Cecilia: Incomparable vigencia

La artista celebra 60 años de carrera en Club Chocolate
Cecilia: Incomparable vigencia

Si retrocedemos el tiempo hasta fines de los 50, nos encontramos con un panorama musical bullente en gran parte del mundo occidental. La cultura juvenil había llegado para quedarse, dando rienda suelta a un ritmo desenfrenado que se transformaría en uno de los acontecimientos más importantes del siglo XX: el rock ‘n roll. Esta energía nueva, efervescente y voraz sirvió para que referentes como Elvis Presley en Estados Unidos o el mismo Sandro en Argentina marcaran pauta con sus presentaciones incendiarias que ruborizaban hasta a los más conservadores. Sin embargo, fue Cecilia, “La Incomparable”, quien llevó las banderas de esa revolución en Chile, encarnando una representación transgresora que en otros lados del globo fue adjudicado exclusivamente a hombres.

A sus 76 años, la oriunda de Tomé está consciente de su rol y se siente cómoda cuando se ensalza su figura como una de las primeras rockeras chilenas. «Me considero rockera, ¡me encanta! 1958 fue la época dorada de nuestra juventud»”, dice. Con cariño, también remarca a otros imprescindibles como el mismo Elvis o The Beatles, y se detiene en estos últimos para destacar a la dupla compositiva del cuarteto, a propósito de la venida de Paul McCartney pocos días antes del show conmemorativo que la artista brindará en Club Chocolate. «Me gustan muchas canciones de The Beatles, sobretodo las que hicieron McCartney y Lennon. ¡Tenían muy lindos temas!», añora la cantante.

No me dejes sufrir

Fue precisamente en sus momentos difíciles cuando tuvo que acudir a esa misma fuerza que siempre la caracterizó. Y es que el 2018 no fue fácil para nuestra Mireya Cecilia Ramona Pantoja Levi. Antes de su concierto en el Teatro Caupolicán agendado para octubre de ese año sufrió un cuadro de neumonía que preocupó a su entorno, pero afortunadamente solo se quedó en el susto. Haciendo el balance, la diva se muestra optimista y lista para enfrentar lo que viene: “todo está bien, gracias a Dios. Hay algunas cosas con las que tengo que tener un poco de paciencia, pero ya estoy mejor. Fueron tiempos muy complicados, pero pude salir adelante gracias a mi entereza».

Al mirar mil estrellas

Hay pocos artistas en el mundo que se dan el lujo de celebrar 60 años de carrera con los pies en la tarima, sobre todo con un repertorio tan enraizado en su cultura local. Sus canciones se adueñan de los karaokes, de las fiestas familiares y, lo más importante, renace en distintas generaciones de músicos que rejuvenecen su propuesta. «De cierta manera, yo soy mentora de ellos, ya que muchos se basaron en lo mío para sus creaciones. Me lo han dicho varias veces, así que yo les creo», menciona orgullosa.

Haciendo gala de la transversalidad etaria de su catálogo, el próximo 22 de marzo Cecilia unirá fuerzas con  diversos exponentes en una actuación que será un viaje por las distintas épocas de la música chilena. Marisa, Álvaro Scaramelli, René Arangua y su orquesta, Alvaro España (Fiskales Ad- Hok), Constanza Lewin (Supernova), Toño Corvalán (Chancho en Piedra), Javiera Mena, Carolina Soto, El Swing del Mono, Compañía Teatral La Casa Company y Golosa la Orquesta serán los encargados de acompañar a “La Incomparable” para festejar como se merece. Cuando se refiere a esta relación que ha forjado con artistas de todos los estilos, no duda en elogiarlos: «Son buenos y muy respetables. De verdad, para mí es un gran privilegio que me tengan ese aprecio, es positivo».

Con respecto a las claves de su concierto en el recinto de barrio Bellavista, Cecilia quiere que la tertulia alcance ribetes tan apoteósicos como su obra, pero es cautelosa a fin de mantener las sorpresas de lo que de seguro será una noche emocionante y difícil de olvidar. «Quiero que haya mucha algarabía, que la gente lo pase bien. Hay un chico que es el doble de Elvis, vamos a hacer algo juntos. Se va armar un buen lote (ríe). ¡Tienen que ir ese día para ver todo lo que tengo preparado! Solo puedo decir que lo vamos a pasar muy bien».

Su voz, su guitarra y principalmente su talante fueron esas señas de identidad que marcaron a miles que vinieron tras ella y que hoy en día siguen descubriendo un legado de seis décadas que late en las voces que beben de su inspiración y también en ella misma, que se niega a desaparecer completamente de los escenarios. Sin haber hecho un juramento, pareciera que Cecilia hizo un compromiso que tiene con ver su historia y la de nuestra música y eso hay que celebrarlo.

Pablo Cerda

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