Weezer (Teal Album)

Weezer - The Teal Album

2019. Atlantic

La hiperactividad de Weezer no muestra signos de agotamiento. En octubre del 2017 recibimos “Pacific Daydream”, otro larga duración en el que los californianos se distancian de ese recordado rock con aire nerd para reclamar su espacio en el panorama actual luciendo ropajes más pop. Y justo en la espera de su anunciado “Black Album”, apareció sorpresivamente este simpático compendio de versiones llamado “Teal Album”. Curioso, porque por un lado se niegan al facilismo de “volver a sus raíces” y por el otro apuestan a lo kitsch sin hacer muchos cambios y con un respeto excesivo que no se esperaría de un conjunto que está dándole un giro de tuerca a su propuesta. ¿Jugada humorística? Puede ser, el look a lo Miami Vice en la portada ya nos adelanta algo.

En el papel, el tracklist se muestra infalible antes de que el auditor apriete play. Era muy difícil que un grupo de esta envergadura se pegara un patinazo con tamaña colección de clásicos, de hecho, habría que ser muy mal intencionado para arruinar himnos perfectos como ‘Everybody Wants To Rule the World’, ‘Take On Me’ o ‘Billie Jean’, verdaderos estandartes de la música de los 80 pertenecientes a Tears For Fears, a-ha y Michael Jackson respectivamente. Cada acorde, palabra y detalle está calcado al original, no hay alarmas ni sorpresas y es ahí cuando se espera la agudeza de un combo que tiene capacidades de sobra para haberles dado otro sabor, quizá usar una guitarra para reflejar la línea del sintetizador típica de ‘Sweet Dreams (Are Made of This)’ de Eurythmics o agregar algún guiño que pudiera despegarlas de su molde.

Es más, lo mejor del material viene cuando se muestran lúdicos. ‘Mr. Blue Sky’ de ELO se escucha sólida, las capas de guitarra le dan una fuerza interpretativa que la vuelve aún más refrescante, lo mismo pasa con los power chords de ‘Africa’ de Toto. La voz de Cuomo fluye de manera exquisita en ‘Stand By Me’ de Ben E. King, mientras ‘Happy Together’ de The Turtles alcanza dimensiones gigantes con la batería más pesada en el coro, una tonada que les cae como anillo al dedo en todo sentido. Otros cortes como ‘No Scrubs’ de TLC y ‘Paranoid’ de Black Sabbath, con Brian Bell al micrófono, permiten apreciar la versatilidad de Weezer en estilos tan disímiles como el R&B y el heavy metal, demostrando que pueden entregar algo bueno para todos los gustos.

Los discos de covers siempre son vistosos porque permiten mapear influencias o simplemente ver a una banda tomando un rol distinto al que estamos acostumbrados. En este sentido, hay dos escuelas de pensamiento que determinan el apego o desapego a la noble tarea de rendir tributo. Por un lado, están los que gustan del riesgo, esas versiones que arrasan con la original hasta el punto de volverlas irreconocibles, mientras que otros prefieren el conservadurismo de la fidelidad, de no saltarse nada e ir a la segura siguiendo todo al pie de la letra y con “Teal Album”, Weezer toma el segundo camino en gran parte del registro. Si bien, es sumamente divertido escucharlos como embajadores de otras épocas musicales, la verdad es que faltó “weezerizar” más el relato a fin de que el ejercicio no se vuela un karaoke deslucido. En ningún caso se podría catalogar este trabajo como deficiente, es una excelente selección de canciones que podría haber sido mucho más, pero los chicos saben que con lo justo y necesario les alcanza para ganar el partido. Entendemos perfectamente su sentido del humor, señor Cuomo.

Pablo Cerda

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