Original Human Music

Ultraphonix

2018. Earmusic

Viviendo ya en su sexta década de vida, el legendario George Lynch vuelve a sorprender con otro proyecto interesantísimo que lo sitúa como el héroe de la guitarra más diverso y creativo de su generación, porque a diferencia de sus pares como Eddie Van Halen, Jake E. Lee o Brad Gillis, por sólo mencionar a algunos, que se quedaron en su zona de confort tocando el estilo que los catapultó a la fama sin nunca moverse de esa parcela, lo de Lynch trasciende las fronteras sónicas de la fama que le dieron Dokken y Lynch Mob y se mete en terrenos absolutamente nuevos e inexplorados, como ya lo demostró con KXM (junto a Doug Pinnick de King’s X y Ray Luzier de Korn), con dos estupendos discos y ahora lo vuelve a hacer con Ultraphonix, cóctel musical con lo reúne con el increíble Corey Glover, vocalista de Living Colour, junto a la sección rítmica de Chris Moore en batería y Pancho Tomaselli en bajo.

“Original Human Music” es el acertado y descriptivo título del álbum, pues todo lo que está enlatado en el disco, es fruto de jugosas sesiones de jam e improvisación musical y todo está tocado por personas humanas, no hay secuencias, ni programación, ni sintetizadores, es más, el disco está grabado en análogo, por lo que tiene un sonido cálido, orgánico y muy natural. “No conocía a George en persona, pero siempre he sido un admirador de su estilo musical porque me parece un guitarrista muy innovador y diferente en la misma categoría de Vernon Reid, por eso cuando me llamó para grabar este disco no lo pensé dos veces y volé de inmediato de Nueva York a Los Angeles” contó en una reciente entrevista Corey Glover, demostrando su entusiasmo para unirse al proyecto. Y el resultado del álbum es todo lo bueno que uno podría esperar de antemano cuando dos gigantes como Lynch y Glover se unen para grabar, entregando un disco de hard rock tamizado de blues, funky, R&B, y soul.

Desde el arranque con ‘Baptism’ las melodías vocales y de guitarra comienzan a fluir de gran forma, demostrando que Glover a sus 53 años sigue teniendo intacto ese inmenso caudal de voz (tal como lo pudimos comprobar en su reciente visita a Chile con Living Colour); lo mismo ocurre con Lynch, que a sus 63 sigue destilando esa magia guitarrera inconfundible. Su estilo es tan único y personal, que no importa qué estilo esté tocando, siempre sus fills y licks son absolutamente reconocibles dándole su sello a cada cosa que hace. ‘Another Day’ es un medio tiempo melódico de otra galaxia, la voz llena de soul de Glover toca el corazón mientras los elegantes arreglos de guitarra de Lynch erizan la epidermis, para llegar al clímax con un solo de una categoría rutilante propio de la estatura artística de una leyenda como George Lynch. ‘Walk Run Crawl’ tiene un ritmo y un groove altamente infeccioso; la banda se despacha a gusto jameando sobre un beat de batería rompedor, con Lynch y Glover brillando a gran altura, dejando la sensación de pareciera que estos dos llevan tocado juntos toda la vida. Lynch se despacha aquí otro gran solo para un tema sencillamente tremendo.

Sin menospreciar para nada la labor del bajista Pancho Tomaselli que cumple perfectamente, por el tipo de canciones y el estilo del álbum, hubiera sido aún más rutilante si Lynch se hubiera traído a otro Living Colour para grabar el disco, hablamos del inmenso Doug Wimbish que hubiera elevado el nivel de los temas un peldaño más arriba con su siempre estelar performance en el bajo, ya que el material está pintado para su talento. La delicadeza de ‘Heart Full Of Rain’ supera el rango de una balada normal, porque la magia que destila Glover con su voz es sublime aquí. ‘Free’ tiene una onda de música negra montado sobre una base grandilocuente a lo Zeppelin en ‘Kashmir’, creando un ambiente tan exótico como hipnótico en tremendo track. ‘Wasteland’ podría estar firmada por Dokken en su versión más oscura de los noventas, otro tema magnético y seductor que atrapa e invita a adentrarse en la médula del álbum. ‘Take A Stand’ por su parte suena mucha más cargada al costado de Living Colour y sería un gran tema para la banda, me gustaría saber que opina Vernon Reid de esta canción.

Casi al final nos encontramos con ‘Soul Control’ y ‘What You Say’ muy cercanas también en estilo a los colores vivientes, resaltando la camaleónica habilidad de Lynch para adaptarse como un guante de seda a estilos musicales que no son los habituales en él, y hacerlo además con una calidad, una onda y una inspiración, que pareciera ser que siempre ha nadado en estas aguas, cuando es primera vez que se lanza a esta piscina. El cierre con ‘Power Trip’ es desenfrenado y de alto octanaje, con la banda desbocada en una jam tremenda que sólo deja con ganas de más. Precisamente eso es lo uno espera tras escuchar un gran disco original y diferente como este, que el proyecto tenga continuidad, que ojalá los músicos puedan congeniar sus agendas y hacer algunas presentaciones en vivo y que haya nueva música en el futuro, porque Lynch y Glover parecen ser gemelos del alma en lo que a música se refiere.

Cristián Pavez

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