Fulano

Entrevista con Arlette Jequier
Fulano

Hace seis años la temprana muerte del tecladista Jaime Vivanco, aparecía como una causa irrebatible del fin de los emblemáticos Fulano. Pero con el pasar del tiempo, el duelo y la desazón por la inesperada partida de quien fuera uno de los fundadores de la banda, se fue convirtiendo en ganas de celebrar la música, de recordar su paso por el mundo, de volver a tocar esos temas que marcaron a fuego la música chilena.

 

Fulano decidió que era el momento propicio para volver a entregar sus dosis necesarias de provocación y desenfreno. Y el festejo es por partida doble. Regresan después de seis años y cumplen 25 años desde su formación en 1984. Ese espacio invisible pero tan real de catarsis colectiva creado por la banda de Arlette Jequier, Cristián Crisosto, Jorge Campos, Raúl Aliaga, Jaime Vázquez y el flamante nuevo tecladista, Felipe Muñoz, vuelve a entrar en acción para resucitar a este ente musical autónomo y con vida independiente.

 

El grupo que en el absurdo, la ironía, el humor y la ambigüedad, logró fundar una de las propuestas más desprejuiciadas y potentes de música fusión que se tenga memoria en el país, retorna con nuevos bríos y energías, para encender al público nacional y de pasada, demostrar que, a pesar de su larga ausencia, siempre estuvieron latentes en todos los amantes de la música de una banda única en su especie. Señores, la farsa de una agrupación inclasificable, continúa remeciendo las mentes acalladas y planas de la conciencia nacional, para sacudirlas con sus notas infernales y su discurso intertextual, para -eso es seguro-, no dejar a nadie indiferente.

 

Con el fin de profundizar en este nuevo asalto del quinteto, que se presentó por primera vez en dos fechas en el Teatro Oriente el 10 de julio, conversamos con Arlette Jequier, una de las fundadoras de la banda, quien nos lleva por un recorrido por los sentimientos, los nuevos planes, las emociones y los verdaderos motivos tras este regreso, sin duda histórico para la música chilena.

 

Hola Arlette, muchas gracias por esta entrevista. Cuéntame cómo fue que decidieron volver a reunirse y cuál creen que fue la motivación más importante y profunda para hacerlo a nivel musical pero también humano. ¿Tal vez una forma de traer a la memoria a Jaime Vivanco?

 

“Cuando Jaime muere para nosotros fue espantoso. Nunca me había pasado en la vida, perder a alguien tan importante. Fue muy duro para nosotros como grupo. Nos desintegramos. Entonces, nunca estuvo la idea de continuar, por un tema de respeto a los ciclos y a las situaciones humanas dolorosas que toman tiempo. Nos demoramos casi seis años. Pero a pesar de que todos se concentraron en sus proyectos personales y actividades paralelas, finalmente, algunas conversaciones telefónicas y reuniones, claramente demostraron que teníamos muchas ganas de volver.

 

La música de Fulano para nosotros es algo muy profundo que tiene que ver con cómo nos hemos ido formando como músicos; de la concepción que tenemos de lo que significa la música y de cómo pararnos en la vida. Fueron 18 años junto a Jaime donde vivimos experiencias extremadamente fuertes. Nos juntamos nuevamente y, apelando a la necesidad de seguir un trabajo que nos produce tanta satisfacción en muchos planos, es que quisimos volver.

 

Pero como ha pasado el tiempo y ya estamos más viejos y comprendemos mejor como es el sistema, también esta vez, el hecho de volver, va a significar que podemos tomar el trabajo de una manera mucho más inteligente como banda y hacer cosas que siempre hemos querido, como poder salir al exterior. Entonces hemos aprendido cosas prácticas y vamos a tratar de plasmar lo que siempre hemos querido que es difundir la música de Fulano”.

 

¿Cómo se sintieron al juntarse a ensayar después de tanto tiempo y, en ese sentido, cómo fue que se dio la re-incorporación de Jaime Vázquez?

 

“Desde las primeras reuniones no hubo duda con el tema del regreso de Vásquez, porque él siempre fue un personaje ultra importante en el Fulano, que además de ser un gran músico, le daba un sello muy particular al grupo. Los ensayos han sido “gozosos”. Es tal la empatía y la onda que tenemos, que nos divertimos mucho haciendo lo que hacemos. Hay mucho humor, muy buen ánimo y gran disposición, entonces simplemente es un placer. Lo divertido además es darnos cuenta cómo uno se acuerda de la música, pero esa memoria de los dedos, a nivel celular, que está en el cuerpo. Los dedos se acuerdan solos. Ha sido retomar todo denuevo. Volver a sentir cosas bien impactantes porque temas que no tocábamos hace seis años. Han pasado muchas cosas”.

 

Hablemos un poco de cómo fue que llegaron al tecladista Felipe Muñoz  ¿como ven que se ha insertado en el funcionamiento de de la banda y cuál creen que es su aporte específico?

 

“Felipe es muy joven. Tiene 24 años y se formó como músico primero en la Escuela Moderna y luego se fue a estudiar a Berkeley en Sao Paulo. Ha tenido grandes maestros y ha demostrado ser un tipo extremadamente talentoso. De carácter además es una persona muy dúctil, muy amable, lo que es básico para conformar un grupo humano que se entienda. Con una persona conflictiva estaríamos perdidos. Llegamos a él a través del saxofonista de MediaBanda, Cristóbal Dahm, quien nos lo presentó. Comenzamos a ensayar más o menos en febrero y él visualizó el trabajo que venía y decidió finalmente quedarse con nosotros. Así que ha sido un placer la integración de Felipe. Cristián Crisosto dice, “o él es un joven que piensa como nosotros los viejos o nosotros somos los viejos que pensamos como jóvenes”.

 

Además, su lenguaje musical es muy rico y siempre ha estado muy abierto a esta nueva forma de hacer música para él, porque viene de un mundo mucho más técnico, estructurado y apegado a las partituras. Entonces, encontrarse con la manera que tenemos nosotros, que es más bien exponerse, que tiene que ver con el juego y con lo impredecible, para él ha significado enfrentarse a otra manera de funcionamiento creativo, lo que obviamente, ha sido muy enriquecedor y estimulante para él. Además, le da un nuevo enfoque a los temas compuestos y los abre hacia otro lado, con solos muy distintos a los que hacía Vivanco. Para nosotros también ha sido un desafío porque nos ha tocado recrear los temas desde un nuevo prisma”.

 

Confesiones de seis años

 

 

De cierto modo, con este regreso, ¿creen que se cierra el duelo para la banda por la partida de Vivanco?  ¿Qué sentimientos u opiniones tienes sobre ese proceso interno, teniendo en cuenta la obvia amistad, pero también, que fue uno de los integrantes fundadores de la banda y uno de sus importantes compositores.

 

“La perdida, aunque es parte de la vida, es algo complejo. Creo que como Fulano no ha cambiado mucho los integrantes, los pilares siguen ahí súper firmes. Pero bueno, aunque Vivanco es irremplazable, ahora entendimos que estamos nosotros vivos también. Que somos los que quedamos y que tenemos el espíritu que fue parte de los orígenes de la banda. Es decir, nos criamos juntos, nos hicimos músicos juntos, entonces, pensamos que es mejor celebrar lo que tenemos que echarse a morir. Sentimos que hay mucho que hacer todavía. Pienso que la creatividad que hemos ido cultivando es un ejercicio que hay que seguir acrecentando en el “hacer”.

 

Entonces, la mejor forma de recordar a Jaime es a través de la belleza de su música. Cuando tocamos sus temas, él está ahí. Esa es una buena manera de tenerlo súper presente. Todos los ciclos se cierran, el duelo, la pena, finalmente pasan y viven un proceso natural. Y bueno, hay que seguir, ahí está el misterio de la vida y la muerte. Uno está hecho para el cambio. No me refiero a una situación acomodaticia, pero obviamente que necesitábamos juntarnos y hay mucha alegría. Así como Jaime tenía un tema que se llamaba “Confesiones de tres minutos”, éstas fueron de seis años”.

 

Siempre en la banda ha estado presente un espíritu provocativo e irónico, pero ¿cuál es la idea que trataron de plasmar en este regreso con el lema “la farsa continúa”?

 

“Esas idea siempre salen de los debates que hacemos dentro del grupo. Los Fulano funcionan mucho en el caos. Pero un caos que se ordena solo en la retroalimentación que se da en la banda. Finalmente lo de “la farsa continúa” es porque nuestro sistema creativo se basa en el absurdo. Poniendo el acento en la ironía, en el humor, es que uno puede relativizar las cosas, puede abordar los temas y hablar de todo sin demasiadas restricciones.

 

El hecho de ser “transgresores” con la letra y la música, es que te permite la libertad de poder decir. Eso es lo que nosotros buscamos. No estar en el establishment y conservar situaciones que se van rigidizando, sino que al contrario. Nos interesa movilizarnos constantemente de un lugar seguro y provocar, en vez de quedarnos rígidos en una manera de hacer las cosas. Quedarse estancado es fatal para cualquier creador. Nos sentimos creadores no un sentido egótico, sino más bien entendido como un ejercicio que tiene que ver con cómo estás mirando las cosas y qué lo que buscas finalmente.

 

Nosotros buscamos movernos e idealmente provocar y que los temas te dejan pensando y te inquieten. Por eso también utilizamos la fusión, porque tiene que ver con tomar musicalmente lo que quieras. Es decir, seguir “un” estilo definido como el rock, el reggae o la balada, te hace quedarte en una emoción, en una manera de crear, y eso, para nosotros, implica un aburrimiento profundo”.

 

El poder más grande de la música

 

Siempre en la banda ha estado presente un espíritu provocativo e irónico, ¿pero cuál es la idea que trataron de plasmar en este regreso con el lema “la farsa continúa”?

 

“Principalmente lo que estamos haciendo es recuperar, tal vez aleatoriamente, temas de los distintos discos. Creo que lo nuevo es el nuevo tecladista que es algo fuerte. La música obviamente va a sonar a Fulano, pero tiene un sabor distinto. Además, nosotros estamos distintos, simplemente porque la vida pasa. Y bueno, hay una puesta en escena e ideas que estamos desarrollando. Pero lo importante principalmente es el reencuentro; el poder reactivar esa energía poderosa que nos alimenta a nosotros y al público. Volver a sentir eso es muy apasionante. Sentir esa energía y hacer un encuentro de lo que significa la música de Fulano que es esa cosa motivadora y siempre renovante. Vamos a hacer un orden que va a proyectar un viaje, que va a estar reflejado en la iluminación, gráfica, imágenes en un show multimedial. Romper, irrumpir y crear ese espacio necesario para poder salirse de lo rutinario y darse espacio para poder conectar”.

 

Sin duda que la noticia del regreso de Fulano ha generado expectativas en los fans de siempre, pero también en generaciones más jóvenes que podrán verlos en vivo por primera vez ¿Qué sensación tienen al respecto y qué importancia le otorgan al encuentro de una audiencia, al menos en algún grado, nueva?

 

“Es muy loco. Como los tiempos van cambiando tan rápido, ahora tenemos facebook, myspace y decenas de instrumentos más. Entonces hemos tenido una interacción tan “power” de la gente, con un feedback impresionante. Cosa que nosotros antes sólo teníamos en los mismos conciertos. Pero ahora, con Internet, uno puede visualizar otras cosas. Básicamente nos hemos dado cuenta que hay mucho interés en personas de todas las edades”.

 

Llama mucho la atención lo importante que es para la gente este regreso ¿Qué te pasa a ti con eso?

 

“Lo encuentro increíble. Ese es el poder de la música: conectar a la gente, crear un lenguaje y una comunicación donde hay un sentimiento similar. El lograr hacer eco en las personas es el poder más grande de la música. Para nosotros es muy significativo el conectar y que se cree la empatía. Eso es algo realmente mágico. Es el poder del arte. Porque comunicar es lo más difícil en este sistema tan hermético y tan complejo. Entonces que una persona joven nos vea es súper importante, porque es un lenguaje que se construyó en los años 80 y 90, pero que, sin embargo, está totalmente vigente.

 

Hay un desafío importante con las líricas. El ubicarlas en el contexto de hoy nos va a permitir decir cosas que aunque ya no están, son parte de lo que somos hoy día y, que de algún u otro modo, están presentes. Hay cosas que a pesar del tiempo, no han cambiado en nada, en términos políticos están iguales. Aún no se resuelven muchos asuntos fundamentales de nuestra sociedad. Entonces vuelvo a lo de “la farsa continúa”, porque mucho se habla pero poco se dice. El poder volver a remover un poco y tener una posición crítica e irónica frente al mundo. Los ciudadanos tenemos que patalear”.

 

La pregunta obvia es qué sucederá con la banda después de estos dos conciertos. ¿Seguirán tocando en vivo? ¿tienen planes de componer y eventualmente grabar algún material nuevo? ¿Han salido nuevas ideas en los ensayos?

 

“Todo eso. Además vamos a grabar el show, lo que es muy importante, porque en la historia de Fulano no existe un material audiovisual. Fulano ha estado muy presente pero sólo en la memoria pero no en términos prácticos. Ojalá itinerar, salir para afuera y hacer música nueva obviamente. Creo que debe existir una correspondencia musical actual a lo que vivimos ahora. Hace mucho tiempo que no hacemos música nueva, pero eso viene”.

 

 

Ustedes supieron mezclar como pocos una aguda crítica social, siempre con humor e ingenio, con una estética musical desprejuiciada, ecléctica y casi imposible de describir y menos, encasillar.  ¿Cómo ven que esos factores han sido influyentes en la popularidad y el respeto que existe por la banda, diría, casi de forma transversal?

 

“El hecho de tener la oportunidad de decir, es algo que uno tiene que estar consciente de la responsabilidad. Un texto significa muchas cosas. El poder conectar y que tenga un impacto en las personas y que uno lo tome como algo que se hace cargo porque es algo que nos pasa es re importante. Creo que Fulano ha podido de algún modo hablar por los demás. Ahora, en términos musicales, cada uno de los integrantes ha sido muy riguroso con sus instrumentos. El hecho de ser un grupo que de alguna forma ha creado un sonido. Uno dice “Fulano” y sabe que es un sonido específico. Eso significa que cada uno ha tomado su instrumento con una profundidad que al ensamblarse logra eso “nuevo”. Logra una identificación. Me siento orgullosa de esto.

 

Por ejemplo, en mi caso, la voz siempre la quise llevar más allá de la forma canción o de algo que hay referentes súper claros de interpretes. Sentí que el instrumento vocal tiene una dimensión tan amplia que lo quise llevar al plano del instrumento. El poder llevar todo junto, improvisar y crear música, sin demasiados complejos y límites, te lleva a un plano especial de creación. Eso es reconocible por todos. Otro punto importante es la coherencia. El no transar, el considerar que tu música y tu texto hablan de ti, por lo tanto, es incorruptible. Todos somos porfiadísimos y siempre hemos podido responder con orgullo con lo que hemos hecho, sin haber transado ni política ni económicamente.

 

A pesar de que dicen, "ustedes no supieron moverse, no tuvieron buen productor". El costo de hacer algo que no tiene muchos referentes, significa que estás muy solo. Tomando en cuenta eso, el resultado que hemos tenido como banda a través del tiempo, ha sido sorprendente para nosotros, porque todo nació como una necesidad propia, como músicos hacia fuera. Nunca fue de afuera hacia adentro, siempre de adentro hacia fuera. Eso ha tenido un impacto en los demás y es lo que ha sido sorprendente para  nosotros”.

 

En ese sentido y con el pasar de los años, ¿cómo creen que han ido evolucionando las ideas políticas dentro de la banda y cómo ven que el grupo inserta su discurso en el Chile actual?

 

“Usar esta cosa media oculta y transgresora que no la puedes tomar de muchos lados porque no tiene una forma definida, te permite escurrirte como el agua y remover con elementos que no eran comunes. Nos preguntábamos porqué no nos pasó nada en el período de la dictadura. Nunca nos tocaron. Era porque no se entendía”.

 

Héctor Aravena A.-

Fotos: Archivo Fulano/Ignacio Orrego.-

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