De Metal y Cangrejos

David Prater está de regreso en Chile. El productor norteamericano vuelve para grabar el tercer disco de Six Magics y, en exclusiva con Rockaxis, revela detalles de este nuevo álbum y responde a las críticas que rodearon “Nuevos Tiempos”, el trabajo que hizo con Fahrenheit el 2005. Produce a su estilo... y se defiende a su estilo.

“Me gusta más el primero, debo serte sincero”. ¿Cómo reacciona un personaje como él ante una respuesta como esta? Un asombro personificado en globos oculares arrancando de sus cuencas y una corta pero fuerte risa de incredulidad, escondieron lo que pudo haber pensado en el momento.

Fue el mismo productor de “Nuevos Tiempos” de Fahrenheit quien preguntó por ese álbum y su aceptación, David Prater, el norteamericano responsable también del sonido de los superventas de Firehouse, el homónimo y “Hold Your Fire”, e “Images And Words”, que lanzó al cielo la meteórica carrera de Dream Theater.


Luego de trabajar en el segundo de Fahrenheit, sucesor del debut "Chain Reaction", Prater está nuevamente en Chile desde enero, esta vez, para ocuparse mucho más que sólo de las perillas del tercer CD de Six Magics, acto de excelencia del metal melódico nacional que adelanta un disco -en inglés- mucho más directo que el inconmensurable “The Secrets Of An Island”, con guitarras de siete cuerdas y vocales memorables, entre otras novedades.  


Algo de aquello se pudo apreciar cuando Six Magics invitó algunos seguidores a que escucharan previews del trabajo que graban junto con el productor y su asistente Javier Bassino, guitarra zurda de Fahrenheit, el cual debería estar listo a finales de marzo. Esa tarde, se armaba un asado en la casa acondicionada como estudio y, mientras los fans compartían, Prater insistía. “Pero dime, ¿te gustó “Nuevos Tiempos”?, ¿por qué no?”.


“Quería escuchar una continuación de “Chain Reaction””, se le dijo, pero no hubo respuesta como tras la primera pregunta, física al menos, y los ojos permanecieron en su lugar. Lo peor había pasado, ¿o no? Quizás. Con su acento tejano, David empezó a hablar de lo “estúpidas” que eran las historias de descartuchamientos colegiales y fiestas indomables de graduación del “Chain Reaction”. En defensa del disco, se comentó que al estar en inglés, uno se fija no tanto en lo que dicen las letras sino en cómo suenan, por lo que en un país de lengua hispana como Chile resaltan más las melodías gancheras que lo “absurdo” del contenido.


“Te digo, yo soy de habla natural inglesa ¡y no entiendo absolutamente nada lo que dicen!”, señaló ruidosamente, abriendo el tema sobre grupos locales que intentan cantar en un idioma que no es el suyo. Y de la nada, la conversación se transformó en entrevista, sin importar que hubiera acordado hacerse un par de horas más tarde. Total, había harto de qué conversar, de su labor con los dos grupos chilenos, los detalles del álbum de Six Magics, el escepticismo que ha provocado su nueva llegada entre los que criticaron “Nuevos Tiempos” y, cómo no, de pintura, cangrejos y sociedad... El ánimo estaba, ¿pero la grabadora? “Déjame ir a buscarla”.


“NO HA SIDO MENOS QUE UN SUEÑO TRABAJAR” CON SIX MAGICS.

“Es lo mismo si una banda es japonesa, alemana o rusa. -continúo David discutiendo sobre el asunto-. El Metal, el Hard Rock, y el Rock ‘n’ Roll se crearon en Norteamérica y Gran Bretaña, en lengua inglesa, parte fundamental del estilo, y cuando escuchamos otras culturas tratando de cantar en inglés de una forma poco sincera, o mal traducida, podemos notarlo y no lo tomamos en serio. Incluso a los Scorpions les fue difícil hacer música que se oyera bien en inglés y costó darles una oportunidad en un comienzo. El problema con Fahrenheit fue ese. Te puede gustar más el primero, soy capaz de comprenderlo y lo respeto, no tengo problemas con eso, pero ese disco nunca habría logrado nada afuera de Chile o más allá de sus fanáticos. La gente simplemente no se lo hubiera tomado en serio porque esas letras en inglés eran bastante tontas, aunque si te gustan, no significa que TÚ seas idiota, ese no es el punto. A lo que me refiero es que para las personas de habla inglesa que escuchan Rock ‘n’ Roll, Metal o Hard Rock con letras escritas por alguien que no habla inglés, no es bueno”.


Y en ese contexto, ¿por qué entonces Six Magics merece cantar en inglés?

“Bueno, porque no puedes comparar Fahrenheit y las necesidades que tenían con Six Magics y las suyas. Creo que sería un gran error producir un disco de Six Magics en castellano ya que su mercado en realidad es el mundo, mientras que en Fahrenheit había un montón de factores que no hacía fácil para nada hacerlas en inglés. Pero Six Magics, primero que todo, siempre ha cantado así y considero que ellos necesitan seguir por ese camino y que su música DEBE ser en inglés. Siento que esa es la única manera que pueden hacerlo”.


Es interesante el contraste, porque mientras Six Magics a estas alturas está casi listo con las composiciones principales, aunque faltan las voces y letras, con Fahrenheit la cosa fue mucho más lenta porque debieron partir de cero en muchos más aspectos. ¿Cuáles son las diferencias que has visto entre las dos bandas además de las canciones?

“La “musicalidad” de Six Magics es mucho, mucho más elevada. Cada muchacho es como una superestrella en su propio instrumento, algo parecido a Dream Theater. Si eres bajista, te gusta John Myung. Si eres guitarrista, adoras a John Petrucci. Si tocas teclados, te encantan Jordan Rudess, Derek Sherinian y Kevin Moore. Cada miembro era fantástico y lo mismo pasa con Six Magics. Erick (Ávila) es muy talentoso manejando la guitarra, muy dotado tanto en teoría musical como composición y es perfectamente capaz de hacer todo lo que se le ocurra, no tiene ningún límite. Y Gabriel (Hidalgo, guitarrista) es igualmente talentoso, pero en un estilo diferente, así que los dos juntos... imagínate. Javier (Bassino) sí podría tocar en una banda como ésta, pero Diego (baterista) de Fahrenheit lo pasaría pésimo interpretando esta música, y lo mismo puede decirse de Cotto (segunda guitarra), ya que no es tan hábil como Javier. A Carlos Cid (bajista) le tomó bastante tiempo aprender a tocar con uñeta, y fue un problema, lo hacía con los dedos, y es muy difícil resaltar el bajo en la música con los dedos, es un enfoque completamente distinto”.


Cuéntame cómo ha ido la producción del álbum de Six Magics. ¿Cuál fue tu impresión de las canciones que te presentaron?

“Cuando partimos en enero tenían hartos demos y algunos sonaban en la misma dirección de los dos primeros álbumes, con demasiada información por segundo. El tempo de las composiciones era similar también, y un disco exitoso necesita temas con distintos tipos de sensaciones, algunos como ‘tucután tucutaca tucutaca tucutá (imitando una batería rápida)’ y otros más ‘tun tun tá tun (un bajo en mid tempo)’, ¿me entiendes? Se requieren texturas, tempos y sensaciones diferentes. Cuando nos sentamos Erick y los demás a discutir todo esto se hizo aparente que debíamos escribir las cosas que nos faltaban desde cero, o sea, había un montón de demos pero no podíamos ocuparlo todo. Probablemente el 70 por ciento del disco será de material completamente nuevo y usaremos un 30 por ciento de “ideas” sacadas de las maquetas, porque tampoco dijimos ‘O.K. hagámoslo igual como salen en los demos’, no. Tuvimos que modificarlo todo un poco y el disco cambiará MUCHO de lo que tenemos ahora incluso, ya que hemos estado ajustando constantemente en el camino. Es como si en un museo vieras un Rembrandt, o un Van Gogh, y el guía dijera: ‘este es un período interesante en la vida del artista porque el cuadro que estamos contemplando se pintó encima tres veces’. No sé si lo sabías, pero si limpias todos los colores, encontrarás otra pintura debajo, y si sacas esa, ¡habrá otra más! La música evoluciona en la producción. Simplemente no podíamos ocupar todos los demos y comenzamos algunas cosas de cero, pero con Fahrenheit no había manera... sólo usamos cuatro canciones de sus maquetas, las cambiamos drásticamente y compusimos ‘Vuelvo A Vivir’, ‘Inimaginable’, ‘Tan Lejos De Mí’ y varias más de la nada. ‘Euforia’ la escribimos casi cuando me subía al avión de vuelta...”. 


David Prater


Eso fue una locura...

“De acuerdo. ¡Fue descabellado! De ahí, tres o cuatro meses después, Chaz (cantante, quien acaba de separarse de la banda) y Javier volaron hacia Estados Unidos. Seguimos trabajando algunas cosas en mi casa en Dallas y después nos fuimos a Nashville donde un amigo y continuamos allí las canciones. Todas las letras se escribieron ahí, por lo que no las escuché hasta que llegamos a Nashville. Yo estaba arriba con mi consola grabando a Chaz al mismo tiempo que Javier se encontraba abajo terminando la música para que pudiéramos colocar las voces encima. Era como una fábrica. Fue una barbarie, y lo probable es que eso también ocurra con Six Magics, pero ahora, en este momento exacto, estamos recién empezando a dilucidar cómo serán las voces de Checho (Domínguez) y las melodías... Tengo un cuadro en mi mente, veo una dirección, y eso es importante. Lo de Fahrenheit era música Pop, realmente lo era, pero Six Magics no es Pop, por lo que no tengo que escribir sobre chicas y todo eso. Participaré de forma activa en las letras ayudando a Checho y si hay algo que no suene creíble, se lo indicaré y lo cambiaremos”.


Que sea tu lengua nativa debería ser un aporte en ese sentido...

“Sí, es cierto. Ahora, cuando Chaz cantaba en inglés lo hacía perfecto. No veía ninguna diferencia entre él y Jon Bon Jovi o Steven Tyler, pero ese no era el problema, sino que todos tenían distintas ideas al respecto, ‘me gusta esto, me gusta lo otro, yo creo que podríamos...’, y así. Siempre había algo qué decir y al final no estábamos llegando a ninguna parte con las letras, definitivamente no, y dije, ‘¿saben qué?, ¿por qué no las escriben en castellano? ¡Están haciendo cuadrados para tratar de llenar círculos!’. Por eso fue que se terminó cantando en castellano”.


Debe ser complicado para los grupos chilenos trabajar así, porque al menos Six Magics estaba acostumbrado a grabar con un ingeniero que no incluía sus ideas en las canciones, no con productores como tú que se involucran de lleno en la composición. ¿Cuán difícil ha sido para Six Magics aprender a escuchar a alguien lejano de su círculo? ¿Cómo se lo han tomado?

“Lo han hecho formidablemente. Six Magics sabía muy bien qué esperar cuando decidieron producir conmigo porque pasan harto tiempo con Javier y Cotto. Comprendían que Fahrenheit había grabado un muy buen disco y les dijeron ‘miren, si van a trabajar con David, escuchen lo que tenga que decirles, porque no hará que la gente los vean como idiotas’. Y así lo entendieron. Los de Fahrenheit, por otro lado, no tenían la más mínima idea qué esperar, y cuando llegué hasta acá para hacer su disco me mostraron 16 ó 17 demos, pero sólo usamos tres, o cuatro quizás, y eran canciones canciones, o sea, con letras y todo, pero algunas simplemente no eran creíbles. Yo no les creía, pero con Six Magics, desde el día que prendieron sus guitarras y amplificadores, no ha sido menos que un sueño trabajar con ellos. Han sido fantásticos”.


¿Y cuán familiar estabas con el metal melódico que Six Magics toca pero, sobre todo, con el folklore chileno que aparece en “The Secrets Of An Island”?

“Después de hacer lo que he estado haciendo por tantos años me he convertido en una especie de antropólogo musical. Realmente he visto de todo, formas antiguas de música, de todas partes del mundo, así que he escuchado todo lo que existe hoy en día. No he oído Reggae-Heavy Metal por ejemplo (risas), pero sí Reggae y también Heavy Metal, por separado, así que no van a tomarme el pelo. Con lo que respecta al folklore chileno, no sé demasiado acerca de la historia, sobre las islas de Chiloé y... no conozco mucho acerca de eso, pero cuando lo escucho, sé que se trata de aquello, reconozco qué es folklore, pero no sé mucho en cuanto a las historias”.


David PraterTeniendo tú entonces un input en la composición, ¿cómo resolverás el problema si la banda nuevamente decide agregar dichos elementos en el disco, además de arreglos corales? Aunque tengo entendido que el álbum será más directo...

“Erick va a poner son algunas orquestaciones sinfónicas, pero no puedes construir una canción alrededor de una orquesta, tienes que saber que es una muy mala manera de hacerlo. Primero debes tener la canción y, luego, buscas alguna forma para que la orquestación complemente el tema, porque si haces lo contrario no parecerá verosímil. Pero Erick es tan bueno, tan talentoso y trabaja tan duro que no tengo ningún problema con que lo haga. No estimo sí que haya este tipo de arreglos en todas las canciones, sólo en dos o tres quizás, con algo de coros gótico-medievales en que tendremos que pedirle ayuda a sopranos, etc. Además, si hay algo de eso en el álbum será sólo un poco, puesto que, por más grandioso y grandilocuente que pueda sonar una orquesta, la verdad es que no puedes cantar con eso. Si vas a un concierto de Wagner, no sales tarareando (risas), ¿cierto?, no funciona así la cosa, y para mí es importante que Checho, Erick y todos entiendan lo que sus fans quieren. ¡Sólo míralos! ¡Todos visten una maldita polera de Iron Maiden! ¡Tú sí que puedes corear Iron Maiden! ¡’Run To The Hills’ por Dios! Six Magics necesita himnos, e incluso, aunque no lo creyeran así, ¡de todas maneras los necesitan (risas)!, porque uno quiere verlos en el Estadio Nacional, ¿no? Uno quiere verlos en un escenario como ese... y en orden para verlos en un escenario como ese, debes crear música que funcione para aquello, no puedes escribir canciones complejas que debas escucharlas en un laboratorio”. 


¿Pero los arreglos folklóricos? ¿Qué pasarán con esos?

“Ely (manager de Six Magics) ha hablado de la posibilidad de usar distintos instrumentos étnicos en colaboración con lo que están creando y deberíamos ser capaces de hacerlo por una simple razón. Uno de los problemas de este tipo de música es que se sitúa en un nivel y se mantiene siempre ahí, sin ninguna variación, y eso en realidad termina cansando (imita con las manos un doble bombo aceleradísimo y escupe un barrido monstruoso), ¿me entiendes? ¡Es chiflado! Todas las grandes bandas, todos los conjuntos famosos, cuentan con momentos en los que sencillamente están... callados, y lo que hace al Heavy Metal pesado es el contraste entre las partes más potentes y calmadas. Led Zeppelin tenía muchas, muchas partes dentro de sus canciones donde no sucedía nada, pero vendría después rugiendo de vuelta. Eso es lo que le da poder a la música y quiero que Six Magics lo abrace, quiero que lo entiendan porque no hay nada de malo con que un tema, por ejemplo, empiece con una introducción fuerte, llegue a un coro poderoso, y muestre por ahí quizás un puente con sólo una guitarra acústica. ¡No tiene nada de malo!”.


Te refieres a dinámicas, a música más directa y sencilla, ¿pero por cuál ángulo enfocarás las vocales del álbum? ¿Vas a privilegiar el gancho de una buena melodía o el poner capa tras capa tras capa de voces para hacerla más grande? 

“Cuando hice los dos primeros discos de Firehouse solía ser descrito como... (¿condenado para grabar capas?). Bueno, escucha esta (desde el estudio empieza a sonar ‘Tan Lejos de Mí’ de Fahrenheit), el coro tiene 50 voces cuando menos, algunas veces más, y no tengo problemas con colocar capas, pero si al momento que lo haces empieza a sonar como “Hysteria” de Def Leppard, varios reaccionarán desfavorablemente ante el disco porque pensarán que ‘está muy retocado, demasiado perfecto’. En el de Six Magics escucharás un montón de vocales, serán masivas, grandes, pero no como una ópera, sino como cosas que puedas cantar... o sea, escucha aquí (se llega al coro del tema). Ahí están las 50 capas... ¡Oh, sí! Ése es Chaz. Hay cuatro partes con al menos seis u ocho voces cantando cada una de ellas, y de ahí tienes a Chaz interpretando el lead, ¡son HARTAS vocales! Vengo de trabajar con una banda británica llamada Lethargy y ese álbum no tiene capas, para nada, cada melodía de voz en una sola pista, pues era lo apropiado para su música. En Six Magics por el contrario sí vas a tener grandes coros, pero no como las del segundo disco, ya verás”.


¿Y qué han visto con lo referente a la temática del álbum?

“Ely ha conversado conmigo acerca de algunas historias que quieren poner y estoy abierto a ellas. Estamos de acuerdo sí que no necesitamos letras sobre, tú sabes, dragones de fuego y hechiceros (hace un gesto de cansancio y rechazo)... Simplemente no es creíble, no en este momento por lo menos, o sea, lo han hecho antes, aunque lo que necesitamos hacer ahora es, pienso yo, continuar con una temática en las letras. El álbum tendrá un tópico pero no será un disco conceptual. No escucho un “Operation: Mindcrime”, no escucho un “The Wall”, pero sí creo que habrá una dirección. No tenemos que preocuparnos en escribir canciones de amor (risas), sería bastante ridículo a mi parecer”.

David Prater


CRITICAS A “NUEVOS TIEMPOS”: “NUNCA ESCUCHÉ HABLAR TANTA MIERDA”.


Sobre “Nuevos Tiempos”, Fahrenheit sabía que tenía un disco de gran sonido y creía contar con un puñado de buenas canciones, pero los grandes sellos no se interesaron en distribuirlo y costó meses que alguien lo editara. ¿Qué piensas de esto?

“Bueno. Eso pasará con todo y en todas partes. Algunas veces verás esto mismo con grandes artistas cuyos álbumes son indiferentes al medio. Es difícil de aceptar, pero todos nosotros vemos cómo a algunos discos les va mejor que a otros. “Jagged Little Pill” de Alanis Morissette vendió 20 millones de copias... ¿Me puedes nombrar otro que haya hecho después de ese? Queensryche lanzó “Empire” y “Operation: Mindcrime”. No recuerdo nada posterior de esos. Aquí me puedes ayudar tú porque no soy de Chile y no sé bien, pero con el primer trabajo de Fahrenheit, “Chain Reaction”, ¿hubo algún interés por parte de los sellos? No lo creo”.


No, no lo hubo, pero la diferencia es que con “Nuevos Tiempos” la banda tenía altas expectativas de llamar la atención de alguna discográfica grande y, de hecho, el disco lo hicieron con ese objetivo.

“Honestamente Jorge, nunca me contaron nada de esto. Cuando hacía el de Fahrenheit me aseguré en primer lugar que todo estuviera bien. ‘Muchachos, ¿qué tal?, ¿les gusta?’, y me dijeron que sí. ‘Muchachos, ¿esto es lo que quieren?’, y otra vez, sí. Yo no lo hice con intenciones de... lo siento mucho, ¡adoro el disco! ¡Y hay un montón de voces aquí también! (empieza a sonar ‘Siente El Silencio’ de Fahrenheit). La cosa es que yo no estaba al tanto de las expectativas cuando llegué aquí. Existía CERO interacción con el exterior, no había nada de esto (indica a los seguidores que fueron al asado que invitó Six Magics), no habían fans de verdad que no fueran el guitarrista amigo de Cotto, conocidos, hermanos, así. No tenían seguidores de no sé, Concepción, Valdivia o Valparaíso como Six Magics... Escucha esto (el coro de ‘Siente El Silencio’). ¡Voces gigantescas viejo! ¡Puedo escuchar todas las canciones de ese álbum! Sobre el hecho que las personas quizás no lo aprecien ahora, yo pienso que el disco envejecerá bastante bien y no sonará ridículo dentro de diez años, porque está demasiado bien hecho, pero nunca le dije a Fahrenheit que sellos multinacionales irían a considerarlo, CBS o Sony, jamás lo visualicé, sí esperaba en cambio que entusiasmara en la escena musical sudamericana. No creo que “Nuevos Tiempos” haya sido un fracaso, puesto que están trabajando con un sello afiliado, han hecho dos buenos video clips y tienen canciones rotando en la radio, cosas que no sucedían cuando salió el primero. Han progresado realmente y creo que deberías empezar a escucharlo más”.


Han existido críticas al segundo álbum de Fahrenheit por parte de algunos fans del “Chain Reaction”, quienes acusan a la banda de haberse vendido con “Nuevos Tiempos”. Otros incluso están escépticos con el de Six Magics justamente porque estás tú y puede repetirse la situación...

David Prater“¡(Un fuerte) Prrrffff! He hablado con todos acerca de este fenómeno y tiene harto que ver con la cultura de ustedes. Chile se encuentra en la transición de ser una sociedad colectivista, cultura de alto contexto, a otra individualista, de bajo contexto. Culturas de alto contexto son las de Asia, Camboya, China, Japón, Oriente Medio, algunas partes de Europa del Este, África, las islas del Pacífico, y ustedes se están animando a salir del grupo, pero todavía atacan cualquier cosa que sea diferente. ‘¡Se vendieron!, ¡el gringo se los cagó!, ¡hizo con Fahrenheit lo mismo que George Bush al mundo!’, van a comentar muchas asquerosidades, pero es estúpido decir que se vendieron. ¡MEJORARON! Nadie en la comunidad musical de Estados Unidos va a escuchar los dos discos y preferir el primero, aunque si gusta más aquí, no puedo oponerme. Imagínate, si “Nuevos Tiempos” hubiese sido el debut y yo hubiera hecho “Chain Reaction”, ¡dirían la misma mierda! Hay una tendencia a criticar, criticar y criticar, y se debe al alto contexto de la cultura. El mejor ejemplo de bajo contexto es Islandia, Björk... ¡no hay nadie en el mundo como ella! En estas culturas se espera que uno no sea parte del grupo, sino un individuo antes que todo, es completamente lo contrario de una colectivista como Perú, Bolivia y Ecuador. Chile está en una transformación. Tienen la democracia más estable de la región y se están convirtiendo en un mercado de clase mundial, ¡pero! (se para de su asiento), cuando escuchan música, aún te encuentras con estos idiotas que se colocan al fondo de la pieza y van ‘¿Sí? ¿Y eso es Fahrenheit no más? (se pone el puño en la cadera, ve la hora de su reloj y mira hacia arriba en señal de menosprecio)’, se comportarán así (se sienta). Jamás vi algo parecido, nunca escuché hablar tanta mierda entre personas. ¿Has visto alguna vez un cubo con cangrejos? ¿Cuando los atrapan en el mar y terminan en una caja? ¿Y cuando están desesperados, uno empieza a salir con sus tenazas pero el resto lo tapa y lo empuja de vuelta? ¡Chile es como un cubo de cangrejos! Que nadie se supere, que todos continúen siendo tan miserables como los demás. ¿Cómo le dicen? ¿Chaqueteo? Supe incluso que es el deporte nacional...”.


¿Y si sucede lo mismo con Six Magics? ¿Las críticas y el difícil recibimiento?

“Me enfurecería si las personas empezaran a rascarse las narices con el CD, me sentiría insultado, porque será un gran álbum y todos los elementos están ahí, no como con Fahrenheit... ¡Viejo! ¡No supe cómo sería ese disco recién hasta el final! ¡Estaba todo desparramado! Fue un tremendo fastidio unirlo y hacerlo sonar como un álbum, pero no existe tal problema con Six Magics. Si resulta lo suficientemente bueno,  creo que podría ser tomado en cuenta en Estados Unidos y Europa, de verdad. Fui al recital de Deftones la otra noche y vi al público saltando y coreando los temas, ¿y sabes?, pienso que somos capaces de lograr eso ya que será un álbum bastante físico (empieza a cabecear y a pegarle a una batería imaginaria), podrás hacerlo mientras escuchas la canción completa. Si hacemos un trabajo lo suficientemente bueno, si las letras y las voces tienen credibilidad, el límite será el cielo. Ely armará las conexiones y yo haré todo lo que pueda, porque mi labor no es representar, sino producir. Ayudaré en lo que me sea posible, pero Six Magics tiene una muy buena posibilidad. La  rueda gira contra el metal sudamericano, pero creo que lograremos trabarla y empujarla para que vaya hacia el otro lado. He escuchado Angra y Sepultura, pero explícame lo de La Renga,  eso es... ¡Terrible! En Estados Unidos, ¡no podrías tocar esa música ni en un bar gay! ¡Lo siento mucho! Estoy seguro que son unos tipos agradables, pero cuando el resto del mundo escucha a alguien de acá decir ‘esta es la banda más grande de Sudamérica’, ¿sabes que contesta? ‘Puedes quedártela porque no la queremos aquí’. Six Magics en cambio tiene una buena puesta en vivo, se paran bien en escenario y siento que si hay alguna banda que pueda ayudar a cambiar la impresión sobre el metal sudamericano, esa es Six Magics”.


LO QUE DICE SIX MAGICS


“El año pasado teníamos una especie de crisis musical”, señala Six Magics, pues tras una década de trayectoria y dos discos editados, “Dead Kings Of The Unholy Valley” y “The Secrets Of An Island”, “alcanzamos un nivel más o menos alto en Chile por lo que debimos pensar qué camino tomar para seguir avanzando”, agrega. Así,  surgió la inquietud de buscar un productor para este tercer trabajo, más estructurado y directo.


Según el guitarrista Gabriel Hidalgo, la banda incluso contactó a Sascha Paeth, (Heavens Gate, Angra, Rhapsody, Luca Turilli, Edguy, Kamelot). “Era más cercano a la música que hacíamos”, explica, pero justo se cruzó un encuentro con Fahrenheit que terminó convenciéndolos de trabajar con David Prater.

“Nos comentaron cómo trabajó con ellos -dice Erick Ávila- y encontraban que este era el paso que debíamos tomar para continuar avanzando. La decisión la tomamos confiando en nuestros amigos de Fahrenheit. Elegimos un productor alejado de nuestro estilo, porque de esa mezcla entre el trabajo de Six Magics y la producción de David Prater esperamos una fusión interesante, y estamos contentos por cómo se ha llevado el trabajo hasta el momento”.


Sobre el desafío de grabar por primera vez con alguien ajeno a la banda y que participa en la composición... ¿Cómo lo han abordado?

Sergio Domínguez: “David  tiene una mentalidad abierta, aunque es difícil que una  persona con la que nunca has trabajado venga a tirar líneas y dirigir, pero después empiezas a darte cuenta por qué hace las cosas que hace, a entender su mecanismo de trabajo y que, en realidad, busca llevar nuestra música un paso más allá, a una propuesta artística mucho más potente”.

Erick Ávila: “Inconscientemente, nos mentalizamos y nos dijimos que debíamos ser abiertos y aceptar cualquier aporte o crítica, porque en el fondo nosotros tomamos la decisión de que viniera. Nadie nos obligó a trabajar con David Prater, no estamos con un sello que nos impusiera algún productor para grabar el disco, fue nuestra opción y sería inmaduro ignorarlo”.

Sergio: “No es tampoco que se le ocurra una idea nada que ver a lo que somos, o le diga que no a nuestra esencia, sino por el contrario, potencia lo que tenemos y busca otros rincones de lo que ya hacemos, más que inventar otra cosa o cambiar el estilo”.

David Prater


¿Cuán difícil ha sido evitar “encandilarse” ante un productor así y no saber decirle que no a ideas suyas que no le parezcan a la banda?

Sergio: “Dentro de todo lo loco que es, Prater igual es aterrizado. Tú puedes pensar que ‘¡ya! ¡David Prater dice algo y Six Magics sale corriendo a hacerlo!’, no. Esa dinámica no se da, discutimos mucho con él, pero de una manera que sabemos que se llegará a buen puerto, porque no sólo lo deja claro con palabras, sino también con el resultado de los temas. Y que la personalidad de Prater sea tan loca permite también que tengamos una cercanía, no como un señor de terno y corbata que viene a exigirnos, sino como un huevón que se levanta tarde, trabaja a la par con nosotros y se saca la cresta”.

Erick: “No estamos a la parada de Prater, sino que ha sido un trabajo de Six Magics en equipo, incluso Javier (Bassino) ha aportado con ideas. Tuve la suerte de estar trabajando con Prater y Javier y la química que se produjo en los temas fue súper rica, porque realmente sentí que componía del corazón a través de la experiencia que me ha dado David y la que ganó Javier antes. Yo escribo metódicamente, con partitura, pero aquí ha sido un poco más libre y siempre por medio de acuerdos. Prater no vino con ningún látigo acá para obligarnos a nada”.


Con respecto a la utilización de instrumentos folklóricos esta vez, ¿qué planes hay?

Mauricio Nader: “El objetivo de “The Secrets Of An Island” era experimentar con ellos y en este disco experimentaremos con otros. Ahora buscamos cosas tipo Pink Floyd, bien atmosféricas, entonces uno puede notar una evolución. Es posible que aún siga existiendo uno que otro instrumento folklórico, está en veremos, pero lo importante es la apertura a probar algo nuevo y no repetirse”.

Erick: “Si el día de mañana se da que, dentro del contexto de una canción, se puede poner una quena o un charango, lo haremos, pero se prioriza antes la sonoridad e intención del tema que el poner un instrumento a la fuerza por el hecho que sea chileno”. 


¿Y cuáles son los elementos precisos que harán del tercero de Six Magics un álbum más directo que “The Secrets Of An Island”?

Gabriel Hidalgo: “Cada cosa estará en su lugar y será entendible, pues los elementos musicales están en una dirección más concreta. Nosotros tendemos a hacer un contrapunto eterno de muchas cosas, capas múltiples que el oyente promedio no alcanza a digerir, pero ahora los están mejor colocadas. Hay pasajes progresivos con los que no habíamos experimentado en el pasado, métricas irregulares, y si bien suena complicado en el papel, lo escuchas y se deja llevar. Esa es la diferencia. Sabíamos que Six Magics necesitaba otro sonido y por lo mismo pensamos también en el cambio a guitarras de siete cuerdas”.

Erick: “Ahora Mauro toca con uñeta y es increíble la diferencia, la definición, el peso del bajo, y le han puesto un poco de distorsión para resalta su presencia”.

Sergio: “Vemos la necesidad de crear un disco que le guste a la misma gente que le llegó los anteriores, pero también a la de otros géneros del metal, quizás, a la que escucha Pantera, a la que escucha Rhapsody. El desafío sin embargo no es a nivel técnico, es a nivel del corazón. Ya no importa cuán rápido puedan tocar los chiquillos, por que ya está “hecho”, lo importante es lograr algo único y del alma, que las canciones toquen el corazón y la gente se llene. Esa es la expectativa”. 


Jorge Ciudad
Fotos Cortesía Six Magics

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