The Wake

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2018. Century Media

A Voivod siempre le ha venido bien la cruza de estilos. Con más de 30 años de circo y un saludable presente, aún son capaces de combinar la rabia visceral del punk con la velocidad compulsiva del thrash para añadirles la complejidad instrumental deudora del mejor rock progresivo, todo ornamentado con una buena historia que funciona como hilo conductor durante toda la obra. Esos son los elementos que se confabulan a la perfección en “The Wake” (2018), registro número 14 en la discografía de la banda y el primer larga duración en incluir al bajista Dominique “Rocky” Laroche, un disco que puede resultar desafiante tanto para los acólitos de la banda como para los que vienen recién descubriendo su legado.

Los discos de Voivod siempre han sido ambiciosos tanto en música como en lírica, ya que con el tiempo se han vuelto mejores contadores de historias gracias a obras que funcionan como portales hacia los más variados universos, siempre con el complejo lenguaje instrumental de una banda que no escatima en desplegar todo su virtuosismo. En esta oportunidad, el relato gira en torno a una debacle apocalíptica ocasionada por un descubrimiento increíble que, a su vez, genera un desastre de proporciones y nos obliga como especie humana a entender una nueva realidad en la que no estamos solos en el universo. A punta de caos, conflictos y conspiraciones, finalmente alcanzamos un mayor nivel de conciencia, mensaje que queda explícito en la corpulenta ‘Sonic Mycelium’, pieza de 12 minutos que va fusionando distintos momentos del disco a modo de compendio y que permite apreciar el mestizaje entre lo más filoso del metal y la delicadeza de una orquestación que también sobresale en ‘Iconspiracy’, en la que los gigantes riffs de Daniel Mongrain se acoplan a una sección de cuerdas que muestra la versatilidad de la banda. A su vez, la excelente producción del disco permite que todos los elementos se aprecien en su lugar, exacerbando el sentido de musicalidad que recorre todo larga duración y que se manifiesta con creces en los elegantes y musculosos arpegios de ‘Obsolete Beings’, la voz añejada de Snake en ‘The End Of Dormancy’, la cual va tomando distintos roles según avanza la historia, o la sesuda batería de Michael Langevin que maneja los cambios de ritmo de 'Spherical Perspective'.

A medio camino entre una vibra frenética digna de Killing Joke y fraseos vocales que recuerdan a Rob Halford, ‘Orb Confusion’ juega con riffs disonantes con un tufillo a post-punk, mientras que ‘Event Horizon’ deslumbra con acordes abiertos de mucho groove que se van sumergiendo en futuristas teclados para realzar la tensión constante de este mundo en conflicto, atmósfera que se traspasa a ‘Always Moving’, de una oscuridad onírica que va mutando hacia parajes neo-progresivos para terminar incendiándose en las llamas del thrash más abrasador.     

Expandiendo los límites de todos los géneros que son capaces de abordar, Voivod vuelve a la carga destacando con su mejor activo: la impredictibilidad. “The Wake” es un registro explorador e inquieto que no se duerme en los laureles de las fórmulas repetidas, sino que acentúa aún más las credenciales de una banda de culto que se ha caracterizado siempre por ser única e irrepetible y es bueno saber que aún están aquí para regalarnos trabajos de grueso calibre que van más allá de una simple colección de canciones.   

Pablo Cerda

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