De regreso en Chile

 

Esta noche el británico realiza su tercer show en Santiago, luego de su exitosa visita del año pasado que lo tuvo en el teatro Oriente y en el Caupolicán. Ahora, viene en promoción de su álbum “The Raven That Refused to Sing”, uno de los trabajos más logrados de su carrera. Esto fue lo que nos contó a horas de su concierto.

¿Cómo te sentiste el año pasado con la cálida bienvenida que te dio el público chileno?

“Todos estábamos ansiosos de visitar Chile. Tuvimos muy poco tiempo acá, dos días, y estuvimos cansados todo el tiempo, nos bajábamos de un avión y hacíamos el show. La cosa fue que el día que nosotros pensábamos tomar como día de descanso al final no fue así porque se agregó otro concierto, porque se habían agotado las entradas para el anterior. Pero aún así, con todo ese cansancio, recuerdo la energía del público en Chile y su pasión. Así que estoy muy expectante con este regreso”.

¿Consideras que Sudamérica es un destino que tienes que incluir en cada gira?
“Ahora sí. Porcupine Tree nunca vino y no teníamos idea que podíamos tener una base de fans acá, porque el problema que hay es que no puedes darte cuenta por la venta de discos, porque la gente no los compra. Esa es la realidad en que vivimos ahora. Creo que ninguno de nosotros podía imaginarse que teníamos fans acá. El primer show que hicimos en Santiago fue en un recinto más bien pequeño y cuando las entradas se agotaron fue un shock para todos. Nadie tenía idea de lo que pasaba. Pero luego de estar acá y haber visto cuánto significa la música para la gente, no me imagino hacer una gira sin incluir a Sudamérica ahora”.

 



En la entrevista que tuvimos hace unos meses, te comentaba que tu concierto fue el segundo mejor del año para nuestra revista luego del de Roger Waters. ¿Qué shows te han marcado o te han hecho pensar cómo crear tu propio espectáculo?
“Mi show perfectamente lo puedes llamar como una experiencia multimedial, en el sentido que hay visuales, hay videos, pantallas, el sonido cuadrofónico. Ese tipo de espectáculos muy pocas personas lo han podido hacer bien, Roger Waters es uno de ellos, de los pocos que han podido usar la multimedia en una forma fascinante. Ha habido shows de Nine Inch Nails que me han impresionado, me encanta la banda de todas maneras, pero la forma también en que Trent Reznor usa las visuales en su show… es una gran influencia. En términos de la música, creo que la banda con que estoy de forma a partir de la espiritualidad de la performance del jazz, con un poco de la técnica de los grandes shows de rock. El mejor concierto que he visto en mi vida fue el de Prince”.

¿Prince?
“Oh, sí. Hace una gran performance. Lo he visto tres o cuatro veces en mi vida. No digo que su música sea mi favorita, pero es un gran intérprete en vivo. No necesariamente su show, sino que él es el centro. El tipo puede bailar, cantar, tocar guitarra, tocar batería, bajo, tiene el carisma, controla todo el show, es un controlador. Nunca he visto a alguien que se compare con él. Aun cuando yo hago música sumamente opuesta, trato de tomar cosas de él, la forma en que interactúa con el público, es extraordinario”.

Por lo que vimos el año pasado, tú también eres un controlador…
“Sí, totalmente, tengo que controlar todo. Absolutamente. Eso es lo que tengo en común con alguien como Prince o como Roger Waters o Frank Zappa, ese tipo de personas son muy importantes para mí como modelos a seguir, porque ellos tienen una visión que se extiende a cada aspecto de toda la carrera, en los productos del merchandising, las fotos promocionales, todo. Temo que soy así. Es una maldición, pero también es un don”.

 



¿Cómo te sientes sobre el escenario? Porque al principio de tu carrera era bien incómodo para ti.
“Sí, me siento mucho mejor ahora. Pero he tenido que enseñarme a mí mismo cómo ser un frontman, esa es la razón por la que alguien como Prince fue importante para mí, para entender que debería ser una experiencia que debes disfrutar, donde haya una conexión con la gente, no solamente ponerte de pie y tocar y mirar al suelo. Pero también hay que recordar el rol que juega la gente. El cómo me sienta en el escenario depende del público. Si están sentados y no hacen nada… y hay algunos que hacen eso… es difícil tocar para esa audiencia, porque no tienes nada de vuelta. Pueden ser buenos shows, pero hay que trabajar muy duro. Mientras que en Chile, en Sudamérica, hay mucha vibra, hay mucha química entre la banda y el público, y eso hace que sea mucho más entretenido y es mucho más fácil sentirse cómodo”.

Hablando de tu nuevo disco. ¿Cómo te sentiste con la noticia que “Tha Raven That Refused To Sing” alcanzó el primer lugar en el chart de rock en Inglaterra?
“Guau, no lo sabía, o quizás sí. Lo que sabía es que en varios países los rankings han sido los mejores de toda mi carrera. La recepción a este trabajo también ha sido la mejor de toda mi carrera. No sé por qué, pero estoy muy complacido. La cosa es que todos los discos que hago me hacen sentir muy orgulloso. De otra forma no los lanzaría, pero hay discos que se conectan mejor con la crítica y los auditores que otros. A veces tienes un trabajo que le encanta a los fans pero no a los medios o viceversa. Por alguna razón éste álbum se conecta mejor con todos y es extraordinario para mí que mi trabajo en solitario sea mejor aceptado que cualquier otro disco que haya publicado con todas las bandas con que he tocado. Es increíble, y me pone de cierta manera en el lugar que quiero estar. Me dijeron cuando empecé como solista que me tenía que preparar para no ser aceptado, que iba a ser difícil. Pero parece que con este disco la gente entendió que esto es lo que hago y que de cierta forma es una continuación de todo lo que he hecho antes, y que también ha ido mejorando”.

Creo que aparte estas canciones son emocionantes, las de “The Raven”.
“Sí, es que si tocas un tema que es universal, del amor, la pérdida, rabia, lo que sea, descubres que estás llegando a la gente. Y si lo haces de una forma que le da otra perspectiva a la gente, creo que naturalmente responden bien a esas cosas. Si escribes de cosas más abstractas, como los hobbits o viajes intergalácticos, es más difícil llegar a la gente, pero si lo haces sobre las experiencias humanas, todos lo entienden. Saben lo que es el arrepentimiento, la pérdida, muchos han perdido a un padre o un abuelo… mi papá murió hace dos años y yo creo que eso causó un gran impacto en el sentimiento de este disco, en explorar la idea de la mortalidad”.

María de los Ángeles Cerda
Fotos: Ignacio Gálvez

 

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