Endless Wire

Endless Wire

2006.Universal

Antes de este retorno discográfico definitivo, lo que queda de The Who tenía que estar consciente del tremendo peso que cargaban sobre sus espaldas. En realidad, ese peso le cae casi completo al amo y señor de la banda, el gran Pete Townshend. Pero volviendo a esa idea inicial, este "“Endless Wire”" venía precedido de una carga negativa importante. No pocos fueron quienes se quejaron de que Pete y Roger Daltrey usaran el nombre del cuarteto, en vez de seguir con un proyecto estilo “Page & Plant”, de los cerebros de Led Zeppelin, por citar un ejemplo. El asunto es que decidieron seguir como The Who, y hacerse cargo de todo lo que eso implicaba. Y después de escuchar estos casi 60 minutos de nueva música, queda la sensación de que aprobaron el reto con creces.

De partida, este álbum suena muy “Who”. De eso no me quedan dudas. Es más: Townshend juega con algunos guiños a piezas históricas de su discografía, como para dejarle bien en claro al auditor que aquí nadie ha perdido el horizonte. Roger sigue cantando como en los setentas. Y la producción está tan cuidada, que salvo oídos privilegiados, nadie notaría que Entwistle y Moon ya no están. Desde ese prisma, "“Endless Wire"” no va a decepcionar a nadie.

El inicio de ‘'Fragments'’ es idéntico al de '‘Baba O’'Riley’', lo que como golpe auditivo sirve bastante. En menos de cinco segundos, sin necesidad de escuchar una nota de la guitarra o de la voz de Daltrey, ya sabemos que es The Who. Es un muy buen tema. ‘'Man in a Purple Dress'’ es un ensayo clásico de Pete en el estilo acústico, medio dylanesco. La letra es un manifiesto anti-religión bastante duro, asumiendo que el “hombre del vestido púrpura” es un sacerdote. No me interesa mucho revisar las letras del disco, pues hace bastantes años que Pete demostró su intensidad a la hora de pasar sus sensaciones a textos (lo mismo que Dylan: ¿qué pueden tener de novedosas sus sobresalientes líricas?), pero en este caso bien vale relacionar la letra con el trato aberrante que recibió Townshend de parte del lado conservador y más cristiano de la sociedad inglesa y norteamericana (aquellos que condenan el accionar de otros con una patudez irrisoria) con sus problemas por supuesta pornografía infantil alrededor del 2002. Así que el hombre hace justicia, con sus manos. O mejor dicho, con su pluma. Según el mismísimo Pete, nació inmediatamente después de ver "“La Pasión de Cristo”".

Pero volvamos a lo netamente musical. Puede que esté paranoico, pero en ‘'Mike Post Theme'’ estamos en presencia del reciclaje del Who de los setentas de manera casi descarada, de la brillante época del “"Who'’s Next"” (a ver si algún fanático me puede corregir). Aunque ese no es el asunto; de hecho, si van a repetir recursos del pasado y los van a utilizar tan bien como acá, bienvenido sea. Mejor rescatar la asombrosa garganta de Roger. Cómo grita ese hombre. Espectacular manejo de velocidades e intensidades además. Debe ser de lo mejor de este disco. En '‘In the Ether'’, Pete suena irreconocible, y no me parece que el resultado sea bueno. Daltrey retoma el micrófono en '‘Black Widow’s Eyes'’, y nos ratifica su habilidad única para convertir una buena canción en una gran canción. Ese jueguito de sonar a lo Elvis le sale genial. Otro punto alto.

‘'Two Thousand Years'’ busca simplicidad al carecer de batería y utilizar un ritmo bien folk, casi country, pero tiene inexplicablemente unos arreglos de cuerdas que descolocan un poco. ‘'God Speaks of Marty Robbins'’ es muy tranquila, una guitarra y la voz de Townshend. No me llamó tanto la atención hasta que leí las notas de su creador al respecto: “"Dios está dormido, antes de la Creación, antes del Big Bang"”. Entonces, sí, es una idea fenomenal. '‘It'’s Not Enough'’ tiene un sonido bien ochentero, lo cual es curioso, pero el matiz que aporta al sonido general de la placa vale su peso en oro. Y '‘You Stand By Me'’ es una hermosa balada acústica, corta, pero precisa. Termina con ella la primera parte de esta placa, con muy buenos temas, pero tal vez carente de poder en guitarras. El rock estridente del antiguo The Who aparece a cuentagotas.

A partir del track número 10, comienza “'Wire & Glass'”, la mini ópera lanzada inicialmente en un EP. Aquí hay mucha más vibra, con el desenfrenado ritmo de ‘'Sound Round'’ y la luminosa '‘Pick up the Peace'’. ‘'Unholy Trinity'’ es juguetona, recuerda los ritmos iniciales, casi escolares, de los primeros años del grupo. ‘'Trilby’s Piano'’ tiene un fondo tan conmovedor como el piano de ‘'Love Reign o'’er Me'’, pero el canto de Pete tiene bastante más urgencia. Aquí las cuerdas sí suman, con arreglos que explicitan de buena manera distintos estados de ánimo. ‘'Endless Wire'’ es melódicamente al menos una de las brillantes de todo el disco, no sólo la mini-ópera.

‘'Fragments of Fragments'’ es sólo una extensión del primer track del CD. En tanto, ‘'We Got a Hit’' es, en potencia, un auténtico hit. Gran interacción de voces entre Pete y Roger, además de un contagioso ritmo, una grata melodía y un poco más de fuerza en la eléctrica. Aunque no tanta. De todas formas, es lo que buscábamos, sin lugar a dudas. ‘'They Make My Dream Come True'’ puede parecer una canción con resaca, después de la fenomenal composición anterior. Pero es tan breve que ni siquiera se siente incómoda. ‘'Mirror Door'’ tiene sonidos de público en vivo por el contexto de la historia (para darles una idea, tiene algo que ver con la novela de Pete "“The Boy Who Heard Music”", busquen por ese lado), pero está grabada en el estudio. Es de seguro una de las más “Who” de todas, pero llama la atención que la voz de roger no suene como en otras canciones. Eso le quita un poco de efectividad tal vez, pero el coraje de la interpretación te engancha igual. El final de todo esta mini-ópera está a cargo de la reflexiva ‘'Tea & Theater'’, con bases electrónicas de fondo, lo cual resulta curioso. Si bien no es un mal tema, se hace un poco plana sobre el final.

Este “"Endless Wire"” tiene el peso emotivo de que actualiza las sensaciones de una banda que hace muchísimos años (más de 20) que no grababa junta. Hay muy buenos temas. El sonido corresponde a lo que uno esperaba, y el desempeño de los “sobrevivientes” está más que correcto (aunque, insisto, la guitarra de Pete pudo rugir mucho más fuerte). La experiencia que denotan las letras de las nueve primeras canciones ya no nos sorprende. Es una forma de seguir compartiendo el camino junto a The Who como siempre fue, durante los sesentas y setentas. La historia de la mini-ópera, como les dije, les recomiendo seguirla en las notas personales de Townshend en su propio sitio web, no tiene mucho sentido repetir aquí lo que él mismo explica con bastante claridad.

En resumen, un CD muy esperado y que llena las expectativas de la gran mayoría. Para los ansiosos de clásicos, sólo los años nos dirán si ‘'Mike Post Theme'’, '‘Black Widow’'s Eyes'’, '‘You Stand By Me’', ‘'Endless Wire'’ o '‘We Got a Hit'’ llegan a ese status. Pero si quieren grandes canciones, aquí las hay. Como era de esperar. La espera llegó a su fin. The Who vuelve a hacer ruido.

Juan Ignacio Cornejo K.

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