Daniel “Pipi” Piazzolla de Escalandrum: Una pasión irrefrenable

El heredero sanguíneo/espiritual de Astor Piazzolla
Daniel “Pipi” Piazzolla de Escalandrum: Una pasión irrefrenable

En la última década, el trabajo del baterista y compositor argentino, Daniel “Pipi” Piazzolla, tanto en su banda Escalandrum como en otros variados proyectos, ha sido uno de los más interesantes e importantes de la escena de música contemporánea en Argentina. 

Nieto del quien es uno de los músicos más influyentes del siglo XX en este lado del mundo, como lo es Astor Piazzolla, “Pipi” ha sabido mantener el legado de su abuelo, pero dotándolo de actualidad y potencia integrando jazz, tango, folklore, rock y música clásica contemporánea, en una propuesta única en su especie.

Este sábado, el músico trasandino llega al Sur del mundo –parafraseando a Astor-, para presentarse en la décimo tercera versión el Festival Internacional de Puerto Montt. De su historia, de su visión de la música, de sus influencias y mucho más, conversamos con el destacado artista argentino. A continuación, sus palabras.

Hola Daniel, muchas gracias por esta entrevista. Cuéntanos, a grandes rasgos, en qué consistirá el repertorio que mostrarás en el Festival de Jazz en Puerto Montt…

-Para el cierre del Festival, cosa que nos llena de orgullo, pensamos en un repertorio mixto. Mostrar al público local las obras propias de diferentes épocas eminentemente jazzeras, pero con el color de la música argentina. También habrá un bloque de obras de Astor Piazzolla. 

¿Qué nos puedes comentar de los inicios de Escalandrum? ¿Cuál fue el enfoque estético de la banda y cómo se ha ido desarrollando su sonido a través de los años?

-En los comienzos, allá por 1999, era un proyecto más enfocado al latin jazz con guitarra y bajo eléctrico. Ya para el 2000, se incorpora el contrabajo y el clarinete bajo, instrumentos que con el tiempo definirían el sonido del grupo, llevándolo a un encare más acústico y versátil. 

¿Qué tan relevante es la escena jazzística en Argentina? ¿Podríamos decir que existe un movimiento, un circuito de bandas interrelacionadas o, más bien, cada proyecto vive independientemente?

-Se puede afirmar que hay un circuito. Nuevos compositores con formaciones disímiles que abrevan en el jazz. Es muy interesante lo que pasa en la ciudad. Hay muchos jóvenes haciendo jazz y tango moderno componiendo cosas nuevas. Es realmente muy movilizante. 

Sin duda, que Escalandrum es un ensamble que se basa en el jazz y en el tango, pero también conviven otras tendencias como la música clásica contemporánea, el folklore de otros países y el rock más aventurado ¿Qué opinas de esta apreciación? ¿Hay un intento consciente de fusionar diversas músicas en la propuesta de la banda?

-Coincido totalmente. Escalandrum es todo eso porque nosotros somos una mezcla de esos estilos. Si naciste el Buenos Aires, el tango siempre está. Somos hijos de la cultura rock de la cual tomamos su actitud para adelante y nos apasiona el jazz. Por ejemplo, nuestro pianista y arreglador es uno de los mejores pianistas del país. Maneja a la perfección el lenguaje del jazz y el tango, con una base de formación clásica. 

Obviamente, una de las influencias perennes en la música de Escalandrum es la figura gigante de tu abuelo, Astor Piazzolla ¿Cómo el grupo se sumerge en la obra de tu abuelo y qué elementos contemporáneos crees que la banda aporta a esta música de profunda raíz argentina?

-Lo de sumergirnos en la obra de mi abuelo se dio de forma natural. Desde que comencé mi carrera profesional me piden que toque Piazzolla. He recibido propuestas muy importantes para salir de gira y siempre decía que no. Al cumplir 10 años tocando con Escalandrum, sentí que era el momento. Lo quise hacer con mi grupo y estaba seguro que era el tiempo adecuado. Además coincidió con un período del grupo, luego de sies discos de música propia, en el que buscábamos un sonido más urbano, de conexión con la ciudad; y eso es justo lo que la música de Astor simboliza…

¿Te gusta definir la música de Escalandrum como Tango o piensas que ya, a estas alturas, estamos hablando de otra cosa, de otro estilo, de otro sonido?

-Me parece que luego de 17 años, ocho discos y muchísimos conciertos hemos logrado una identidad, donde diferentes estilos conviven de manera natural. Algo muy lindo que pasa, es que según quien escuche la música, le encuentra una veta diferente. Para algunos es jazz con toques de Tango, para otros es la fusión con actitud rockera. Todo está OK para nosotros. 

Este año editaste el álbum “3001 - Proyecto Piazzolla” con Elena Roger ¿Qué nos puedes decir de aquel disco, que se enfoca en la obra cantada de Astor Piazzolla?

-Estamos muy contentos. El disco salió la semana pasada en Aregnetina. Se presenta en el teatro Coliseo el 11 de Noviembre. Elena es una artista increíble, súper profesional que se sumó al grupo de manera excelente. Con ella somos siete y creo que un proyecto para rato. Esperemos presentar pronto este material en Chile. 

En 2015 lanzaste el álbum “Transmutación” con el Pipi Piazzolla Trío ¿Cómo te sientes en esta configuración más compacta con Damián Fogiel en saxos y Lucio Balduini en guitarra? ¿Tienes planes de seguir trabajando con ellos?

-El trío viene muy bien, tiene una sonoridad muy personal y en este proyecto compongo bastante, además se experimenta mucho con los ritmos y las polirritmias.

A nivel humano, qué nos puedes comentar de la personalidad de tu abuelo… ¿Era un tipo serio, divertido, parco, alegre? ¿Qué recuerdos de niñez o juventud tienes de –o con- él?

-Era un genio y muy divertido. Tuve la suerte de acompañarlo en shows muy importantes como en el del teatro Colon en 1983 con tan sólo 11 años. El me regaló mi primera batería y me dio muchos consejos.

¿Qué tan importante es –o fue- para ti la tradición del tango rock en Argentina y, en general, el rock clásico de tu país: Alas, Serú Girán, Invisible, MIA, Vox Dei, Crucis, fueron, de alguna manera, importantes en tu formación? 

-¡Sí, claro! Fueron grupos muy importantes en el país y muy influyentes. Hace poco dimos un concierto muy emotivo con el gran Pedro Aznar: fue una fiesta musical.  En esa época también escuchaba mucho Piazzolla, jazz y el rock de bandas como The Police y Rush.

Hablemos un poco de tu técnica y enfoque en la batería ¿Qué percusionistas te influenciaron y qué podríamos comentarnos sobre tu estilo tan particular en el instrumento?  

-Soy un baterista que no para de practicar desde 1989 y sigo con la misma pasión que tenía el primer día. Mi estilo hoy en día es una mezcla de estilos que fui tocando a lo largo de mi vida y en un solo ritmo puedo mezclar todas esas influencias. Me inspiraron mucho Steve Gadd, Tony Williams, Dave Weckl, Vinnie Colaiuta, Stewart Copeland, Neil Peart y hoy escucho a Marcus Gilmore, Justin Brown, Eric Harland, entre varios más. Y por supuesto, todos lo que hicieron la historia con este instrumento.

¿Qué proyectos actuales o de futuro a corto plazo tienes en mente? 

-Tocar el proyecto con Elena Roger, presentar un disco con Escalandrum haciendo música de Mozart y Ginastera y tratar de seguir mejorando.

Muchas gracias por tus palabras y suerte en todos tus proyectos Daniel.

Héctor Aravena A.

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