Storm The Gates

venom disco 2018

Spinefarm Records

La carrera de Venom no solo puede definirse como extensa, sino que también como influyente para tantos subgéneros que adoptaron la oscuridad como su sello personal. Dicho esto, sería difícil no estar al tanto de un nuevo larga duración de su parte, pero tras tantos lanzamientos de calidad media, que no han logrado resaltar de ninguna forma, cuesta mucho tener expectativas a la altura de los trabajos que los situaron en un lugar que los mantiene como un emblema de los sonidos más acelerados y siniestros. Las líneas rítmicas marchantes de ‘Bring Out Your Dead’ funcionan de una efectiva manera para ser un track inicial, pero sin nada que logre convencer del todo. Mismo caso con ‘Notorious’,  corte que prosigue, siendo uno de varios que se siente en parte como relleno de un álbum quizás demasiado largo. ‘I Dark Lord’ es un momento que puede considerarse destacable dentro del trabajo, con una oscuridad como a la que estamos acostumbrados, y ritmos de menor velocidad, cumpliendo su labor apelando a lo que ya tanto se conoce.


Es importante recordar la importancia del punk como influencia del sonido de los de Newcastle, quedando plasmada en este caso con ‘Dark Night (Of The Soul)’, corte que, con una menor duración, hubiese resultado más directo y efectivo, especialmente dadas sus agresivas letras y sucios riffs. Ninguna canción baja de los tres minutos, lo que en más de un caso juega en contra, perdiendo tanto esa efectividad de los trabajos primigenios de la banda, o aquella justificación de momentos extensos de trabajos posteriores, como lo fue la recordada ‘At War With Satan’ allá por 1984. ‘100 Miles to Hell’ es un ejemplo de que la duración no es apropiada, menos para canciones cuyo aporte es prácticamente nulo. Musicalmente, hay que destacar el siempre característico tono vocal de Cronos –cuya efectividad es reflejada en ‘Destroyer’-, inmaculado después de tantos años, al igual que su distorsionado bajo. El resto de la formación actual lo componen Dante en batería y Rage en guitarra, estando ambos trabajando ya por casi una década junto al vocalista, por más tiempo incluso que la clásica y añorada alineación junto a Mantas y Abaddon. De ellos, solo Dante logra resaltar hasta cierto punto, con sus enérgicos golpes, evidentes en ‘The Mighty Have Fallen’. Rage simplemente queda como un guitarrista más, sin nada que resulte un aporte mayor de mayor significado a la propuesta, aunque no por eso menos efectivo ni acorde. Si hay algo que podemos decir de “Storm the Gates” es que va de menos a más, y de una manera muy notoria. Son sus cortes finales los que, incluso sin ser completas obras para la posteridad, tienen todo lo que le faltó a la primera mitad del trabajo: efectividad y duración apropiada. ‘Over My Dead Body’, ‘We The Loud’ o ‘Immortal’ entran en esa parte del álbum que lo hace sólido tras una irregular primera impresión. Incluso el cierre con la canción homónima resulta apropiado e idóneo, con riffs y líneas rítmicas atrapantes. Así, lo rescatable del disco llega después de varios momentos de derechamente relleno, quedando cortos a la hora de elevar su categoría. Una cosa es mantener la fórmula de siempre sin transar, como tantos lo hacen incluso hasta el día de hoy, pero la diferencia radica en la creatividad de varios cortes, y en eso falla “Storm the Gates”. Venom sigue azotando las puertas después de casi cuatro décadas pero, una vez más, sin la fuerza necesaria como para hablar de un golpe contundente.

Luciano González

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