El regreso a todo rock

Cuatro años de espera no han terminado con el interés de Francisco Rojas y compañía por dar a conocer su música. Esta vez nos sorprenden con un nuevo integrante, el súper guitarrista Alejandro Silva, y un disco lleno de rock y guitarras distorsionadas, que se entremezclan con canciones más lentas pero igualmente intensas. En general con todo lo que nos tienen acostumbrados: un poco de blues, otro poco de funk y por sobre todo, mucho rock & roll del bueno, que se constituye en la carta de presentación de este remozado Mandrácula 2001.

 

 

Luego de iniciarse en la Banda del Capitán Corneta, agrupación que fusionaba elementos del blues, el jazz y el funk con toda la potencia del rock, Francisco Rojas (voz y armónica), Cristóbal Rojas (batería) y Miguel Pérez (bajo), se unieron a los sonidos setenteros del guitarrista Vladimir Groppas para dar vida, hacia fines de 1995, a Mandrácula.

 

Con ese antecedente lanzaron su primer epé en 1996, titulado “Estoy Llegando Muy Cerca” para el sello BMG en un momento en que a las compañías les interesaba todo lo que fuera nacional. Una vez terminada esta fiebre musical, la banda fue contratada por Alerce con quienes editaron su álbum homónimo en 1997 y se hicieron conocidos gracias a la canción ‘Verde Claro’, que incluso les significó ser premiados por la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, como el Mejor Intérprete de Rock en 1998.

 

Tras ello, vino un período de silencio que involucró la salida del guitarrista Vladimir Groppas justo antes de la grabación del nuevo disco y la llegada, luego de una ardua y larga búsqueda, de Alejandro Silva, quien de aquí en adelante se hará cargo de las seis cuerdas. Todo esto nos cuenta, en exclusiva para Rockaxis, su vocalista Francisco Rojas.

 

¿Por qué demoraron tanto en sacar esta segunda producción?

“En el disco anterior teníamos el apoyo de Alerce, pero trabajar con ellos es lo mismo que ser independiente. Al final cuando quisimos hacer este álbum, nos dijeron que no iban a sacar producciones nuevas y que sólo teníamos que trabajar con el disco que habíamos hecho; ante eso, estuvimos harto tiempo viendo cuál era la posibilidad más cercana pa’ poder auto-producirse. Nos demoramos por eso y al final lo hicimos nosotros mismos”.

 

¿Cuándo empezaron a trabajar en la composición del álbum?

“Desde que sacamos el disco anterior, teníamos una suerte de material que íbamos juntando. Justo cuando estábamos a punto de meternos al estudio se fue el guitarrista, pero lo bueno fue que la mayoría de las composiciones son mías con el resto de la banda, por lo que no costó tanto que las pudiera tocar yo mismo”.

 

¿Cuándo y por qué se fue Vladimir Groppas?

“Se fue hace ocho meses; estábamos en el segundo día de grabación y le bajó una “taimᔠmedia rara y se fue más o menos en mala, se aburrió del cuento y nunca nos dijo nada. Un día llegó, colapsó y se fue, por lo que tuvimos que asumir el disco entre los tres e invitar a amigos para que tocaran la guitarra, entre ellos Emilio García y Rodrigo Bari, que hizo los solos del álbum”.

 

¿Les perjudicó esta deserción en la grabación de la placa?

“Al principio sí, yo toco guitarra y hay muchas cosas que igual hago, pero en vivo no puedo ser la primera guitarra y el cantante. Nos afectó porque costó llegar hasta Alejandro; probamos a Emilio García, a Rodrigo Bari, a Juan Andrés Anderson y a mucha gente, pero no nos gustó ninguno. La última opción fue Alejandro Silva, no porque quisiéramos dejarlo para el final, pero se dio así y enganchó altiro”.

 

Hablando un poco de la integración de Alejandro a la banda. ¿En qué condiciones se incorpora al grupo?

“Es un Mandrácula más. Es verdad que él tiene un plus porque tiene un público cautivo que lo sigue, pero lo lógico es que esa gente se sume al nuestro; hemos tratado de darle ese carácter: No somos nosotros y Alejandro Silva, sino que el nuevo Mandrácula es con él en nuestras filas”.

 

¿Van a variar los temas teniendo en cuenta la calidad instrumental de Alejandro?

“De hecho ya suenan distinto y estamos abiertos a eso. Uno lamentablemente tiende a comparar, no creo que Alejandro sea más rockero que Vladimir, pero domina otros códigos, porque Groppas era muy setentón y ligado a Black Sabbath, pero no entendía la guitarra apañada y eso es algo que el Silva domina a la perfección”.

 

¿Crees que se abren mayores posibilidades musicales con el ingreso de Alejandro Silva al grupo?

“Internamente sí, porque siento que con él puedo trabajar mis ideas. Yo tenía esa pared con Vladimir, nos costaba componer porque no teníamos mucha comunicación; él tenía un prejuicio, pero Alejandro es súper abierto y sabe que toca la raja y que yo no le quiero quitar el puesto, pero en el momento en que estás trabajando, te encuentras en un mismo nivel y tienes que ponerte a la altura”.

 

Ahora, hablando un poco del disco, que me dijiste que se va a llamar “Sexy”, es posible apreciar un cierto vestigio de crítica social en las letras, sobre todo en la primera, ‘Narcopolítico’.

“Esa canción habla de que ya está todo transgredido. En esta sociedad está muy delimitado lo que es bueno y malo, y desde que uno es chico te rigen ciertos parámetros para decidirlo. Por ejemplo, tienes que ir a misa todos los domingos, portarte bien o tener el pelo corto. Estos son los clásicos códigos “hueones” que establece la sociedad. La letra dice: “se gana el cielo yendo a misa una vez a la semana”; esto es para los hueones que en la semana son unos hijos de puta y el domingo rezan y dicen: “paso diez lucas y estoy salvado”.

 

¿En ‘Muerte al Rock and Roll’ hablas un poco sobre el pobre medio musical chileno?

“Es una canción a la empresa del rock en general, porque nos hemos decepcionado mucho con los sellos grandes, ya que hay ciertos parámetros que te cambian como grupo, te tuercen e inducen a tener un look especial, a componer temas taquilleros y una baladita pa’ que pegue en todos lados. Nosotros pasamos por BMG y fue terrible”.

 

¿Entonces es un rechazo a los grupos prefabricados que están de moda actualmente?

“Es una crítica al producto, a las Súper Nova, que te gusten o no, es un producto hecho y el rock como yo lo veo tiene esa característica natural de ser auténtico, no como esta camada de grupos hueones como Blink 182 o el aggro que es una mierda. Entonces el rock pierde su esencia vital, que es hacer música porque la sientes, te gusta, te sale bien y te representa”.

 

¿Qué va a pasar con la producción?

“Necesito saber qué pasa con el Lito Zerené, que es nuestro socio en el disco y si a él le sale algo con un sello tengo que respetar esa parte, si no, va a salir independiente. Yo tengo mis dudas con las casas discográficas, es bueno por el apoyo que significa, pero a estas alturas... aunque sería bueno salir de la marginalidad, desaparecer y aparecer de vez en cuando”.

 

Rodrigo Carvajal U.

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