Dropkick Murphys: "Si ves un elemento fascista, deshazte de él"

Hablamos con Ken Casey
Dropkick Murphys: "Si ves un elemento fascista, deshazte de él"

No son pocos los hitos obtenidos por Dropkick Murphys en sus dos décadas de carrera. Aparte de revitalizar el punk incluyendo la música tradicional celta a su identidad musical, el grupo ha sumado una visibilidad impensada, al punto de sumar fans de la talla de Martin Scorsese y Bruce Springsteen. En su noveno intento en estudio, “11 Short Stories of Pain & Glory” siguen rugiendo con fuerza los suburbios de Boston y un sentido llamado de esperanza y unidad. Sudamérica los recibe, nuevamente, con los brazos abiertos y aprovechamos esta nueva aventura para conversar con Ken Casey.

- En “11 Short stories of Pain & Glory” se respira una fuerte carga emotiva. Hablemos de esas historias personales que construyeron la esencia de este disco.
- Desde un punto de vista emocional, supongo que comenzaré a hablar del lado negativo de las emociones. Nosotros hemos tenido un montón de gente muerta por sobredosis de heroína en nuestra comunidad, tal vez 30 personas que conocí de cerca en el último año y eso es muy duro. Es una estadística muy loca y ha sido muy duro lidiar con eso. Obviamente, el otro lado más emocional en el álbum es el tema de la maratón. Hay una canción que es sobre el ataque terrorista a Boston del 2013. Entonces, cuando te golpean así de fuerte es difícil, pero a la vez es cuando hay más sinceridad en tus canciones. Es más personal y es la manera de lidiar con tu pena; por otro lado, el atentado terrorista fue una cosa terrible, desearía que nunca hubiese pasado, pero en la parte positiva, trajo un sentido de unidad en la gente de Boston. Los unió como comunidad para ayudar a los familiares de las víctimas, hasta hoy. Y por el lado de las sobredosis, también hay un lado positivo de la historia. Mucha gente ha superado la adicción y recibido ayuda para mantenerse vivos. La banda ha estado muy involucrada con causas para salir en ayuda de la gente. Cada vez que hay algo negativo, tratamos de darle un enfoque positivo como banda.

- De hecho, hay un fuerte sentido de unidad y nostalgia en esa canción que mencionas, ‘4-15-13’. ¿Cómo cambió Boston y tu vida después del ataque?
- Yo creo que lo que hizo ese ataque tan trágico fue que la gente involucrada en la maratón lo hacía para recaudar fondos para caridad y fue un evento familiar. Nos golpeó en la forma más sensible, porque había niños y como dice la canción es sentir cómo perdimos la inocencia ese día. Nadie ni en su peor pesadilla hubiese anticipado una tragedia de estas magnitudes y otras ciudades en el mundo se han visto afectadas. Estoy muy orgulloso de los ciudadanos de Boston, su solidaridad y cómo enfrentaron la situación.

- Tu banda no es estrictamente política, pero hay varios hechos que no pueden pasar desapercibidos. Es difícil mantener ese optimismo y esperanza que irradian sus canciones.
- Entiendo, depende de la situación, pero también se trata de disfrutar el presente y asegurarte que tu familia y tu gente cercana sepan que los amas. La vida es valiosa y te puedes ir a la mierda  en cualquier segundo. Trato de dar lo mejor cada día y no dar las cosas por sentado. La música es el mejor escape para olvidar tus problemas, por eso la banda en cada muestra en cada álbum un mensaje político a nuestra manera y un sentido de diversión, incluso habiendo vivido situaciones trágicas y complicadas. No te tomes todo tan en serio, a veces es bueno reírse de ti mismo. Creemos que es importante mezclar canciones que son sensibles con temas más divertidos, queremos ser una vía de escape para la gente.

- Recordando el incidente cuando tocaron en Terminal 5, no son pocos los shows de punk rock que han contado con la presencia de nazis. ¿Cómo lidias con estas situaciones y cuál es tu mensaje a los fascistas?
- Realmente ya no tenemos que lidiar con eso. En nuestros inicios como banda fuimos súper claros: los nazis no son bienvenidos en nuestros shows. Lo que pasó en Terminal 5 fue atípico, no habíamos tenido una situación como esa en mucho tiempo, casi 15 años atrás si mal no recuerdo. Como cualquier fascista quería la atención, molestar a la gente y desafortunadamente en youtube, ese idiota lo consiguió. Yo lo manejé bien, pero también desearía que él no hubiese tenido la atención que logró, porque dio la impresión que el problema fuese recurrente cuando está muy lejos de serlo. La escena punk ha hecho un gran trabajo para hacer que ellos desaparezcan y no sean parte de nuestros conciertos. El mensaje es simple: lucha por tu escena y si ves un elemento fascista, deshazte de él. Así ha sido en Boston y en Estados Unidos.

- Fuera de Norteamérica, ¿sienten alguna conexión real con Sudamérica? Su debut en Santiago fue potente y emotivo, se les veía muy prendidos con la gente.
- Todo ese tour destacó para nosotros, la gente fue tan apasionada, amigable y fraterna. En algunas instancias, el promotor nos dijo que no podíamos hablar con ellos porque había disturbios y problemas con la policía, pero salimos a la calle y solo nos encontramos con gente buena onda y entusiasta. Sudamérica ha sido uno de los puntos altos de nuestra historia y estoy entusiasmadísimo con este regreso.

- Tengo entendido que The Clash es una de sus mayores influencias. ¡De hecho el hijo mayor de Al se llama Strummer!  ¿Cómo fue para ustedes conocer a Joe cuando estaba con los Mescaleros?
- ¡Sí! (risas) El hijo de Al se llama Strummer y The Clash es una enorme influencia para nosotros. Conocimos a Joe con los Mescaleros. Lanzaron unos discos en Hellcat y nosotros estábamos en ese sello. Uf, él sí que era el hombre del pueblo, tenía los pies sobre la tierra; es tan increíble cuando conoces a una persona cuya música tuvo tanto impacto en tu vida, hermano.  Yo era fanático de otra gran banda británica, no diré cuál, pero cuando los conocí se arruinó todo mi amor por el grupo, porque eran unos imbéciles. Pero, ¿sabes? cuando conocí a Joe era todo lo que me imaginé. Validó todo que pensaba de él. Fue un gran momento en mi vida. Es tan triste que ya no esté con nosotros, hermano (suspira).

- ¿Sientes que Dropkick Murphys esté continuando el legado de The Clash en términos de fusión musical?
- Creo que, desde un lado diferente, nosotros tratamos de expandir los límites del punk rock. Claramente, está la influencia irlandesa, pero también respetamos las raíces del punk. Llevamos un discurso político y social similar a ellos. Aunque seamos francos, nunca seremos tan grandes como ellos, pero sentimos una influencia gigante por The Clash y si podemos mantener esa tradición a nuestra manera, seríamos muy felices.

- En la escena del punk rock, ¿cuál es la banda que más admiras actualmente?
- Es una gran pregunta. Una de mis bandas favoritas de todos los tiempos es Cock Sparrer que venían antes que muchos desde Gran Bretaña. Son súper humildes, tuve la chance de conocerlos y es más, ¡vamos a hacer un split con ellos!

- Excelente
- Sí, estamos contentos con eso. Vamos a tocar una de sus canciones y ellos harán lo mismo con un tema de Dropkick Murphys. La banda se formó a mediados de los 70 y el hecho de que sigan tocando igual sin sentirse viejos es inspirador. Si tuviera que elegir una banda serían ellos. Larga vida a Cock Sparrer.

- ¿Alguna vez pensaste lograr tanto éxito con Dropkick Murphys?
- ¡No, nunca! ¿Te digo algo? Dropkick Murphys partió como una broma. Un amigo dijo, “tú nunca armarás una banda y te doy 30 dólares si lo haces para abrir el show de mi grupo". Todo lo que ha pasado en estos años ha superado nuestras expectativas. Esa es la clave para ser feliz en la vida, tener expectativas bajas, así todo lo que ocurra será una grata sorpresa. Gracias por esta entrevista, nos vemos en el show.

Francisco Reinoso Baltar

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