The Hunt For White Christ

the hunt unleashed

2018. Napalm Records

¿Qué más se le puede pedir de una banda como Unleashed? En verdad pareciera ser que no mucho, pues ya lo han hecho casi todo. Johnny Hedlund es un personajazo, de aquellos que son capaces de echarse al hombro un proyecto completo. Desde siempre quiso desarrollar sus ideas, y vaya que lo ha hecho. No sólo musicalmente, sino que también en sus conceptos, creando una escenografía que vuelve tener un nuevo capítulo (esta vez el cuarto) de la historia creada por él mismo, esa que habla del pasado, presente y futuro de “Odalheim y los guerreros de Midgard”, mundo basado en la cultura y mitología vikinga, pero que también juega con aspectos de fantasía.

Grabado en los estudios Chrome, “The Hunt For White Christ” es el primer álbum bajo la distribución de Napalm Records, cambio de casa discográfica que no repercutió en la dirección que ya traía Unleashed en sus últimas entregas. El concepto fue claramente posicionado por Hedlund, pero lo cierto es que el verdadero genio del aspecto musical es Fredrik Folkare, guitarrista que no solo se encarga de la composición de todos los temas, sino que también es quien produce y da vida al sonido de la banda desde la mesa.

El disco comienza sin ningún tipo de preámbulos. ‘Lead Us Into War’ arremete con fuerza desde el primer segundo, rápido, incesante, presentando un sonido que equidista entre el death y black metal. ‘Your Will Fall’, en cambio, propone más desarrollo compositivo, un serpenteo de ritmos sincopados y de headbanging garantizado. ‘Stand Your Ground’, por su parte, se muestra mucho más pegadizo, con unos riffs que juguetean con el rock y que lo presentan como uno de los buenos
singles de este álbum. ‘Gram’ es mucho más denso, oscuro y con una clara disonancia entre la base más arrastrada y una línea melódica vocal que se despega a ratos para causar aun más caos en el oyente; impecables son esos momentos más lentos, de arpegios a guitarra limpia y un vozarrón que demuestra absolutamente lo contrario.

‘Terror Christ’ es más grandilocuente, con un trabajo de guitarras excepcional, no solo en las bases, sino que también en los constantes cambios que la transforman en una de las mejores canciones del disco… ¡qué solo de guitarra! Ya en la medianía del álbum, ‘They Rape The Land’ hace que la velocidad vuelva a la carga (con sonidos bastante hermanados al de los actuales Arch Enemy) para energizar la producción que continúa con la caótica ‘The City of Jorsala Shall Fall’, de elementos variados, pero con un coro que mantiene ese gancho propio de los guiños al rock y heavy metal.

El tema que da nombre al disco deja en claro su personalidad, una canción enérgica, visceral, de guitarras filosas y rápidas, pero que también juegan con momentos densos y virtuosos solos de guitarra que entregan la cuota melódica en algo más de dos minutos y medio, representantes fieles del carácter del disco. Muy buena elección, corta y contundente.

El tridente final es memorable. ‘Vidaurgelmthul’ es un retroceso al death más clásico, al igual que su hermana ‘By the Western Wall’, que perfectamente podría haber sido el final del álbum con esa “outro” de guitarras que se van perdiendo en los últimos segundos antes de la nueva arremetida con ‘Open To All The World’, el último suspiro de un disco realmente intenso y que difícilmente podrá pasar desapercibido. Entonces, ¿qué es lo que se le puede pedir a Unleashed? Bueno, perfectamente se les puede exigir el mejor disco death del año. La unión imperecedera entre la música y el texto hace de esta decimotercera entrega un álbum que sorprende por su fuerza inagotable.

Rodrigo Bravo Bustos

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