Desparramando para todos lados

Con su álbum “Japiagüer” Los Mox! se han convertido en la revelación comercial del 2000, vendiendo más de 12 mil discos y llevando su irreverencia a los confines de todo el país. Y es extraño, porque hace un par de años, esas mismas canciones cargadas de historias etílicas y sexuales -que ahora son himnos- sólo circulaban por un reducido circuito underground que siempre los mantuvo como promesas. Ahora son una realidad y sus cuatro integrantes deben estar viviendo uno de sus mejores momentos, porque para cualquiera debe ser grosso que de la noche a la mañana tu trabajo comience a ser reconocido, y mejor aún, bien vendido. Los Mox! están abriendo puertas, están dejando atrás el pacaterío y mostrando cómo somos los chilenos. Y aunque muchos les critican su falta de contenido social, ellos aseguran que sólo están para divertirse y divertir.

 

 

El motor es el hardcore, la bencina es el hueveo y los pilotos son cuatro tipo irreverentes y divertidos, buenos pa’l copete y que sólo quieren celebrar. Eso son Los Mox!, la banda nacional compuesta por Macuco en bajo y voz, Max en guitarra y voz, Pablo en guitarra y Chupete en la batería, quienes aburridos de reclamar contra todos y de luchar en vano contra todo, prefirieron remitirse a sus historias particulares, historias divertidas que pueden identificar a cualquier persona. Ahora, con su disco recopilatorio “Japiagüer (canciones de borrachos)” –que resume sus cuatro trabajos independientes-, se han convertido en un fenómeno comercial y social, porque público de todas las edades está coreando sus canciones. ¿Quién no se ríe con ‘Uno, palabra de Boy Scout’ (más conocida como ‘Levantando la Carpa’)?.

 

Estos son Los Mox!, hablando en exclusiva desde las oficinas de su sello Big Sur Records, y con una cervecita en la mano. No faltaba más!!

 

¿A qué atribuyen el éxito masivo que han tenido?

Max: “Yo creo que es porque cantamos las hueás que le pasan a la gente, o sea, nos pasan a nosotros pero la gente se identifica... es como eso”.

Pablo: “Es pa’ toda la gente, es puro hueveo, hay buena onda, se pasa bien”.

Max: “La gente está un poco cansada de hueones amargados... no es ni siquiera una cuestión de contenido, sino que están aburridos de los que tiran mierda”.

 

Hablando de eso, ¿qué les parece que otras bandas chilenas hablen mal de ustedes, diciendo que no aportan nada o que son como el ícono de la inconciencia juvenil?... ¿Vieron el disco de Los Miserables, donde sale una referencia a ustedes?

Max: “Ahh, pero Los Miserables, o sea, puede que tengan más trayectoria que nosotros, en cuanto a tiempo, pero objetivamente hablando son más malos y no tienen idea de lo que hablan, muchas veces hablan por hablar... “.

Macuco: “Y son irresponsables, porque hay mucha gente que los sigue, y de repente los hueones dicen hueás y los pescan demasiado”.

Pablo: “Por ejemplo, se dicen comunistas o no se qué y apoyan a la ETA española, que son hueones ultra-nacionalistas y terroristas, o sea, fascistas”.

Macuco: “Es puro chaqueterío, es envidia... ¿por qué no decían lo mismo cuando nosotros vendíamos puros cassettes de forma independiente? Ahí nunca nos dijeron nada y eso que eran los mismos temas que ahora. De todas maneras, gracias por la publicidad”.
 

También hay otros que alegan que podrían aprovechar la exposición que ahora tienen para decir algo, para criticar o proponer cosas...

Max: “Que lo hagan ellos, si hay público pa’ todos. Yo no tengo contra qué alegar, y si lo tuviera no lo diría a través de mi música”.

Pablo: “Hay 20 grupos así, ¿pa’ qué seguir con lo mismo? Yo creo que por eso nos ha ido bien, salimos de la crítica social y lo pasamos bien. Esto no es para amargarnos nosotros ni para amargar al resto de la gente”.

 

Max, una vez dijiste (en las “Raras Tocatas Nuevas”) que no eran punk, que eran comerciales...

Max: “O sea, lo dije un poco con la del picado, porque no somos comerciales. De hecho, de este disco que se ha vendido tanto ninguna canción es nueva, es la recopilación de lo mejor de cuatro discos anteriores, de cuando eramos auto-producidos... o sea, esas canciones no fueron hechas pa’ vender discos (vendíamos 500 cassettes)... Eso lo dije como una forma de parar la hueá, o sea, si les gusta lo que hacemos, bien, y si no, da lo mismo, y si quieres tirarnos mierda, que lo hagan”.

Macuco: “Igual, pa’ tirarnos mierda, primero deberían conocernos... hay una cosa básica que es el respeto. Puede haber un grupo que me caiga mal, pero pa’ qué le voy a tirar mierda”.

 

CAMBIO DE PÚBLICO

 

En sus comienzos, el público que seguía a Los Mox! se podía definir claramente como hardcore punk. Había muchos con mohicanos, alfileres de gancho por todos lados y muchos pelos de colores. Ahora la cosa es distinta, sus seguidores se acercan más al jovencito skater y al escolar, pero sin excluir al resto de la fauna social. Max lo explica: “Es divertido  porque hemos recibido comentarios de todas partes, de señoras, de cabros chicos, de secretarias, de ejecutivos, que nos dicen que se cagan de la risa con nuestras canciones... eso es lo bueno. De hecho, lo que menos nos importa es que esos hueones con crestas vayan a nuestros conciertos”.

 

Si los invitan a tocar de nuevo con Misfits o con Exploited ¿van a ir?

Max: “No, porque no tiene sentido. No es nuestro público. Tocar con Misfits era tocar con Misfits, por una cuestión de fan. De hecho, yo sabía, y le decía a Pablo, que nos iban a hacer cagar, pero había que hacerlo, había que tocar con Misfits”.

 

A propósito de la exposición y que los tocan mucho más en la radio que antes... Macuco, ¿tus viejos todavía creen que cantan en inglés y que el vocalista es otro?

Macuco: “No, si eso era hueveo (risas)”.

Max: “Igual a todos nos han pasado cosas. Por ejemplo, antes de Mox, mis viejos juraban que yo no tomaba, juraban que era el bueno de la familia... o sea, yo nunca les dije ni una hueá, nunca les dije si tomaba o no tomaba, pero como que nunca me vieron llegar curao (y mi hermano llegaba como huasca y le decían que fuera como yo)... y después cuando escucharon los temas, no me han dicho nada, pero deben haber pensado: “este hueón era de los mismos”.

Pablo: “Los viejos nos apoyan caleta, mi vieja se sabe todos los temas, me escucha en la radio...”.

Max: “Si, los viejos apoyan harto, y lo raro es que generaciones antiguas acepten tanto una hueá tan radical”.

 

Ahora que son más conocidos y tienen más responsabilidades con el sello, con las radios... ¿han sentido algún tipo de presión que los limite en cuanto a los contenidos de las letras, por ejemplo?

Max: “No, para nada, y si en algún momento pasara yo creo que lo cortaríamos de raíz. Sabís que, yo creo que es al contrario, ahora sentimos como una mayor libertad, porque en un momento, cuando eramos independientes, nos preguntamos si nos estábamos pasando de la raya... y ahora nos dimos cuenta que no, que las canciones que han pegado más son las más chuchetas. Eso nos da el pie pa’ hacer un disco con más chuchás”.

 

¿En Los Mox! es más importante la música o las letras?

Max: “Pa’ la gente las letras y pa’ nosotros la música, así lo veo yo... porque cuando nosotros hacemos un disco nos “pajeamos” harto en la música, en los riffs y esas cosas, y de hecho las letras hasta ahora siempre fueron secundarias, muchas letras las terminamos cuando las teníamos a la hora de grabar”.

 

Pero el fenómeno Mox, me parece que viene dado más por las letras que por la música...

Max: “Yo creo que es una mezcla, porque aparte es música felíz, son como himnos, entonces se combina bien con el tipo de letras. Igual hay hartos grupos que pudieron haber hecho lo mismo, pero musicalmente no pegaba, o muchos que son mejores músicos que nosotros pero las letras no venían con la música”.

 

Por último, ¿es verdad que son tan alcohólicos o es un mito que se formó con sus letras?

Max: “Yo debo reconocer que soy alcohólico, tomo todos los días y me gusta harto... lo de las letras, la mayoría salen cuando nos juntamos y estamos cocidos...”.

Macuco: ”Nadie te pone una pistola en el pecho pa’ tomarte una cerveza”.

Max: “Igual todos hemos pasado por etapas en la banda, en las cuales el más curao ha sido Pablo, Macuco... ahora creo que yo soy el más curao”.

Macuco: “Yo voy a dejar de tomar el día que las vacas hablen... aunque igual en el verano pasé un mes sin tomar, mandé el hígado a pits”.

 

Keko Peralta C.

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