Aquelarre

Vorágine

2018. Independiente 

Después de editar un seminal EP, este sexteto bogotano apunta alto con un primer disco de media hora de duración. Estamos ante una propuesta actual, sintonizada por la curiosa conjunción de black metal con el indie rock de raíz más melódica. La oferta de Vorágine contiene los turbulentos elementos a los que nos tienen ya acostumbrados nombres foráneos como los franceses Alcest o los norteamericanos Deafheaven, quienes por cierto otorgaron un magnifico show en un reciente Rock al Parque. Lo de estos chicos aunque potente dentro de la escena local no es algo innovador vistas sus credenciales. 

“Aquelarre” presenta seis cortes, tres de ellos son partes de una misma canción denominada ‘Kronos’. Paisajes atmosféricos, propios de una banda shoegaze se van ensuciando con distorsión y gruñidos. La idea es expresar dolor y desesperanza con un poco más que un sintetizador y un ukelele, por ello esta formación se arroja al vació del metal extremo. Para lograrlo la banda realizó esta cuidadosa producción junto a Black Mantra, un reconocido estudio en Cali por sus antecedentes con bandas de post-hardcore. Los resultados considero han sido bastante favorables. 

Como su título lo indica este trabajo aborda el tema de las brujas, su persecución y su quema con una narrativa marcada por la literatura. El carácter femenino del álbum es interesante en la medida que solo encontramos a una mujer en sus filas además de la agresividad del material. El esfuerzo de Vorágine por exponer un tono de desasosiego y cierta onírica queda manifestó en ‘Supernova’, una de las piezas más intensas. ‘Lady Lazarus: En busca de Opal’, es otro momento con inquietante estructura.  

Vale considerar un grupo que experimenta con dos corrientes que exigen habilidad interpretativa. Los matices, la furia y los arreglos más simples que encontramos cobran sentido a medida que las canciones van cayendo. Seguramente no será música fácil de tragar para todo el mundo: no veo a los festivales hípsters convocándolos ni a los metaleros más radicales ovacionándoles… es un territorio incierto, es en realidad una Vorágine. 

Ricardo Suescún 

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