Gustavo Santaolalla: “Siempre me gustaron los riesgos”

La experiencia del productor, que ahora recorre su carrera musical
Santaolalla

En todo el mundo, Gustavo Santaolalla ha sido reconocido como uno de los productores más respetados en el ámbito musical. Su nombre en los discos es carta segura, pasando al mundo de las bandas sonoras y también al videojuego. Con tamaña experiencia, recién ahora se vuelca a su actividad como músico, a través del espectáculo “Desandando el camino”, con el que llega a Chile.

“Tengo más de 100 discos producidos y te vas a fijar que los discos van de Molotov al Kronos Quartet... Es un espectro gigante porque no me gusta repetir fórmulas. Siempre me gustaron los riesgos… Me gustó siempre eso. Pero llegó un momento en mi vida, creo que tiene que ver con la edad. Cuando cumplí 60 años y la perspectiva de ser abuelo. Son cosas muy íntimas, personales, que me hicieron apretar el botón de pausa y pensar 'A ver, ¿cómo llegué acá?'. Porque nunca miré atrás”, comenta de entrada el argentino -que en su hoja de antecedentes figura trabajos junto a Café Tacvba, Gustavo Cerati, Julieta Venegas, Juanes y un largo etcétera, incluyendo música para películas, documentales y videojuegos- sobre los motivos que lo llevaron a lanzarse a una retrospectiva de su carrera, iniciada a fines de los 60 junto a Arco Iris y que ha lucido pasos destacados con Bajofondo.

- Empezaste a escribir siendo un niño. ¿Qué valor tienen para ti las canciones de Arco Iris, con todo lo que has hecho después?
- Encontré en esas canciones, desde las del principio, que me sonaban remodernas, hasta futuristas. Entonces eso me impulsó a revisar todo y me di cuenta de que los paradigmas me acompañaban eran los mismos, que tienen que ver con la vida, la muerte, el amor, quiénes somos, por qué estamos acá. Y también pasaron otras cosas, que como cantante e intérprete estaba en un lugar mucho mejor que cuando chico. Mi rango ha crecido vocalmente. Todo eso me impulsó a hacerlo y ver qué pasaba. El resultado fue magnífico, hermoso, porque el público es absolutamente heterogéneo. En general es música nueva para el público. Y para mí también. No es que las toqué veinte mil veces. Entonces, hay algo de frescura. No es un proyecto nostálgico en que la gente viene y ve 'Ah, está con este hit, y este hit, y este hit'. Para nada. Es como un viaje, una experiencia sonora y poética, y que ha funcionado bien.

Para otorgar un diálogo a tan largo camino, además de disperso, Santaolalla lanzó “Raconto”, un disco en vivo sobre el que descansará su actuación en el país -tercer país en que se presenta, después de Costa Rica. Es un proyecto muy íntimo -”es la cosa más personal que he hecho”- y rescata un cancionero pionero en la mezcla del rock con el folklore latinoamericano, compartiendo créditos en esto con gente como Los Jaivas, de quienes se declara un admirador.

- Un proyecto como Arco Iris llegó en un momento de mucho cambio, tanto en lo artístico como en lo social, pero no llevaba la bandera del rock.
- Yo tuve esa visión de la identidad, de que era importante. Si bien el rock se había convertido en el folklore de los jóvenes del mundo, el rock era una actitud, que escogieron los jóvenes del mundo para comentar sobre el sistema y todo eso, ¿no? Entonces yo decía 'Bueno, nosotros no podemos cantar en inglés'. Pero después no era sólo eso, sino que también tocar en castellano. Tocar con nuestros ritmos, con nuestros instrumentos. Fuimos muy criticados por la 'intelligentsia' del rock. Por eso el tema de la identidad siempre fue muy importante para mí y me acompaña hasta el día de hoy. Vos pensás que un tema como 'The Last of Us', el tema principal del videojuego, está escrito con un ronroco en un ritmo de 6x8, que es medio de chacarera, y sin embargo es un tema del videojuego que todos los chicos del mundo adoran y aman, pero yo sé que ahí está mi identidad. Como sé que en 'Brokeback Mountain', que es un tema de americana y todo, está Atahualpa Yupanqui. Eso lo sé yo, sé que está ahí, en esa guitarra.

- Hay una corriente de opinión que asegura que la música -o el rock, más concretamente- no se encuentra de buena salud.
- Yo siento que estamos en un momento de transición. En todo: en el planeta, en el mundo, en el cosmos. Y en el mundo del rock y la música alternativa también. Si bien yo he visto esta curva up and down, ahora es realmente un momento de bache, así grande, en donde los oídos de los chicos han sido capturados por otras cosas, más por la música urbana y otras expresiones, que también son válidas… ¿Cuál es la última gran banda? Radiohead. Y después de Radiohead, ¿qué? Hay un agujero gigante. Pero yo he visto esto. Quizás viene otra cosa, otra expresión. Yo estoy seguro que en un garage, en un dormitorio, en un cuartito, hay unos chicos haciendo algo. Porque los jóvenes siempre van a buscar una forma de expresarse y de comunicarse globalmente. Sé que eso va a ocurrir.

- En la época de Arco Iris, habían muchas expresiones que iban más allá de la música, congeniaban y formaban algo poderoso. ¿Lo ves ahora?
- Creo que la música que hago tiene un alto nivel de espiritualidad. Siempre encontré esa relación y siempre seguí esa búsqueda. Si bien me aparté de la iglesia -cuando niño quería ser cura-, después viví una vida prácticamente monástica entre los 18 y 24 años, como un monje, en plena fama de Arco Iris. Yo no comía carne, no tomaba alcohol, no hacía drogas, ayunaba una vez por semana, practicaba yoga todos los días y era célibe. Entre los 18 y los 24 años, con la fama de Arco Iris y con todo ahí adelante, pero con una búsqueda espiritual muy fuerte. Después recuperé el tiempo perdido de todo, y más. Me balanceé y me equilibré.

- ¿Cómo ha sido tu amistad con Jorge González?
- Lo adoro, lo quiero mucho. Lo considero un artista muy grande, un tipo que no ha tenido el reconocimiento. Quizás un poco por cómo es él, pero que no tiene el reconocimiento global. Seguramente que aquí sí, pero fuera de Chile no tiene todo el reconocimiento que debería tener. Hay dos temas del disco Corazones, 'Estrechez de corazón' y 'Tren al sur', que hoy en Los Angeles (California), vas a cualquier concierto de rock en español, y pasan música, o en una noche en un club hispano, en algún momento van a sonar esos dos temas. Son icónicos. Él fue el precursor de todo lo que es la movida de la cumbia electrónica. ¡Pero antes que nadie! Es un artista muy especial. Estoy acá para verlo también. De hecho, participé ahora en un álbum que se está haciendo, como un tributo a él. Están haciendo todas las canciones de Corazones, y yo participé haciendo una.

Jean Parraguez

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