, de cantantes clásica del género. Luego, cuando tuvimos la oportunidad de tocar y grabar juntos, me di cuenta que ella sentía, escuchaba y tocaba música tal cual como un jazzista, tenía la misma disposición que un músico de jazz.

Joni ha sido mi amiga durante mucho tiempo. De hecho, hace algunas semanas tuve la oportunidad de tocar en un concierto en Los Ángeles con mi banda y la Orquesta Filarmónica de aquella ciudad y Joni apareció. Nos saludamos y hablamos por largo rato. Siento mucha admiración y respeto por ella como compositora, poeta y músico. Y bueno, durante los siguientes años de su carrera su banda ha sido conformada por músicos de jazz. Entre ellos, Pat Metheny y el mismo Jaco por nombrar algunos. Su grupo soporte siempre ha tenido una configuración jazzera, así que la conexión siempre ha estado ahí.

-Actualmente usted estaría trabajando en un nuevo disco con colaboraciones de músicos como Kendrick Lamar, Thundercat, Flying Lotus y Kamasi Washington. ¿Qué nos puede comentar de este trabajo en curso?
-Primero que todo, debo decirte que Kendrick está interesado en el proyecto, pero todavía no ha grabado nada. Él fue a mi estudio y conversamos acerca del disco, pero no hay nada seguro con él. De todas formas, en el disco están Kamasi Washington, Thundercat, Flying Lotus y también Jacob Collier. Hay varios músicos en distintos temas. Estamos en proceso de desarrollar la música para este proyecto, que nos ha llevado tiempo, ya que estoy tratando de hacer música de una forma totalmente distinta y nueva.

¿Cuál es su opinión del jazz europeo más de vanguardia o de otras vertientes del estilo que se han desarrollado fuera de Estados Unidos?
-Bueno, el jazz es desde hace tiempo una música internacional, que dejó de ser algo propiamente norteamericano. Hay tantos músicos de varias partes del mundo que se han convertido en maestros y expertos, que ejemplos encontramos en Israel, Italia, Alemania y también en Indonesia. Este tipo de música ha crecido gracias a la ayuda de gente de varios países. De hecho, hay una joven bajista aquí en Los Ángeles que conocí hace un par de meses y ¡es de Chile! Creo que nació en Perú y cuando era muy pequeña se fue a vivir a Chile, a los 4 o 5 años. Es una tremenda bajista. Estoy tan feliz de ver a más jóvenes mujeres dedicarse al jazz, he tenido la oportunidad de ver bateristas y bajistas extremadamente buenas en su ejecución.

-Finalmente, ¿qué recuerdos tiene de las otras veces en las que ha estado en Chile? ¿Conoce algo de la cultura de nuestro país? 
-Cuando he estado en Chile, solamente voy por dos días. Así que si contamos el total de días en que me ha tocado estar allá, creo que son diez, lo que no es tiempo suficiente para aprender sobre lo que está pasando musicalmente en tu país. Obviamente, tampoco he tenido tiempo para estar con músicos chilenos, pero es lo que normalmente sucede cuando estás de gira, quieres hacer muchas cosas pero el tiempo es muy limitado.

-¿Algún mensaje especial para los fans en Chile?
-Me encantaría que la gente se sienta cerca de este tipo de música, que invite a sus amigos y espero que todos disfrutemos la música que toco. Lo que digo es que cualquier persona que vaya a nuestro show en Chile, se va a transformar automáticamente en parte de mi banda, ya que siempre lo he dicho: no importa quién esté sobre el escenario, la otra parte de la banda es el público, ellos son nuestro combustible, nuestra energía, simplemente nos alimentamos todos juntos. Estoy realmente emocionado y ansioso de llegar y tocar, de estar en Santiago.

Muchas gracias señor Hancock. Un privilegio poder conversar con usted.

Entrevista y traducción: Claudio Lara.
Preguntas y edición: Héctor Aravena A.

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