Weichafe

Weichafe

2002. Independiente

Después de un gran álbum como "Tierra oscura del sol", Weichafe nos entrega esta espectacular placa homónima que derrocha energía, potencia, intensidad y también sutileza y pasión. Todos estos elementos son conjugados a la perfección por este trío que ya no es una sorpresa, sino una realidad absoluta que definitivamente tienen que conocer. De hecho, haber esperado tanto tiempo para escuchar este nuevo trabajo, al final da lo mismo, porque la satisfacción y esa sensación de 'lo lograron', te deja conforme y mejor aún, contento luego de trece tracks que te quedan dando vuelta y se adhieren a tu mente, incluso cuando ya se ha acabado el cedé.

Weichafe lo hizo. Sí, y todos los que esperaban con ansias esta placa no podrán más que quedar felices con ella, porque se nota que los muchachos van en ascenso y como ya dije, después de un gran álbum debut, irrumpen con este disco increíble. Y no sólo por la calidad musical -que ya es de buena factura-, sino por ese espíritu y onda a todo rock que proyectan más allá de las canciones... Esto es rock & roll... esto es Weichafe.

El sonido característico de la banda está ahí, no es necesario compararlos con otra agrupación para hablar de ellos. Lo que escuchamos es el sonido Weichafe y eso es importante, porque aunque podemos reconocer reminiscencias clásicas en la música del grupo, lo concreto es que en ningún momento deja de sonar a Weichafe... eso se siente y se valora, sobre todo en las partes más crudas y al hueso que se superponen a secciones delicadas y con interpretaciones muy sentidas.

De entrada nos topamos con un claro ejemplo de esto, 'Respiro la luz del sol', es rockerísima y con un gran inicio y mientras pasan los minutos te envuelves más en este desfile de riffs llenos de intención y power. Lo mismo pasa con 'Pichanga' -primer sencillo del álbum-, que tal como lo dice su nombre es rockera y 'pichanguera' al máximo... Después de estos dos cortes, uno puede pensar que nada va a ser mejor, pero al final cada track es superior al otro y cuando vuelves al principio, nuevamente los primeros son mejores que los últimos. De verdad, este álbum te agarra y no te suelta nunca más.

El álbum sigue con la espectacular 'Sobras de ayer', que ya en el inicio te muestra toda la onda y el feeling que va a alcanzar, con una armónica precisa y un ritmo que lo menos que te provocará será mover la cabeza sin parar... el resto, buenos cambios de ritmo, un poco de máquinas y una interpretación íntima y sentida de Angelo Pierattini. 'Pan de la tarde', por su lado, mantiene esa vibra con harto sentimiento y energía... gran tema.

Luego alcanzamos un pequeño respiro con la belleza de 'Las cosas simples', un corte suave y delicado, con toques folclóricos en la onda de Violeta Parra o Víctor Jara, pero obviamente más rockero... El álbum cada vez se pone mejor y seguimos este viaje con 'Dios es sólo para algunos', otro tema más reposado con una excelente guitarra que 'solea' lejanamente y que le da una extrema pasividad a la canción... Imposible no dejarse llevar y empaparse con toda esta tranquilidad e intensidad. Pero la calma no es para siempre y termina abruptamente con 'Ripio y soledad', un track con riffs bien pesados, donde interviene Marcelo Da Venezia con la clásica voz gutural... A estas alturas uno ya no da más, es demasiado y todo demasiado bueno.

La ironía también está presente en la placa y llega en 'Ñuñork'. Otro corte más lento que explota en el coro con una gran figura, mientras Pierattini se desgarra cantando "Ñuñork, Ñuñork, espera por mí..." Y para rematar, una magnífica intervención de Gonzalo Henríquez (González y Los Asistentes) quien comienza a hablar mientras la canción poco a poco alcanza el desenfreno y la locura total... Otro corte increíble, ¿Cuántos llevamos ya? Ocho.

Y el desfile de buenas composiciones no para, pues nos encontramos con la rockera '5:30'. Grande Maurico Hidalgo en la batería -como a lo largo de todo el disco- en un tema con buenos cambios de ritmo y que desemboca en otra locura hacia el final. A continuación sigue 'Descalibraciones', un instrumental de bajo y guitarra limpia que es un preludio para dos composiciones más heavy, 'Salvador' e 'Hipnosis', el corte más pesado del álbum, cantado por Marcelo y que es un verdadero mensaje - no tan subliminal- a la política: "Voten por mí"... Qué bien ver a Weichafe pasearse por la estridencia, el peso y la fineza sin ningún problema y con la misma calidad.

'Domingo feliz', que cierra el álbum, es un regreso a esa tensa calma de temas como 'Dios es sólo para algunos' o 'Las cosas simples'. Aquí se privilegia la armonía y la delicadeza musical, mientras que en lo lírico se le puede dar varias interpretaciones, por lo que tu decidirás lo que esta canción significará para ti... Espectacular final para un álbum sin puntos bajos, donde cada uno de los músicos se destaca de forma impresionante, pero no puedo dejar de recalcar ese desgarro e intensidad que se siente en la interpretación de Pierattini.

Sin duda que el disco roza la perfección y que los arreglos están cada uno en su lugar, ni más ni menos, pero esa voz que sale del alma y que te envuelve, es otro motivo más para declararte un devoto fanático de esta agrupación. Gran trabajo, y como dije antes, cada tema supera al anterior y se supera a sí mismo... cada canción al ser escuchada se transformará en la mejor de un disco increíble.

Rodrigo Carvajal U.

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