Chapter I

Vein

2017. Hateworks 

Vein es un conjunto bogotano con cinco años de trayectoria. “Chapter I” representa su debut discográfico, una obra donde el groove y el death metal se combinan a través de ocho contundentes cortes. Este disco está disponible en el mercado nacional por intermedio del sello manizalita Hateworks. 

La banda ha venido tomando protagonismo en el último tiempo gracias a su intervención en festivales destacados como Rock al Parque o el Grita Rock, además de su participación en el Hell and Heaven que se realiza anualmente en México. No es casualidad, ostentan un directo implacable, donde a la labor de los músicos se suma el aporte artístico del ilustrador Iván Chacón en el escenario, efectuando una serie de pinturas a manera de mural que reflejan el carácter de los temas interpretados. 

“Chapter I” goza de una producción correcta, con mucho peso en las guitarras y una vocal gutural que sirve como una especie de  túnel para conducir al oyente por una música bastante rítmica, salvaje y colérica. El álbum abre con ‘Enjoying’, una pieza con marcado riff creado para sacudir las cabezas. Por su parte ‘Rotten Church’ expone la potencia de las cuerdas bajas con un accionar rítmico ciertamente inquietante. 

A medida que la producción avanza podemos encontrar temas más duros, como es el caso de ‘Lie’, con una trepidante batería. ‘Blowing’ manifiesta las cualidades melódicas, es un corte fuertemente influenciado por la escuela “swedish” del death metal, algo patente en su solo de guitarra. En el caso de ‘Drowned’ encontramos un corte de puro groove metal, muy a lo años noventa. 

Hay que decir que a su cohesión instrumental Vein agrega ciertas harmonías efectivas en la medida que disipan las guitarras cortantes. Sin embargo ‘Blood’ puede hacerse algo repetitiva con respecto al resto del material. Por su parte ‘The Massacre’ es el corte más bestial del disco, es sofocante y endemoniado. La placa concluye con ‘Evil’, otra pieza con el filo suficiente para no pasar inadvertida. 

La media hora de “Chapter I” brinda emociones, y anima a ir a ver a una formación que reitero maneja un directo muy sólido. Empero el uso y abuso de riffs cortos, una línea vocal ceñida a los “breakdowns” y quizá las limitaciones en lo que a solos de guitarra concierne, hace que el disco se vaya haciendo predecible. En conclusión, metal moderno, con una impronta agresiva. Veremos en los siguientes capítulos cuál es la ruta que toma esta prometedora formación. 

Germán Razor   

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