Flower Of Sulphur

Flower Of Sulphur

2018. Thrill Jockey

Un enigmático y tribal trabajo, es el que unió a estos tres actores relevantes de la música experimental contemporánea, quienes desde hace tiempo, han utilizado la espontaneidad de la improvisación como su método creativo principal. 

La más conocida, es la multi-instrumentista japonesa YoshimiO, quien tiene una larga trayectoria musical, primero como fundadora de la fundamental banda del noise nipón Boredoms y, más tarde, en otros proyectos en extremo interesantes, como OOIOO, Saicobab y Free Kitten, junto a la ex Sonic Youth, Kim Gordon, además de haber tocado con músicos como Mats Gustafsson y Jim O’Rourke. 

Por su parte, Susie Ibarra es una inquieta percusionista y compositora estadounidense, que se ha movido con soltura en mundos diversos como el avant-garde, el jazz, la música clásica y la world music. Aparte de liderar su propia banda Dreamtime Ensemnble, los artistas con los que ha trabajado, son decidores a la hora de configurar su perfil: John Zorn, Dave Douglas, Yo La Tengo, Ikue Mori, Marc Ribot, Yuka Honda, Derek Bailey, Wadada Leo Smith, solo por nombrar unos pocos. Finalmente, Robert Aiki Aubrey Lowe, alias Lichens, es un artista multidisciplinario estadounidense, quien ha enfocado su trabajo sonoro en el uso del sintetizador modular y la voz. Además, antes de mudarse a Nueva York, fue parte de la rica escena cultural de la ciudad de Chicago.

Todas estas diversas experiencias de los tres titulares, se hacen presentes en “Flower Of Sulphur”, disco que se configura, sobre todo, a través de una multiplicidad de percusiones, que son matizadas con intensas exploraciones sonoras y con la voz como un elemento predominante, nunca entendido como un medio melódico, sino que como una capacidad natural del cuerpo como generadora de sonidos. El álbum está integrado por cuatro extensas improvisaciones, que van desde los 13 a los 18 minutos aproximados y que, simplemente, se titulan “Aaa”, “Bbb”, “Ccc” y “Ddd”.

A nivel subjetivo, el periplo sonoro propuesto por los tres músicos, provoca sensaciones de misterio, inestabilidad, asombro, extrañeza e, incluso, miedo, como si fuera la banda de sonido de un ritual primitivo y arcaico de alguna tribu precolombina o del lejano oriente. En lo formal, el resultado es un disco que exhibe una amplia paleta de colores sonoros, que entrecruzan, de manera muy particular y convincente, los variados entornos estéticos y territorios musicales de cada uno de los músicos. Todo aquello, creado por medio de una improvisación espontánea e intuitiva que, en la libertad más radical del ser humano, que es la artística, encuentran un territorio común de alto impacto musical.

Héctor Aravena A.

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