Shadow Work

warrel dane disco

2018. Century Media

El disco póstumo del gran Warrel Dane, como no podía ser de otra forma, está cargado de un intenso dolor y termina siendo una experiencia catártica para el auditor, más aún cuando uno se entera que la placa estaba proyectada para al menos unos 80 minutos de música y que Dane sólo alcanzó a grabar las voces para la mitad de las canciones. De todas formas, "Shadow Work" es un trabajo convincente y emotivo, que va de menos a más y que posee todas las señas de identidad características de la peculiar voz barítona del vocalista de Sanctuary y Nevermore. Acompañado por los músicos brasileños (Dane estaba radicado en ese país), Johnny Moraes y Thiago Oliveira en guitarras, Fabio Carito en bajo y Marcus Dotta en batería, el material es bastante intrincado pero no exento de melodía, por lo que perfectamente podría ser un disco oculto de Nevermore. La portada del habitual colaborador de Warrel, Travis Smith termina de configurar el cuadro donde los demonios internos de Dane (esos mismos que lo terminaron llevando a la muerte por sus excesos), se dan rienda suelta en canciones bastante autobiográficas como la retorcida pero emotiva ‘Madame Satan’, poseedora de un infeccioso beat de batería, ni hablar de la lapidante ‘Disconnection System’ y sus lacerantes riffs, con los cambios de tiempo característicos en la música de Dane.

Ese material de corte progresivo pero muy pesado, está sin duda grabado a fuego en el ADN musical de Warrel y aquí ‘As Fast As The Others’ se eleva como un temazo de proporciones épicas y titánicas, con una estratosférica melodía vocal del cantante oriundo de Seattle. El trabajo de sus compañeros brasileños tampoco le va en saga al cantante, y una canción súper técnica y compleja como la que da nombre a la placa, demuestra toda su valía. Sorprende la inclusión en el disco de ‘The Hanging Garden’ de The Cure (de su disco “Pornography” de 1982), en una versión ultra metalizada y con el doble bombo a piñón fijo, pero manteniendo el aura oscura de la original, todo con excelentes resultados. ‘Rain’ pone una cuota de calma, pero es de esas baladas desgarradoras donde Warrel Dane saca fuera de si todo ese dolor que durante toda su atormentada existencia nunca lo dejó en paz y que finalmente vino por él en su forma física, porque su legado es indeleble y la final y extensa ‘Mother Is The Word For God’, de casi 10 minutos de duración, nos deja un último testamento de su invaluable e innegable grandeza artística.

El Metal necesita de héroes como Warrel Dane, que finalmente mueren con las botas puestas, haciendo lo que más le gusta y viviendo y muriendo en consecuencia con sus acciones, sin pretender engañar a nadie. Y esa honestidad de alma y esa pasión por la música es la que construye a las leyendas y con "Shadow Work" los que nos sentimos tocados por su arte y por su mística, tendremos un gran refugio donde venerarlo. Hay que dejarlo bien claro, esto es una gran despedida. Vuela alto Warrel.

Cristián Pavez

 

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