Steelfactory

UDO cover disco

2018. AFM Records

Ninguna persona es impermeable a su pasado, menos un artista que ha tenido uno tan glorioso como el incombustible Udo Dirkschneider, por lo que es evidente que el hecho de haber pasado los dos últimos años tocando sólo canciones de Accept  en sus giras, ha permeado su inspiración y motivación para despacharse ahora un monumental “Steelfactory”, una usina de puro metal germano gallardo, orgulloso y absolutamente deudor de joyas como “Metal Heart” (1985) y “Russian Roulette” (1986), pero con un sonido puesto al día gracias a la producción del danés Jacob Hansen (Volbeat, Epica, Primal Fear).

Si U.D.O. se había despercudido de su anquilosamiento con discos estupendos como “Steelhammer” (2013) y “Decadent” (2015), que mostraban a la banda con nueva energía y convicción, con “Steelfactory” definitivamente plasman su mejor entrega de los últimos quince años desde aquel fantástico “Thunderball” (2004), y mucho tienen que ver en ello su mano derecha desde 2013, el excelente guitarrista ruso Andrey Smirnov, un músico con la magia necesaria para componer junto al pequeño gigante grandes temas de heavy metal clásico con el espíritu de los ochentas. El hijo de Udo, Sven hace su debut grabando un disco de estudio (ya había tocado en los últimos discos en vivo), y lo cierto es que el muchacho tiene una pegada durísima y una consistencia de acero, y tener a músicos de la mitad de su edad, sin duda son un aliciente y nueva sangre de la que nutrirse para el icónico vocalista. Completa el cuarteto del álbum, el sempiterno bajista Fitty Wienhold de 62 años y miembro de la banda desde 1997.

A pesar de su duración extensa de más de una hora y un listado de 14 canciones, el disco jamás se hace monótono, ni aburrido, incluso no hay ni un solo tema de relleno, cada canción se disfruta, partiendo con esos tres trallazos de doble bombo brutal: la inicial en plan himno marcial con una intro muy Accept llamada ‘Tongue Reaper’, realmente asesina con una veloz sección de solos de Smirnov donde el guitarrista se dobla sus propias melodías, todo con un sonido hiriente y filoso gracias a la consistente producción de Hansen. Más adelante en el disco nos encontramos con la furiosa ‘Rising High’ que recuerda a ‘TV War’, siempre con el doble bombo a tope, pero con muchos ganchos melódicos en las voces y guitarras. ‘Eraser’ es el tercer cartucho de dinamita pura casi cerrando el disco, la que cuenta con un gran juego de platillos de Sven. Sólo por estas tres canciones bombásticas ya valdría la pena tener el disco, pero hay mucho más.

Luego tenemos los medio tiempos llenos de garra y marcha como ‘Make The Move’ heredera total del ‘Living For Tonite’ de Accept, con un gancho inmediato e inmenso y grandes fills de Smirnov y su congraciada guitarra. “Estoy enfermo y cansado de ser el señor simpático, no más juegos sangrientos, no más tonteras alrededor, soy como una roca y voy a estar de juerga por siempre, soy quien soy y nunca seré tu payaso” canta Udo con las venas de su cuello hinchadas e inyectadas en sangre, siempre con esa voz llena de mala leche, transmitiendo una pasión que a sus 66 ya se quisiera cualquier veinteañero, en uno de los más grandes temas de la placa. ‘Hungry And Angry’ con el bajo centelleante al inicio de Wienhold también suena a clásico en cada riff y en cada estrofa, ¡y por los dioses del metal que da gusto escuchar a Udo tan encabronado y furioso! El bonus track para Japón, ‘What A Hell Of A Night’ es la más ochentera del disco, curiosamente recuerda al material de “Eat The Heat” (1989), cuando Accept “americanizó” su sonido utilizando al vocalista David Reece cuya imagen era más cercan a David Lee Roth, en un experimento que resultó totalmente fallido y significó el primero parón de Accept.

El costado más melódico de Udo también se hace presente con una serie de temas realmente buenos, incluso algunos alcanzando el notable como ‘In The Heat Of The Night’ con cierto aire al Judas del “Defenders”, aunque la joya de la corona quizás se la lleve la impactante ‘Blood On Fire’ que incluye un pasaje del clásico tango ‘Hernando’s Hideaway’ de 1954 y donde Smirnov se disfraza de Wolf Hoffmann y mete unas melodías y solos de guitarra pausados, nota por nota, que calan el alma en una belleza de tema. Y los alemanes son amantes del tango, sino que lo diga la “Metal Queen” Doro Pesch que en 1987 en su fantástico disco “Triumph And Agony” de Warlock, nos regaló esa genial y pletórica ‘Metal Tango’. Tampoco se puede dejar de lado ‘One Heart, One Soul’, un himno coral para cantar con el puño en alto y es que con medio siglo de vida a cuestas , el Heavy Metal como estilo musical sigue más fuerte que nunca, resonando en los lugares más recónditos del planeta. ‘Rose In The Desert’ también se inscribe en este segmento como uno de los temas destacados, el rango medio y grave de Udo queda sensacional, para luego sacar su voz rasposa y tocarte el corazón con un coro fantástico, lleno de pura magia. También merece su lugar entre los temas imprescindibles, la balada final ‘The Way’ con cierto aire a ‘Winterdreams’ de Accept, y también los temas más experimentales como lo son ‘Keeper Of My Soul’ y ‘Raise The Game’ donde los riffs prusianos y marciales a lo Hoffman se mezclan con sonidos hindúes mediante el uso de cítaras, y donde también, hay que decirlo, Smirnov se luce en los solos.

Cuando una leyenda como Udo saca un disco de este nivel, la pregunta siempre viene de cajón, ¿qué vamos a hacer cuando estos héroes del metal ya no estén? Mejor ni pensar en la respuesta y sólo disfrutar de una placa gigantesca como “Steelfactory” porque la vida es demasiado corta para pensar en el futuro, cuando el presente es lo único que vale. Aquí y ahora este es uno de los mejores discos de Heavy Metal del año y de la carrera de Udo. ¡Aplastante!

Cristián Pavez

 

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