Escuela de cobardes

Escuela de cobardes

2017. Independiente 

Homónimo a la capital croata este quinteto capitalino nos ofrece un macizo EP de cinco cortes que extiende su discografía la cual partió con “Own School Hard Core” (2010) y “Más fuerte” (2014). El material más reciente rescata los enérgicos vestigios de sus obras antecesoras aunque aquí la producción se percibe más depurada. 

Más allá de discursos la escena hardcore en la ciudad no vive los tiempos de bonanza de los años noventa e incluso de la década pasada. Los festivales entorno al verdadero sonido urbano —no el reguetón, basta de mentiras— han desaparecido en su gran mayoría. A veces algún ensayo de varias bandas el mismo día, o una fugaz actuación de un grupo en un minúsculo bar parece ser lo que resta a un movimiento que alguna vez estuvo vivo, y convocó en gran número a los más jóvenes. 

Hoy nombres como Zagreb, Pitbull o El Sagrado son de lo poco que mantiene un discurso frontal a ritmo punk, con cadencias crossover y riffs metálicos que explotan en sudorosos pogos. “Escuela de cobardes” entrega un sonido pulpito para los amantes del hardcore, con líricas venenosas cantadas en nuestra lengua. 

‘Monstruos’ es una pieza furiosa, un canto al miedo a la libertad que nos venden a diario. Acto seguido escuchamos una sentencia cargada de veracidad: “los curas son degenerados, hay un 20% que son honestos y el 80% son unos hijos de puta”. Incesante cae entonces el tema que da nombre al disco, y el cual si lo “bailas” bien puede joderte la espalda.

Más rockera se percibe ‘Danza de los parias’, con vocales que se enfrentan y acaparan las melodías. La despedida con guitarra acústica la da ‘Ex Umbra In Solem’, un corte experimental y sosegado que no cuadra del todo aquí en vista de lo breve que resulta la grabación. Quizá en un álbum completo tuviera mayor cabida. 

La parrilla se mantiene caliente con las tres auténticas canciones que se conceden aquí. Registrado en los estudios RedSpot y en 4 Cuartos bajo el mando tras las perillas del propio bajista Camilo Ruiz, Zagreb alza el puño en tiempos de austeridad hardcore y visitas de jerarcas de la iglesia al país. ¡No bajen los brazos muchachos! 

Alejandro Bonilla Carvajal      

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