Fear Those Who Fear Him

Fear Those Who Fear Him

2017. Century Media Records

Miembros pasados y actuales de emblemáticos nombres del doom/death metal como lo son My Dying Bride y Paradise Lost conforman hoy en día Vallenfyre, banda fundada en 2010 y que ha contado anteriormente con otros nombres importantes como Scoot, bajista de Doom, y Adrian Erlandsson, baterista de At The Gates y que ha pasado por otras agrupaciones como Cradle of Filth y los mismos Paradise Lost. A principios de junio, llegó “Fear Those Who Fear Him”, tercera placa de los ingleses, la cual el vocalista y guitarrista Gregor Mackintosh definió como “Brualidad cruda y honesta”.

La breve y oscura intro ‘Born to Decay’ da paso a ‘Messiah’, corte marcado por su velocidad y brutalidad, definida por la batería de Waltteri Väyrynen y la voz de Mackintosh. ‘Degeneration’ sigue la misma línea, pero de forma algo menos intensa en comparación a su predecesora.  Los sonidos doom se hacen más que presentes en ‘An Apathetic Grave’, canción lenta y con un mayor protagonismo de las guitarras de Mackintosh y Hamish Hamilton -también encargado de grabar los bajos-, dejando de lado la rapidez de los primeros momentos. Cabe destacar que esta última es una de las pocas de mayor duración en el actual trabajo, ya la gran mayoría no supera los cuatro minutos de duración. Dado lo anterior, ‘Nihilist’ es un ejemplo de la corta duración de los temas, siendo cercano incluso al Crust Punk.

Escuchar “Fear Those Who Fear Him” implica un viaje a través de distintas velocidades con el sonido que la banda muestra en esta nueva entrega, al ser más crudo y oscuro que sus antecesores. ‘Kill All Your Masters’ o ‘Dead World Breathes’ –Esta última con una duración de apenas 40 segundos- son ejemplos de momentos rápidos, directos y agresivos, mientras que tracks más largos como ‘The Merciless Tide’ o la más larga del disco ‘Cursed From The Womb’ muestran lo más lento y denso del doom metal, con riffs pesados cercanos a algunos trabajos de Paradise Lost y que expresan esa negatividad expresada tantas veces en las letras, tanto de la banda como del género en sí. Los 39 minutos del álbum llegan a su fin con ‘Temple of Rats’, otro momento lleno de intensidad, marcada sobre todo en los momentos con rápidos riffs y acelerados ritmos de batería.

El tercer larga duración de los ingleses de Vallenfyre puede considerarse directo, oscuro y agresivo, con un sonido que difiere de sus antecesores al aumentar dichas características, junto con tener una mayor influencia de agrupaciones como Doom o Discharge, notándose en los temas rápidos. Manteniendo una misma esencia a lo largo del álbum, se logra captar la atención de quien lo escucha gracias a sus riffs y las guturales voces de Mackintosh, variando ambos recursos en  cuanto a velocidades, por lo que resulta dinámico al ponerle atención. Si se considera desde ese punto de vista, hay un avance por parte de la banda en cuanto a lo musical, por lo que los fans de lo extremo deberían quedar más que conformes con este trabajo, no así quienes prefieran un sonido más claro y limpio, ya que eso no es algo que esté muy presente en este caso, principalmente, debido a las influencias mencionadas.

Luciano González

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